Tiempo de apearse, aprece que ya no hay más estaciones y van a limpiar el tren. El circo seguirá dando funciones, pero sin mí. Ni maldita falta que le hago. No quiero ser ni el domador ni la fiera domada, no quiero ser el payaso ni el amarrado. Renuncio a ser el blanco de dagas y a arrojarlas. No más trapecio ni cuerda floja, que otros se rompan la crisma (en navidad o en pascua) o que lo hagan con una vocación que obviamente yo no tengo (aunque tardé muchísimo en aceptarlo). Culparía a la adivina gitana de la bola del cristal opaco y a sus erroneos presagios, pero no. No se culpe a nadie de mi suerte.
Contundente carta de despedida..
Que espero sea ejercicio literario…y no una bajada de este tren de palabras bellamente enlazadas a sentires…
Un abrazo…
En fin quizás algun día vuelvas al ruedo. Besos tía Elsa.
pero el deseo estará acechando
como ese conejo en el sombrero de copa
se refugiará tarde o temprano en tu regazo y tu intentaras apartarlo de las orejas…
el amor es a veces como ese deseo impetuoso listo para ser protagónico aún mutilado por las fauces de el león… empeñado en hacer cualquier malabar y que no lo renunciemos.
Mejor que la suerte siga su camino, nosotros nos refugiemos en el ahora sin que importen los golpes con los que nos quiere domesticar la melancolía.
Un abrazo.
Alicia
No entiendo.
¿Cuál es esa vocación que no tienes y que tardaste mucho tiempo en aceptarlo?
Lo que sé es que tienes una virtud que muchísimos no tenemos y sería una lástima que en este mundo de privados placeres, de búsqueda ante todo de ganancias monetarias, dejes de compartirnos gratuitamente tus pensamientos y sentimientos, que por lo demás yo no tengo y no encuentro fuera de este blog.
No seas egoísta, no plantes tu vida para ti mismo en el ostracismo.
Wow qué bueno descubrir tu blog, me encanta lo que leo, pasión desnuda y contundente, gracias por tu visita y seguiré viniendo