Posts etiquetados ‘pensamiento’

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Verdades relativas

junio 1, 2012

La ilusión de ser útil que tiene un extintor suele ser peligrosa para unas personas.

El fuego arde a veces tanto como el amor.

En caso de tempestad, rompa el cristal.

Mantener alternadamente un pie delante del otro puede llevarte lejos.

Las palabras pocas veces llegan a ser más que eso… palabras, todo depende de la naturaleza de quien las diga.

La vida de una rueda, siempre tiene altibajos. El muñequito de Michelín sufría de bipolaridad.

Dicen que la mejor manera para no desilusionarse es no fabricarse ilusiones.

El amor es ciego y la oportunidad calva, pocos son los oportunos enamorados que no tienen un pelo de tontos.

Las monedas son redondas porque el dinero está hecho para circular.

Los héroes derrotados llegan a sus casas para conocer el sabor del triunfo fugado, que curiosamente se parece mucho al del rechazo.

Pocas cosas son tan desesperantes como lo es esperar una llamada telefónica y pocos epitafios dicen la verdad. Mi epitafio dirá: “la vida está en otra parte”.

A veces la oscuridad es más luminosa que el sol. Pero el sol siempre será más luminoso que la política.

Cuando la inspiración esté contigo no la ignores, pues no sabes cuándo regresará. Imagen

Es muy mala idea ponerle a Dalila una peluquería.

Aún no se encuentra la fórmula para calcular la relatividad de las verdades.

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Revelaciones revueltas

marzo 25, 2012

El ego inflado como un globo de Cantoya, aboyado en alguno de sus lados, que a pesar de ser pesado se despega del suelo, inflado a veces por palabras gratas de una bella puertorriqueña, y sin embargo el ego tan grande muchas veces es símbolo de inseguridad.

Así es la vida, contradictoria hasta en sus contradicciones mismas.

Muchos dicen misa, lamento si esperabas que hablara ahora de salchichas. Decimos muchas veces adiós porque no queremos realmente irnos. Me despido y dejo todo en claro, arreglando las confusiones para que no me caiga el telón como dicen que va a llegar el final: como monja en prisión. El que mucho se despide pocas ganas tiene de irse. Yo me quería ir mucho antes de empezarme a despedir, a ese lugar adonde todos vamos, pero ni juntos ni revueltos, para descansar de este valle de lágrimas y risas, lamento si esperabas que hablara aquí de salchichas.

Embutidos en la existencia, como pasajeros del metro a la hora de salida, o de entrada laborales, pico de gallo humano, nos damos cuenta que por más que atesoremos no nos vamos a llevar nada. Nadie sale vivo de aquí. Yo intentaré llevar mi ego al vulcanizador porque vuelo, pero bien seguido me caigo, golpeándome feo, contra el suelo. Las cosas a veces se ponen color de hormiga, he visto hormigas tornasoladas y mujeres hermosas sonrojadas. Un ángel me saluda en mi camino a casa, me dice que aún no es momento y me dice hasta luego, en español. Mis pensamientos son demoníacos, porque en el fondo no me creo su santidad. Muchas veces las mujeres que aparentan dulzuras son las que gustan de decorar tu corazón con amargura, las decentes te dan las gracias, y gracias son las que las adornan.

Espero que no esperaras que hablara de comida, mucho menos de salchichas. A veces siento que entre más incoherencias aparentes digo, revelo más de mí que cuando mi discurso puede ser seguido, fluido y dizque lógico, no lo hago a menudo, ¿o sí? Si me has leído mucho podrás entenderme, y mereces aplicar para santo en el Vaticano. Qué paciencia, soportar mi insolencia verbal. Job no se compara a quien atraviesa este pantano de palabras, quizás buscando diamantes, sólo espero que hayas pasado un buen momento.

