Existencia

Laberinto con paredes de espejo, atiborrado como el metro en hora pico. Despedidas de gente que insiste en volver. He visto mucho y a pesar de los cambios aparentes, todo es realmente igual. Cinco mueren mientras otros diez nacen, quinientos mienten mientras uno dice media verdad. Los viajeros cansados dejan empolvar sus maletas y los sedentarios en algún momento se disponen a viajar. La gente es la misma aquí y en China, sólo varían las complexiones y los colores. Las conductas y las ilusiones sólo cambian de apariencia, en tanto que el tiempo es circular. Ya olvidé quién dije que sería yo, tampoco recuerdo las personas que fui. He visto rostros lozanos ajarse con los años y también los he visto volver a nacer. Aunque nada cambie y me diga a mí mismo en momentos que todo es igual, descubro que todas son variaciones mágicas de una sola maravilla y sólo por eso vuelvo a respirar.

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Gastar energías en vano

Intentar escupirle al sol o tratar de brillar más que la luna llena, buscar asirse existencialmente de recuerdos, querer comprar fortunas. Aspirar a ser el que sabe quebrar destinos, ser parte integral de un fanatismo, creer que una mujer te quiere sólo porque la quieres ciegamente, es como enclaustrarte en una escuela por veinte años, es gastar energías en vano. Dar todo esperando recibir lo mismo, tratar de leer sin conocer las letras, desear el cuidado de tu cuerpo a sabiendas de que mañana estarás muerto. Buscar en todo la lógica o respuestas, querer abrir al mundo las puertas de la percepción, tratar de replicar exactamente un momento, carecer de fe y jurar ser un creyente. Amar eternamente a alguien en este mundo, sabiendo que en el otro serán extraños, es como gastar las energías en vano. Intentar ver a Dios con los propios ojos, describir al que carece de esencia, tratar de inventarse algo totalmente nuevo, tomar la vida como algo cien por ciento serio. Pasar los días enterrando a tus muertos, creer en lo que sabes bien que no es cierto. Correr perpetuamente tras el viento, tratar de apresar una sombra en tus manos, eso es gastarse las energías en vano.

Qué más quisiera yo

Qué más quisiera yo que las lágrimas dejaran de correr por tus mejillas y que en tus lindos ojos sólo se asomara la felicidad. Que en tu rostro estuviera siempre tu sonrisa, que brilla mucho más que el sol. Qué más quisiera yo. Que supieras lo mucho que vale tu alma, que cada latido de tu corazón fuera de alegría o de pasión. Que todos supieran el tesoro que tienes por decir y que me permitieras conocer tu cuerpo hasta el último rincón. Qué más quisiera yo. Derretirme con el calor de tus labios y regalarte un vestido de besos. Hacerte sentir mejor con mil caricias y despertar continuamente tu deseo. Enredar mis dedos en la suavidad de tu cabello. Qué más quisiera yo. Que los días grises quedaran muy atrás en tu vida. Que apreciaras como todos tu presencia divina. Que nunca te faltara el valor. Qué más quisiera yo.

Para que no me tildes de negativo

Para que no digas que sólo pienso en cosas negativas. Me gustan los besos y los abrazos, me gusta el color azul, me gustan muchas canciones y me gusta ir por carretera. Me gusta charlar con algunas personas, me gusta la cerveza y me gusta el mar, de vez en cuando me gusta fumar. Me gusta viajar y caminar, me gusta leer. Me gusta jalar de mi cabello y ver mi sombra cuando lo tengo largo y alborotado. Me gustan las pizzas y también el jugo de zanahoria. Me gusta dormir, y hacerlo en lugares distintos. Me gusta soñar, tanto que muchas veces lo hago despierto. Me gusta acariciar, algunas veces hasta más que ser acariciado. Me gusta no pensar y a veces me gusta pensar demasiado. Me gusta ir al cine, me gusta ir a conciertos. Me gusta el desierto y callar durante mucho tiempo. Me gusta la lluvia, me gusta VanGogh. Me gustan las buenas historias y muchos libros infantiles. Me gusta el aroma de ciertas mujeres, pero más me gusta el de una en especial, y ese es natural. Al final me gusta ser quien soy, no es resignación, lo digo en serio. Para que no pienses que sólo pienso cosas negativas.

¿Vale la pena?

“¿Es posible ser un vaquero sin vacas?”, se preguntó el cowboy cuando de su rancho se llevaron sus animales para sembrar soya. “¿Acaso puede existir un banquero sin banco?”, se decía el cajero cuando las finanzas se guardaban en su computadora. “¿Tiene razón de ser un escritor cuando ya nadie lee?”, expresaba el autor con nostalgia mientras observaba una quema de libros. “¿Vale la pena estudiar cuando parece no haber futuro?”, lloraba la linda joven en tanto tiraba sus apuntes a manera de rendición. “¿Existe realmente un altruista que no quiera ser alumbrado por reflectores?”, cuestionaba el filántropo famoso ante las multitudes. “¿Hay acaso médicos cuyo objetivo sea realmente la salud para la humanidad?”, pensó con rapidez una doctora en lo que elegía le palo de golf para su siguiente tiro. “¿Habrá realmente riqueza cuando los pobres conformen la totalidad?”, se dijo el empresario cuyo principal pasatiempo era contar su dinero. “¿Hay razón en pensar en un mundo regido sólo por absurdos?”, escribió el filósofo antes de irse a dormir para poder escapar de la realidad. “¿Es suficiente orar para que exista un Dios?”, dudaba el sacerdote mientras impartía mecánicamente la comunión. “¿Existen derechos humanos aún para aquellos que se comportan como bestias?”, clamaba un hombre victimado por la brutalidad al servicio del poder. “¿Es acaso quejarse el primer paso para el cambio real?”, me pregunto yo y con esto pretendo acabar.

