Posts etiquetados ‘reflexión’

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Ánima bendita

junio 2, 2012

Allí estaba la mujer en llamas, sufriendo tranquilamente, arriba de la puerta. Enmarcada, en un marco oscuro del cual no salían las llamas, ni sonaban sus cadenas, sólo se percibía su mudo lamento, con cierta esperanza. Sufrimiento sin mucho dolor, no se notaba en su rostro, sino en sus brazos, levantados como implorando, sus ojos esperando.

La conocí antes de saber quién era Juana de Arco. Ella, como yo, estaba en la casa de mis tías solteronas, esas mismas que me sacaban a lustrar mis zapatos, conmigo calzándolos, los domingos por la mañana. Una vez les pregunté a las tías que quién era esa señora y por qué se estaba quemando. Ellas, con la condescendencia que un idiota tiene con un niño de cinco años que pregunta de más, sólo medijeron que era un ánima bendita del purgatorio. Ninguna otra explicación.

Para mí el purgatorio fue entonces sinónimo de infierno, ¿acaso no había fuego en ambos, y también sufrimiento? Así me quede con ese pensamiento hasta que en una escuela de mormones, años después, me mostraron una imagen del Juicio Final, con personas aterradas y desfiguradas por el espanto, huyendo en grandes ciudades donde caía una lluvia de llamas no peruanas, sino de combustión. La próxima vez no será agua, sino fuego. No más diluvios Noé.Entonces pensé que el Juicio Final era el verdadero infierno, y la estampa de aquella señora representaba un lugar intermedio, pero eso sí, de sufrimiento.

Ahora pienso que el fin es todos los días, que el jucio final siempre está acabando, que el último round del partido es personal.

Ahora creo que el infierno y el purgatorio son estas tierras al Este del Edén. Son estar uno conciente de tanta estupidez, propia y de los semejantes, y pedir el perdón personal sin pensar en los demás.

Ahora sé que la bella mujer encadenada, entre unas llamas anaranjadas, no era una estampa, sino un espejo de la situación existencial. Ella miraba al cielo, suplicante, y con algún dejo de esperanza. Sin derramar una lágrima. Espartana era el ánima, aunque a mí me dejo muy poco animado para el resto de mis días.

Es probable que allí, con esa mujer, empezara la crisis religiosa que me ha acompañado por tantos años.

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Verdades relativas

junio 1, 2012

La ilusión de ser útil que tiene un extintor suele ser peligrosa para unas personas.

El fuego arde a veces tanto como el amor.

En caso de tempestad, rompa el cristal.

Mantener alternadamente un pie delante del otro puede llevarte lejos.

Las palabras pocas veces llegan a ser más que eso… palabras, todo depende de la naturaleza de quien las diga.

La vida de una rueda, siempre tiene altibajos. El muñequito de Michelín sufría de bipolaridad.

Dicen que la mejor manera para no desilusionarse es no fabricarse ilusiones.

El amor es ciego y la oportunidad calva, pocos son los oportunos enamorados que no tienen un pelo de tontos.

Las monedas son redondas porque el dinero está hecho para circular.

Los héroes derrotados llegan a sus casas para conocer el sabor del triunfo fugado, que curiosamente se parece mucho al del rechazo.

Pocas cosas son tan desesperantes como lo es esperar una llamada telefónica y pocos epitafios dicen la verdad. Mi epitafio dirá: “la vida está en otra parte”.

A veces la oscuridad es más luminosa que el sol. Pero el sol siempre será más luminoso que la política.

Cuando la inspiración esté contigo no la ignores, pues no sabes cuándo regresará. Imagen

Es muy mala idea ponerle a Dalila una peluquería.

Aún no se encuentra la fórmula para calcular la relatividad de las verdades.

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Revelaciones revueltas

marzo 25, 2012

El ego inflado como un globo de Cantoya, aboyado en alguno de sus lados, que a pesar de ser pesado se despega del suelo, inflado a veces por palabras gratas de una bella puertorriqueña, y sin embargo el ego tan grande muchas veces es símbolo de inseguridad.

Así es la vida, contradictoria hasta en sus contradicciones mismas.

Muchos dicen misa, lamento si esperabas que hablara ahora de salchichas. Decimos muchas veces adiós porque no queremos realmente irnos. Me despido y dejo todo en claro, arreglando las confusiones para que no me caiga el telón como dicen que va a llegar el final: como monja en prisión. El que mucho se despide pocas ganas tiene de irse. Yo me quería ir mucho antes de empezarme a despedir, a ese lugar adonde todos vamos, pero ni juntos ni revueltos, para descansar de este valle de lágrimas y risas, lamento si esperabas que hablara aquí de salchichas.