Yo sigo tratando de curar mi ego, que de tan enorme no me dejó admirar el paisaje. Fiel al vacío, me río, porque de lo contrario me pondría a llorar y la verdad ya me deshidraté. En mi impaciencia aprendí a ser paciente, en mi intolerancia terminé siendo indiferente. No me preguntes qué quise decir aquí, porque si me vuelves a ver lo más seguro es que lo haya olvidado. Un clavo saca a otro clavo, pero las personas no son de metal aunque se clavan muy profundamente. Siguiendo el ejemplo del quijote, al que no he leído ni creo leer, me embarco en proezas imposibles, en mundos increíbles, quizás para tener algo que decir o para presumir que yo también sufro.

El faquir barrigón que come tristezas para despertar simpatías. Se oye incluso un violín de fondo, y mientras un gato se hace pasar por el alcalde de Nueva York yo espero que regrese la persona que sabe alimentar mi ego y que me ayuda a levantarme del suelo. Doy gracias a Dios por las bendiciones y le pido perdón por las quejas. Me quedaré lo que tenga que quedarme, aunque, como les sucede a todos, cada día está más cerca el final. Revelaciones revueltas.

Resbalón de equilibrista

Resbalón de equilibrista

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Cuenta regresiva

febrero 6, 2012

10 son los mandamientos
9 las vidas de un gato
8 es la última bola del pool
y
7 es un número afortunado.

El 6 se relaciona con el diablo
5 son mis sentidos
4 los puntos cardinales
3 eran los mosqueteros
y
2 fueron mis oportunidades.

Una sola es la vida que tengo para quererte.

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Un martes 13

diciembre 16, 2011

La reina del Blues se fue apagando con la noche, mientras que el poeta perdido ya no tuvo por quién escribir.

Los héroes de antaño se fueron rindiendo, uno a uno, pavimentando el desnivelado camino con sus viejas corazas, bastante oxidadas.

“¿En dónde están los valores?”, preguntó el iluso dormido. “De seguro bien guardados en la fría bóveda de un banco”, fue lo que respondió el exportador cínico, mientras que alguien se lavaba las manos en una pileta a la sombra.

Nada parecía cobrar dimensiones nuevas, todos estaban bien pagados de sí, las letras sólo se notaban en las letras de cambio; todas las mentiras eran verdades y las verdades sólo eran falsedades sinceras.

Lo que estaba arriba, bajó (excepto el oro); lo que estaba debajo se hizo a un lado (allí donde está el coro). La credibilidad se mezcló con la desesperanza, y el pelotón de Magdalenas lloraba por mera costumbre, sin una razón de peso, aunque el occiso era obeso.

La elefantástica amistad de dos adolescentes se desvaneció como vapor cuando se enfrentó a la primera adversidad de la mañana, y un cobarde decidió naufragar en el alcohol.

Los filósofos se fueron vendiendo poco a poco, ya sólo faltaba que el tiempo se dejara de contar, nadie podía detenerlo y a pesar de la incomodidad, nadie lo quería intentar.

“El mundo es de quien sabe vanagloriarse efectivamente de sus bajezas (sin importar que éstas sean ficticias)”, decía la pinta en la gran muralla china (¿dónde más cabría un mensaje tan largo?).

Un rayo cruzó el horizonte partiendo en dos el cielo, como si de un gran pastel azul se tratara o un nuevo Moisés confundiera el mar con el firmamento.

Todos se asustaron de repente, pero al asegurarse que nada pasaba, se encogieron de hombros, nada sanforizados, y retomaron sus actividades habituales.

Sólo era era martes, era 13, y el tiempo no dejó de contar.

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Antros

noviembre 26, 2011

A la que conocí en un bar, todo a media luz, bebimos seis tequilas, palabras en alud, cuando desperté y la vi a mi lado, incluso pensé que me la habían cambiado.

A la que conocí en la disco, dijo que quería todo conmigo, aunque no me gusta bailar, en toda la noche no paramos de girar, a la mañana siguiente amanecí mareado, sentí que caminamos mucho sin llegar a ningún lado.

