Hermanos, pero desangrados. Amigos, pero en desacuerdo. Compañeros con fines ajenos, todo es diferente, según como lo vemos. Amantes, pero llenos de temores. Esposos atados por costumbre. Tarde o temprano baja lo que sube y no hay borracho que trague lumbre. Socios, pero con distintos intereses. Vecinos, pero muy alejados. Ladrones cuidando nuestras espaldas, nos dejaremos en paz hasta que no quede nada. Caminantes, pero de distintas rutas. Padres, pero ignorando el futuro. Todo se pone más difícil, entre más cosas descubro. Creyentes, pero escépticos en la médula, Jueces con las balanzas rotas. Puedes ahogarte en tus propios llantos, pues eso a nadie le importa.
Asi es la humanidad con tantos desencuentros, tan próximos y tan lejanos. Bellas reflexiones, besos tía Elsa.
triste y realista… pero por suerte hay reglas de la que podemos escapar, algunos, en algún momento.
Un abrazo,
GUte
Vivimos un mundo de dualidades, según la teoría del yin y el yang.
Y tenemos que vivir entre anbas oscilaciones. Dicen que cuando se trasciende este plano de existencia, no existe dicha dualidad. Pero en lo que nos toca vivir ahora, tenemos que convivir en los opuestos. Siempre podemos optar, pero no negar la existencia del otro.
Un saludo Anais