Embutidos en la existencia, como pasajeros del metro a la hora de salida, o de entrada laborales, pico de gallo humano, nos damos cuenta que por más que atesoremos no nos vamos a llevar nada. Nadie sale vivo de aquí. Yo intentaré llevar mi ego al vulcanizador porque vuelo, pero bien seguido me caigo, golpeándome feo, contra el suelo. Las cosas a veces se ponen color de hormiga, he visto hormigas tornasoladas y mujeres hermosas sonrojadas. Un ángel me saluda en mi camino a casa, me dice que aún no es momento y me dice hasta luego, en español. Mis pensamientos son demoníacos, porque en el fondo no me creo su santidad. Muchas veces las mujeres que aparentan dulzuras son las que gustan de decorar tu corazón con amargura, las decentes te dan las gracias, y gracias son las que las adornan.

Espero que no esperaras que hablara de comida, mucho menos de salchichas. A veces siento que entre más incoherencias aparentes digo, revelo más de mí que cuando mi discurso puede ser seguido, fluido y dizque lógico, no lo hago a menudo, ¿o sí? Si me has leído mucho podrás entenderme, y mereces aplicar para santo en el Vaticano. Qué paciencia, soportar mi insolencia verbal. Job no se compara a quien atraviesa este pantano de palabras, quizás buscando diamantes, sólo espero que hayas pasado un buen momento.

Yo sigo tratando de curar mi ego, que de tan enorme no me dejó admirar el paisaje. Fiel al vacío, me río, porque de lo contrario me pondría a llorar y la verdad ya me deshidraté. En mi impaciencia aprendí a ser paciente, en mi intolerancia terminé siendo indiferente. No me preguntes qué quise decir aquí, porque si me vuelves a ver lo más seguro es que lo haya olvidado. Un clavo saca a otro clavo, pero las personas no son de metal aunque se clavan muy profundamente. Siguiendo el ejemplo del quijote, al que no he leído ni creo leer, me embarco en proezas imposibles, en mundos increíbles, quizás para tener algo que decir o para presumir que yo también sufro.

El faquir barrigón que come tristezas para despertar simpatías. Se oye incluso un violín de fondo, y mientras un gato se hace pasar por el alcalde de Nueva York yo espero que regrese la persona que sabe alimentar mi ego y que me ayuda a levantarme del suelo. Doy gracias a Dios por las bendiciones y le pido perdón por las quejas. Me quedaré lo que tenga que quedarme, aunque, como les sucede a todos, cada día está más cerca el final. Revelaciones revueltas.

Resbalón de equilibrista

Resbalón de equilibrista

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De aquí a la eternidad

noviembre 9, 2011

Nadie sale vivo de aquí

Nadie sale vivo de aquí


Me estoy muriendo desde que nací. En algún lugar me creí la idea de que igual este es un lugar pasajero, o la sala de espera a la eternidad, o la prueba que decide para dónde va uno a parar después del supuesto final. El punto es que siempre me he sentido fuera de lugar. Ahora que ha pasado tanto tiempo, que llevo 11 años más allá de lo que pensé que sería mi límite, he tenido ocio suficiente para seguir pensando, lo que antes era impensable: ¿Y si después de esto, tampoco me hallo en lo que sea el más allá? Ojalá todo terminara cuando sale de este mundo por la puerta que sea (mutis por la derecha, salida de emergencia, trampa para la ropa sucia, o agujero de ratón), pero parece que no. Mientras unos dicen que si te portas bien puedes llegar a la eternidad para contemplar la Gracia del Señor (me cuesta pensar que un chiste pueda durar tanto tiempo) otros se empeñan en decir que es un constante volver a empezar (en niveles diversós, según tus acciones, o sea que en mi próxima vida puedo ser un perro de millonaria excéntrica, o un gusano en un cultivo de mezcal). Ninguna de esas opciones me atrae, ni siquiera un poco. Quisiera el Nirvana, la nada, la fuga completa y la desaparición total. No más YO en ningún plano. Pero por definición, si ese estado es un premio, por lo logrado en esta vida, seguro ya no me lo gané. Quisiera poder enfocarme al estar aquí y ahora, sacando lo más provechoso del asunto, pero me resulta tan difícil. Si vivir es fácil, a mis 44 no le he encontrado muy bien el modo. Ni modo. Vivir es el relleno con el que tenemos que embutir ese hueco que hay entre el nacimiento y el estreno de nuestra tumba. Seguiré buscando si hay algo más.