A la del restaurante, la creí buena persona, con su cara linda y su bolsa oscura, me dejó pagar la cuenta y me benefició con la duda, de ella no tengo queja pues resultó ser muy franca, por eso cuando me dejó regresé a las vacas flacas.

A la que conocí en el café le regalé 13 cigarros, cuando salimos de ahí, teníamos los ojos ahumados, con tanta tos no hicimos demasiado y entonces decidí dejar de buscar en los antros.

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De aquí a la eternidad

noviembre 9, 2011

Nadie sale vivo de aquí

Nadie sale vivo de aquí


Me estoy muriendo desde que nací. En algún lugar me creí la idea de que igual este es un lugar pasajero, o la sala de espera a la eternidad, o la prueba que decide para dónde va uno a parar después del supuesto final. El punto es que siempre me he sentido fuera de lugar. Ahora que ha pasado tanto tiempo, que llevo 11 años más allá de lo que pensé que sería mi límite, he tenido ocio suficiente para seguir pensando, lo que antes era impensable: ¿Y si después de esto, tampoco me hallo en lo que sea el más allá? Ojalá todo terminara cuando sale de este mundo por la puerta que sea (mutis por la derecha, salida de emergencia, trampa para la ropa sucia, o agujero de ratón), pero parece que no. Mientras unos dicen que si te portas bien puedes llegar a la eternidad para contemplar la Gracia del Señor (me cuesta pensar que un chiste pueda durar tanto tiempo) otros se empeñan en decir que es un constante volver a empezar (en niveles diversós, según tus acciones, o sea que en mi próxima vida puedo ser un perro de millonaria excéntrica, o un gusano en un cultivo de mezcal). Ninguna de esas opciones me atrae, ni siquiera un poco. Quisiera el Nirvana, la nada, la fuga completa y la desaparición total. No más YO en ningún plano. Pero por definición, si ese estado es un premio, por lo logrado en esta vida, seguro ya no me lo gané. Quisiera poder enfocarme al estar aquí y ahora, sacando lo más provechoso del asunto, pero me resulta tan difícil. Si vivir es fácil, a mis 44 no le he encontrado muy bien el modo. Ni modo. Vivir es el relleno con el que tenemos que embutir ese hueco que hay entre el nacimiento y el estreno de nuestra tumba. Seguiré buscando si hay algo más.

