Casual como el sexo de bar

“Me mandó un mensaje diciéndome que gracias por los mensajes y que me mandaba muchos besos”, dijo a su compañera del servicio de limpieza la señora sin incisivos que tallaba los azulejos del baño público con un cepillo de dientes para niños, “ya ya no supe más”. La afanosa mujer, una noche antes, había salido con un fulano de sonrisa prefabricada y lágrima domada, que la conquistó en una especie de bar de buena muerte (pues seguro allí por cualquier cosa te eutanasian). Tras los tragos baratos, tuvieron una mediocre relación sexual y él, después de la mediana satisfacción, decidió olvidarla cuando se despidieron con un beso de mármol. Grande fue la sorpresa del tipo que, a pesar tan poca destreza, después de despedirse al romper el alba (la llave se quebró al entrar en la cerradura), cuando descubrió que ella le había enviado 48 mensajes de amor a su celular. Unos más melosos que la miel impura, otros más lujuriosos que el lujo de los poderosos. Él, a la media hora de la separación, ya la había olvidado, ella estaba prendada y prendida por él; y no entendía que tras el (obligado) mensaje de agradecimiento (más que nada por la estratosférica elevación del ego), él no contestara nada (fulano ingrato, después de tantos mensajes tiró a la basura su celular, dispuesto a robar otro para sí). Jamás se volverían a ver. Así pasó, el paso doble de la muerte que no fue contado como pensé que lo contaría. Pero tal como lo digo sucedió, y si no fue así, fue peor.

5 comentarios en “Casual como el sexo de bar

  1. Siento que debe haber tantas historias de estas. No digo que todas las reacciones sean todas iguales pero si debe haber miles. También siempre creí que inconscientemente buscan que uno no vuelva a llamar en la puta vida (con eso de los 48 mensajes de amor, más melosos que la miel impura. O tal vez no entendieron nada de nada.
    Le mandaba muchos besos, porque de eso sólo se basó lo efímero que tuvieron.

  2. Me he vuelto adicta a tus escritos, necesito uno por día para romper con la mediocridad.
    Sigo saboreando los anteriores.
    El “beso de mármol” me resultó genial, una síntesis perfecta.
    Gracias Mauricio, por compartir tu don.

  3. Las mujeres nos compremetemos más, sentimos que después de una noche de pasión todo debe continuar, el hombre lo ve como lo que es, un encuentro ocasional Tus escritos son maravillosos, besos tìa Elsa

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