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Despacio que voy de prisa

octubre 21, 2011

Wild Bill Hickok, famoso pistolero del viejo Oeste (¿o aquél?) tenía 39 años cuando murió. Era un hombre viejo para su época, y sinceramente creo que viejo para cualquier época. Supongo que Bill estaba cansado de vivir, de ser retado por cualquier pelmazo que tuviera un incipiente bigote y una bravuconería juvenil que quiere tragarse el mundo de un bocado. Creo que Wild Bill estaba de algún modo deseando la muerte, por eso aceptó sentarse de espaldas a la puerta (cosa que por costumbre jamás hacía) ese agosto de 1876.
En mi caminata matutina por el parque citadino pensé en eso cuando de frente a mí vi trotar a una especie de momia animada. El tipo tendría unos 70 y pico de años, bien vividos, o quizá tendría 52 muy desgastados, ya no se sabe; soy malo para calcular edades (y realmente querida me importa un bledo). El hombre trotaba con dificultad. El esfuerzo se reflejaba en su rostro de tortuga con lentes de grueso caparazón. Calvo en la mayor parte de su cráneo, con dos o tres pelos canosos cerca de las orejas, el viejom resoplaba como elefante moribundo atascado en un cráter de la luna (ajáaaa, no he ido a la luna, pero seguro así suena un paquidermo en tal situación). El hombre no podía mover bien los brazos, que llevaba doblados y con los codos pegados a sus costados. PUFF PUFF expelía y no tenía ni fuerzas para levantar la vista del suelo. Vestía una camiseta de algodón -ropa interior superior- y unos shorts negros, calcetas largas y oscuras que le llegaban casi a la rodilla, y zapatos deportivos oscuros; parecía el uniforme de alguna selección europea de futbol (no recuerdo si Alemania o Inglaterra).
PUF PUF PUFando el hombre, se siguió de largo, trotando, y yo continué en dirección contraria, pendejeando.
Y me dejó pensando. ¿Por qué esforzarse en trotar, si pierde tanto el porte y la compostura? ¿Por qué no mejor caminar, con elegancia y sin andar dejando el desgastado trasero por el camino? Supongo que eso le sería más estético para su edad, pero si supiera de estética estaría yo trabajando en Herpe’s Bazaar. La gente cree que correr es más saludable que caminar. Yo lo dudo. Correr significa más desgaste, termina jodiendo el corazón, o de menos las rodillas. Pero seguro me dirán que estoy equivocado. Puede ser, pero mi temor medieval no me lo quita nadie. Mi teoría es que igual mueren, a edades similares, los fumadores empedernidos que los deportistas de alto rendimiento. Aunque seguro se mueren antes los atletas de alto rendimiento que además son fumadores empedernidos.
Lo principal, ¿cuál es la prisa? ¿Qué caso tiene correr? Roma ha seguido ahí, e incluso hay más caminos para llegar a ella. No por correr se vive más (en cualquier sentido que se quiera tomar la frase). Está bien, mejor me silencio y respeto a los que encuentran placer corriendo. Pensé en que debería yo sentarme de espaldas a la puerta en algún Saloon, aunque ya tengo más de 39 años.

Al final de mi trayecto me volví a encontrar al viejo pufante, esta vez él iba caminando, no por elegancia, sino porque de plano ya apenas podía con su alma. En sus ojos noté el agotamiento, pero también la satisfacción de haber cumplido con su rutina del día, sudando y exigiendo ese extra a esa ruina que lleva por cuerpo. No pain no gain (masoquismo excelso). Y pensé que aunque no comparto su mentalidad, sí debo respetarla y admirar el valor que tiene para sacarla adelante. En fin, si sigo yendo a ese lugar a caminar, seguro me lo encontraré hasta que uno de los dos deje este valle de lágrimas, igual soy yo el que parte primero de aquí.

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Cuando las cosas se acaban

septiembre 21, 2011

Es difícil cortar la cadena, casi umbilical de una rutina que sabe a muchos años. Es difícil aceptar la realidad y enfrentar el vacío que hay detrás del ‘todo acabó’. Al final, tenemos que sacar de algún lugar la dignidad y acordarse de cómo se expresa un ‘adiós’. ¿Para qué deambular entre las ruinas podridas con paredes de recuerdos endebles? No viene al caso empezar a preguntarse en qué momento se salió el carruaje de la autopista, cuándo se desbocaron los caballos, o quién olvidó darle cuerda al amor. No tiene sentido tratar de entrar en la mente de quien te acompañó tanto tiempo sin estar realmente contigo. No hay razón en buscar lógica a las situaciones absurdas del ayer. Necedad de necedades y pura necedad. Querer encontrar los restos de algo en un cajón completamente vacío, pintar montañas en donde sólo hay llanura, perseguir el viento y asir las sombras, con todo eso acabarás en la amargura. Nada en este Mundo es seguro ni eterno, nada es estable entre seres como tú y como yo, ¿cómo esperábamos vivir juntos eternamente y no imaginamos que de alguna de nuestras bocas surgiría el Adiós?