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Despacio que voy de prisa

octubre 21, 2011

Wild Bill Hickok, famoso pistolero del viejo Oeste (¿o aquél?) tenía 39 años cuando murió. Era un hombre viejo para su época, y sinceramente creo que viejo para cualquier época. Supongo que Bill estaba cansado de vivir, de ser retado por cualquier pelmazo que tuviera un incipiente bigote y una bravuconería juvenil que quiere tragarse el mundo de un bocado. Creo que Wild Bill estaba de algún modo deseando la muerte, por eso aceptó sentarse de espaldas a la puerta (cosa que por costumbre jamás hacía) ese agosto de 1876.
En mi caminata matutina por el parque citadino pensé en eso cuando de frente a mí vi trotar a una especie de momia animada. El tipo tendría unos 70 y pico de años, bien vividos, o quizá tendría 52 muy desgastados, ya no se sabe; soy malo para calcular edades (y realmente querida me importa un bledo). El hombre trotaba con dificultad. El esfuerzo se reflejaba en su rostro de tortuga con lentes de grueso caparazón. Calvo en la mayor parte de su cráneo, con dos o tres pelos canosos cerca de las orejas, el viejom resoplaba como elefante moribundo atascado en un cráter de la luna (ajáaaa, no he ido a la luna, pero seguro así suena un paquidermo en tal situación). El hombre no podía mover bien los brazos, que llevaba doblados y con los codos pegados a sus costados. PUFF PUFF expelía y no tenía ni fuerzas para levantar la vista del suelo. Vestía una camiseta de algodón -ropa interior superior- y unos shorts negros, calcetas largas y oscuras que le llegaban casi a la rodilla, y zapatos deportivos oscuros; parecía el uniforme de alguna selección europea de futbol (no recuerdo si Alemania o Inglaterra).
PUF PUF PUFando el hombre, se siguió de largo, trotando, y yo continué en dirección contraria, pendejeando.
Y me dejó pensando. ¿Por qué esforzarse en trotar, si pierde tanto el porte y la compostura? ¿Por qué no mejor caminar, con elegancia y sin andar dejando el desgastado trasero por el camino? Supongo que eso le sería más estético para su edad, pero si supiera de estética estaría yo trabajando en Herpe’s Bazaar. La gente cree que correr es más saludable que caminar. Yo lo dudo. Correr significa más desgaste, termina jodiendo el corazón, o de menos las rodillas. Pero seguro me dirán que estoy equivocado. Puede ser, pero mi temor medieval no me lo quita nadie. Mi teoría es que igual mueren, a edades similares, los fumadores empedernidos que los deportistas de alto rendimiento. Aunque seguro se mueren antes los atletas de alto rendimiento que además son fumadores empedernidos.
Lo principal, ¿cuál es la prisa? ¿Qué caso tiene correr? Roma ha seguido ahí, e incluso hay más caminos para llegar a ella. No por correr se vive más (en cualquier sentido que se quiera tomar la frase). Está bien, mejor me silencio y respeto a los que encuentran placer corriendo. Pensé en que debería yo sentarme de espaldas a la puerta en algún Saloon, aunque ya tengo más de 39 años.

Al final de mi trayecto me volví a encontrar al viejo pufante, esta vez él iba caminando, no por elegancia, sino porque de plano ya apenas podía con su alma. En sus ojos noté el agotamiento, pero también la satisfacción de haber cumplido con su rutina del día, sudando y exigiendo ese extra a esa ruina que lleva por cuerpo. No pain no gain (masoquismo excelso). Y pensé que aunque no comparto su mentalidad, sí debo respetarla y admirar el valor que tiene para sacarla adelante. En fin, si sigo yendo a ese lugar a caminar, seguro me lo encontraré hasta que uno de los dos deje este valle de lágrimas, igual soy yo el que parte primero de aquí.

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Cavemos una tumba

enero 25, 2011

Cavemos una tumba en la cual arrojar con rabia nuestros cuestionamientos, donde se vayan a sepultar nuestras dudas, donde se acabe de pudrir nuestra inteligencia; y liberados miremos hacia arriba donde siempre habrá un tipo listo al cual ofrecer nuestras existencias y que nos dirá qué hacer con tal que nos portemos bien. Cavemos una tumba para guardar allí nuestro empeño, que quede bien enterrada nuestra voluntad; pongamos la vista perdida en el horizonte y creamos que por arte de magia existe el “vivieron felices para siempre”. Conquistemos a alguien y quedémonos estáticos, llamemos a eso “amor”. Movámonos ya sólo cuando se nos ordene, siempre y cuando las órdenes estén barnizadas de libertad. Callémonos salvo en las ocasiones que nuestras ideas impropias sean las mismas de los demás. Cavemos una tumba bien profunda en la que sepultaremos el bien común, veamos sólo por nosotros, ignoremos a los demás, que cada quien se rasque ahora con sus propias uñas y fiémonos únicamente del gran hermano que nos protege y vigila. Cavemos una tumba que sea gruesa, para que al final también durmamos en ella; muy gruesa y profunda para que quepamos, pues nuestras tallas serán enormes gracias a tanta comida chatarra y vida sedentaria. Cavemos una tumba y arrojémonos de una vez allí, porque da lo mismo morir que estar muertos en vida.