Prohibido soñar

El dictador indescriptible invadió de nuevo el país de mis sueños, y quejándose con el cocinero lesionado lanzó un nuevo edicto: “Razón exigida en los ensueños de aquí en adelante”, y a partir de entonces ya no hubo lugar dónde reposar. Las matemáticas marcianas asentaron su imperio en mis horas. El tiempo se midió en quincenas estrictas. Las palabras sólo fueron un productivo medio de comunicación y el mago asombroso se quedó sin chistera y sin conejos. Ahora sólo camino para desplazarme, mis secretos carecen ya de derechos de autor. La música es un producto más en un mercado saturado, y todo porque el dictador dijo que ya no se puede soñar. Quería comer y ahora lo hago tres veces al día. Quería amor y no supe qué hacer con él cuando lo tuve. El que esté libre de pescado que arroje el primer cangrejo. Ahora dormir es algo tan insulso como trabajar. El mundo es plano sin importar qué dijo Colón, y aunque me fuera mejor no volvería a empezar. Miro al cielo y no pido ni sol ni lluvia, así me ha pasado desde el día en que se prohibió soñar.

Lo dice la experiencia

Se dice que tarde o temprano cada persona que conoces se alejará de tu vida, excepto la indicada para ser tu pareja. Todos estamos propensos a ser un recuerdo en potencia y un olvido seguro, eso es lo que me dice la experiencia. Si crees que ella es la persona con quien debes de compartir el resto de tu vida, no esperes más y haz lo posible por estar a su lado. Estos no son pensamientos que me inspira un día lluvioso, ni son hijos de la última ilusión rota, simplemente son cosas que me vienen a la mente, son como ideas que por el aire flotan. El abrazar los vestidos de quien para siempre se ha ido no ocasionará su regreso; tampoco la resignación diaria podrá sepultar los recuerdos. Quisiera presentarte la solución o tan siquiera una fórmula que te permitiera entender la vida; pero ésta es una cruzada tan personal, como solitario resulta el verdadero camino a la conquista de lo que debe ser la vida. No todo son lágrimas en este valle, no sólo hay casas de amargura en tu calle. No todo es gris o negro en el panorama, pero nada te garantiza que habrá un mañana. Dos personas solitarias son como el peor desierto, el abandono compartido bajo el mismo techo, en la misma casa. Quien en una relación entrega realmente todo, tarde o temprano termina teniendo la nada. Estas palabras no las aprendí en la escuela de ciencias, son sólo cosas que me dice la experiencia.

San Valentín

San Valentín, y lo digo sin cobardía, no es en lo absoluto mi día. Demasiados globos, regalos y comidas, demasiados corazones y el mío ya no sirve muy bien. No es amargura, es que siempre me ha sabido a farsa y me disgusta el reproche indirecto que le hacen a quien vive en soledad. No soy bueno en el juego, y tampoco en el amor, por eso no apuesto y por eso me invento historias para cuando estoy solo. Demasiado comercio, pero no lo digo por ardor, que más me arden las victorias que por no saber conservar perdí. En fin, de mí esperan originalidad y al final que sea como cualquiera, como los demás. Demasiadas flores y ositos de peluche, demasiados dulces e infiernos para diabéticos. Ay que dramático suena esto, pero el 14 de febrero no me gusta desde antes que fuera consciente de lo que significa querer. Demasiada mala suerte, tiendo a romper lo que ya estaba quebrado pocos días antes del día del amor, por más vendido que sea; pues que así sea.

Las musas de vacaciones

Cuando el frío asola la ciudad, las musas han empacado sus maletas y con boleto en mano se disponen a vacacionar en bellas playas caribeñas, es mejor no atreverse a escribir nada. Pues no importa que vagues como alma en pena y te encuentres con la mujer tuerta que perdió uno de sus azules ojos por delinearse completamente mientras conducía su flamante auto color incendio; tampoco te servirá de nada que te topes con el conductor animal cuyas maneras de actuar podrían llenar diez tomos bajo el título: ‘de la involución de la infraespecie humanoanimal – subnormalidad aplicada a sucesos de la vida diaria’. No importa, pues nada de eso podrás escribir. No tiene caso que tu corazón lamente a gritos su vacío ni que, por el contrario, esté rebosante de satisfacción, pues sin las musas nada te saldrá bien. Si quisieras exponer las injusticias o las cosas que no deben permanecer ocultas, no podrás hacerlo de manera efectiva mientras ellas estén en la playa. Mejor corre hacia el aeropuerto y cuenta cuántos hombres de negocios llegan y se van, para que puedas matar con algo el tiempo en lo que las musas regresan.

Distancia

El deseo arde como la leña en el fuego, pero la fogata está a gran distancia. Te encuentras en donde está mi hogar, mi pertenencia, y yo ajeno en el extranjero. Aquí se respira destrucción bajo el orden obligado, sólo por hacer dinero me desterré. Los muertos son como raíces podridas y el fruto aquí es el oro a crédito y todo lo que se puede comprar con él, lo demás es lo de menos. La pureza presumida es una mezcla engañada, la princesa dormida no despierta con un simple beso. El tiempo se hace odioso, pasa lento en apariencia, pero deja su carga de decadencia en mi cuerpo. Enfermo con salud, así me siento. Vacío en la abundancia. Que triste lamento. Lo perdido no podrá recuperarse, el destino seguro nos tiene guardado un final macabro y sigo pensando que de habérnoslo propuesto lo pudimos cambiar. Los caminos llegaron todos no a Roma, sino a un callejón sin salida. La próxima parada puede que sea otro infierno.