 

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Encontrarse o irse

septiembre 5, 2011

En los cambios de persona siempre hay engaños, en el fondo siempre serás lo mismo. Aunque la mona se vista, aunque la mona se desnude, el nudo del corazón, el cobre del alma, siguen allí. A veces puedes no estar, aunque aparentemente estés; otras veces puedes estar presente y permanecer, pero no serás nada mientras no te hayas encontrado a ti. Podrás flotar, pero la deriva deja de ser divertida después de cierto tiempo. Sólo queda regresar a algún lugar o despedirse como Sputnik en alguna órbita olvidada e ir a dar con tu chatarra en el vacío espacial, diseñado para los que no tienen nada de especiales. En el extravío perpetuo, el libro de la muerte de los faraones termina siendo una entretenida ficción.

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Abandono

julio 11, 2011

Pudieras decir que el calor es semejante al del desierto, dentro de la habitación sólo se escucha el incesante cuchicheo de la soledad, dentro del corazón, sin embargo, está el gélido sentimiento de la añoranza. Su recuerdo es una chispa con el que intentas darte alivio; pero no hay alivio cuando la distancia te sabe a abandono. Sabemos que no es dependencia, sino necesidad de escuchar su voz, sus ideas y su risa. Necesidad de saberla cerca de ti, a pesar de la distancia; pero la lejanía física y espiritual te saben a abandono. El ambiente parece perfecto para una historia ideal: primavera, cielo azul, niños jugando y aves cantando en el verdor de los árboles. Aun el escenario más alegre puede incluir tragedias, la tuya se titula abandono. Dicen que con perseverancia el agua puede taladrar piedras, también así es como pueden derrumbarse murallas, lo que olvidan decir es que la paciencia es seis veces más difícil cuando tus días están plagados de abandono. Si ya hiciste todo lo que podías, aún en tu desesperanza tienes que esperar. Ojalá tus acciones y palabras hayan sido suficientemente claras, después de todo, lo que tiene que ser sucederá. Dicen también que el abandono no dura para siempre, ojalá y en esto, los que dicen, estén en lo correcto.

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Besos y besos

julio 3, 2011

Besos por dinero, besos por piedad, besos de mentiras y de libertad. Besos de amargura, besos de traición, besos de ternura y por tradición. Un beso puede valer 30 monedas y puede convertir las sombras en hombres. Hay besos que roban corduras y si te descuidas te roban hasta el alma. Un beso puede abrir la puerta a las esperanzas y al futuro brillante, o ser la caída del adiós, el primer paso al olvido. Principio y fin, con un delicioso intermedio. Hay besos bien dados que crean adicción, que no son cuadrados y hay besos al viento. Besos devotos, besos de consuelo, besos ansiosos y más clases de besos que estrellas en el cielo; y sé de algunos por los que daría todo lo que tengo. Hay más clases de besos que tipos de amores, pero en tu boca despiertan fervores. ¿Habrá en este mundo alguien que no distinga bien, lo que significan los besos en la sien? Todo beso sale de los labios, por eso hay besos tontos como hay besos sabios. Besos de juguete, besos al postor, besos al mármol y besos sin amor.

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La Madonna vieja

agosto 24, 2010

Rojo. Una madonna vieja en un auto nuevo. Yo en el otoño que se despide del puerto existencial sin fiesta ni jolgorio. Invierno a la vuelta de la esquina. Margaritas deshojadas y el piso no está cubierto de pétalos, más parecen cascarones rotos. El homelette (los huevos que rompió Hamlet en lo que decidía ser) cobró víctimas. Cruces que parecieron buenas en su momento terminaron siendo inservibles. El que no vive para servir no sirve para vivir (quizás es el lema profesional de los meseros, pero ni ellos le hacen caso). La madonna vieja lleva prisa. No me burlo, ella puede pensar de mí que soy un Juan Bautista con la cabeza puesta sin sentido y sin batuta. A estas alturas no sé si es la indiferencia y la indolencia las que hacen que no duelan tanto las caídas. Sólo se tienen dos mejillas y dejar que te las abofeteen después de las siete veces setenta y siete ya es demasiado. La vida no debe ser un cuadrilátero de box. La madonna vieja rebasa mi auto y yo despierto ante la desaparición de la luz roja que me impedía avanzar.

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