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Trinidades en partes iguales

junio 9, 2010

Confucio NO inventó la confusión, sólo le puso nombre. No esperes gran cosa de la aspirante a reina de belleza, más vacía que una aspiradora eficiente, aunque igual nos engaña, y su mente funciona a partir de las nueve. No esperes gran cosa del rey feo en el carnaval, que vale lo que la popularidad reintante le permite. Para el miércoles vuelve a ser el campanero despreciado sólo atractivo para quien tiene zoofila sifilítica. Profilaxis epiléptica sicalíptica. Aprender a vivir con uno mismo no es asunto sencillo, y se complica cuando se intenta convivir con todas aquellas personas que están fuera de la frontera de la propia piel. No hay caseta, ni puesto fronterizo, sólo cada quién por su cada cual. No es multiplicación, más que de obstáculos y problemas, pero a veces… A veces marean los malabares del “como creo que soy”, “cómo me perciben” y “lo que en realidad soy”. La verdad está formada de un poco de las tres. No soy un oso, ni un delfín ni un atún apestoso, en las orillas petroleras de un Golfo chamuscado. Quemar puentes y naves sólo es efectivo cuando de verdad sabes que ya no vas por ciertos rumbos. Pero te hace construir balsas endebles si la seguridad era sólo un espejismo, terminas dando tumbos en el fondo sin fondos. Ojalá no me hubiera deslumbrado en vano tantas veces, ni hubiera tantas veces, de manera innecesaria, disparado adioses. El oro no es pirita, y no todo lo dorado se debe adorar. No aspiro a la santidad, ni ningún polvo; pero tampoco quisiera hacer mal a nadie. Antes del mal, mejor la indiferencia o la invisibilidad. No quiero matar cabras con la mirada, ni espero que ningún cabrón me mate (aunque ganas no les han de faltar a dos o tres respetables participantes de la sociedad bien aceptada… si supieran que su intención ni caso tiene, y que con eso realmente aspiran más al suicidio que al homicidio). Tampoco es recomendable analizar hasta el cansancio cada paso que se va a dar, ni dudar a cada rato. Descartes a veces descartaba su corazón, y en la manga no tenía a la reina roja del palo mayor. Trato de romper el guión preescrito de mi vida, para proscribirlo, y reescribirlo día a día. T.S. lo dijo creo que en una P.S., el ayer ya no es, el mañana aún no llega, sólo tenemos el hoy. Tenemos la experiencia y los sueños, que igual deberíamos mezclar con la realidad. Soy parte mi padre, soy parte mi madre y parte yo. Todo está dicho. Adiós.

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No nací para este mundo

abril 30, 2010
No nací para este mundo. No es que mi reino no sea de este mundo, no tengo corona ni de calvicie. No quiero ser rey para tener maquiavelos y catadores de alimentos, para cuidar mis espaldas y temer damoclianas espadas por el reino que alguien me quiera cambiar por un caballo. No, simplemente no nací para este mundo. No entiendo el absurdo revestido de garrientas tiras descoloridas de lógica y filosofía sin filo. No entiendo el hecho de que se exija que el amor para ser verdadero tiene que doler. ¡Joder!, como dijo el Mandril de Madrid. No entiendo que tenga Dios que dar unas tablas con nueve preceptos de sentido común, que tenga que haber leyes y legisladores para meter orden a seres que se presumen racionales, ah, pero además los legisladores terminan siendo corruptos. ¡Vaya eructo!, como dijo el borrego borracho en una barra de Bariloche. No entiendo por qué la gente se presume respetuosa y trata de salirse siempre con la suya, jugando con cartas marcadas y llevando todo un juego de póker en las mangas.No entiendo que en la tierra donde se exalta la honestidad al ser honesto lo crucifican o lo destierran. No nací para este mundo y no sé qué tan urgente me sea buscar una salida, de menos quiero tres frascos de indolencia, y sumergirme en un buen libro o en una canción. Y mi lista se prolongaría no sé si al infiniyo, y más allá, por eso le meto un forzado final.
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