Cuando las cosas se acaban

Es difícil cortar el cordón umbilical de una rutina que sabe a muchos años. Es difícil aceptar la realidad y enfrentar el vacío que hay detrás del ‘todo acabó’. Al final, tenemos que sacar de algún lugar la dignidad y acordarse de cómo se dice un ‘adiós’. ¿Para qué deambular entre las ruinas con paredes de recuerdos? No viene al caso empezar a preguntarse en qué momento se salió el carruaje de la autopista. No tiene sentido tratar de entrar en la mente de quien te acompañó sin estar realmente contigo. No hay razón en buscar lógica a las situaciones absurdas del ayer, necedad de necedades y pura necedad. Querer encontrar los restos de algo en el vacío, pintar montañas en donde sólo hay llanura, perseguir el viento y asir las sombras, con todo eso acabarás en la amargura. Nada en este Mundo es seguro ni eterno, nada es estable entre seres como tú y como yo, ¿cómo esperábamos vivir juntos eternamente y no esperabas que de mis labios saliera para ti un adiós?

4 comentarios en “Cuando las cosas se acaban

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