Ociosidad y agradecimiento

Disparates lanzados al azar, que tienen tanto poder como las pedradas que desde una barranca arroja un famélico enano al sol. Su única finalidad es matar el tiempo de la espera, mientras llega a suceder algo, lo que sea. Ríos de tinta desbordados en garabatos, sin ningún sentido, viles intentos para matar el tiempo. No hay frases sublimes, no hay datos interesantes ni exposición de sentimientos sinceros; es la belleza de una rosa seca y rota, abandonada en el rincón del desprecio. Absurdos como el vagón de tren sin paredes ni techo, oxidándose por culpa de la indiscriminante lluvia y calentándose con el popular sol. El sol de nuevo, y sin embargo es de noche. El reloj avanza, pero nunca tan rápido como cuando estoy con ella. La mente sigue fabricando tonterías y recuerda a Gary Cooper enseñando a Picasso cómo disparar un revólver. Llevo ya varios renglones sin decir realmente nada, la tinta se me acaba y la libreta, de la inmensa infamia dolorosa, también. Me asusta enfrentarme a la nueva libreta, ¿qué tendré yo para ella? Espero regresar al mundo de los cuentos, al de las pinturas urbanas instantáneas, a los matices de palabras. Me sobran personajes, pero me faltan historias. Se me acaba la hoja y me sobra tiempo, demasiado tiempo.
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Y este blog llegó a las 10,000 vistas, demasiadas para letras que sólo han visto a lo más dos pares de ojos en su forma original. Gracias a quien lo ha leído y a quien lo sigue leyendo. Como dije no es una autobiografía, pero hay muchas cosas que he vivido en persona. Debe ser que de esas diezmil quizás muchas visitas hayan sido personas que han llegado buscando otra cosa, y yéndose sin encontrarla. Las etiquetas “sexo”, “sexo en un bar”, “pornografía” y “OVNI”, son bastante truculentas, pero de eso he hablado. A nadie he engañado. Ahora me da más por leer que por escribir. Sigo sacando cosas del viejo baúl para ponerlas aquí (confieso que la breve historia del encuentro cercano fue escrita el mismo día en que la subí, pero eso no es común. Cuando me da por escribir algo, va a dar al sitio de la señorita Elania. En fin, sólo quiero agradecer a quienes han leído, y a quienes siguen leyendo; y muchas más gracias para quienes han dejado sus comentarios. Diezmil es mucho para una botella que flota en el oceáno de la electrónica.
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Encuentro cercano del tercer tipo

Sergio del Muro López -un supuesto cirujano plástico mexicano que se había ido a los EEUU a buscar fortuna- y Barney Hill -en ese entonces alcalde del condado de San Miguelito, California- se encontraban cerca del río Crucitas, de esa localidad, la noche del 10 de octubre de 2008, cuando interrumpieron abruptamente la conversación que mantenían al ver cómo cerca de ellos aterrizaba un objeto brillante en forma de salchicha vienesa de 7.55 metros de largo. Mientras Sergio y Barney comentaban las diversas connotaciones que el objeto despertó en sus imaginaciones, del interior de éste salieron, avanzando hacia donde estaban ellos, cuatro criaturas de 75 centímetros de altura cada una. “No caminaban, flotaban, y pensé en mi disfraz de Blancanieves cuando los vi, pero faltaban tres y no llevaban gorritos”, dijo Sergio en su primera declaración después del suceso. Ambos coincidieron en que los extraños seres carecían de cuello, que eran de color azul verdoso, que de sus brazos se desprendían espinas, que sus extremidades inferiores parecían ‘monociclos cuadrados’, agregando que probablemente por todas estas causas, o por algunas de ellas, ellos no se sintieron apenados de sus propias desnudeces. Barney dijo que se desmayó de inmediato y Sergio se abstrajo en sus propias ideas, pensando en lo lucrativo que resultaría si convencía a las criaturas de llevar con él un tratamiento de rejuvenecimiento. Uno de los extraños entes tomó de la mano a Sergio y lo condujo flotando al interior del OVNI. Una vez dentro, Sergio notó con sorpresa que su compañero, aún desvanecido, yacía desnudo en el centro de un salón oval. Los dos empezaron a ser examinados por una esfera que flotaba y que se asemejaba a un “ojo de cíclope con conjuntivitis”. Sergio dijo que el ojo parpadeaba cada vez que miraba los rubios cabellos de Barney. Ninguno supo cuánto tiempo transcurrió durante tal examen, pero de repente ambos hombres salieron flotando de la nave y fueron depositados en un arbusto. Fue entonces que Sergio también perdió el conocimiento. Cerca de la madrugada del 12 de octubre los dos hombres fueron encontrados desnudos y dormidos a orillas del río Crucitas por el alguacil de la localidad. No había rastros de sus ropas, de sus pertenencias… ni del OVNI. Tras algunas dudas, y mientras consumían una considerable cantidad de la dotación de Whisky que el alguacil guardaba en su oficina para casos de emergencia, Sergio y Barney realizaron su declaración. Ninguno de los dos quiso someterse a hipnosis para que se obtuvieran más detalles de su extraordinaria experiencia. “En un principio creí que era un flagrante caso de faltas a la moral”, dijo el representante de la ley, “pero hubo detalles en su historia que me hicieron descartar eso y concentrarme en lo que verdaderamente pasó”. Astutamente el alguacil –un reconocido experto en el fenómeno OVNI- logró armar el originalmente inconexo relato para al menos hacerlo cronológicamente coherente. Durante las declaraciones, el policía se enteró que Sergio era un ilegal en los EEUU. El trámite de deportación de Sergio dio comienzo tan pronto abrieron sus puertas las oficinas correspondientes el lunes 13 de octubre, y fue deportado a México en menos de una semana. Tras la deportación, Barney renunció a su cargo y se fue a vivir a México, al parecer ninguno de ellos volvió a vivir un encuentro cercano del tercer tipo.

(Publicado en la “Enciclopedia universal de los OVNIS”, Volumen 4, páginas 240-265, de Jorge Von Buren. Usted puede cada uno de los 25 volúmenes de esa valiosa enciclopedia por sólo $149.99 USD, más $399.99 USD por gastos de envío, si llama ahora al 1-800-VEO-OVNIS. Recuerde que el costo por llamada es de $42.99 USD el minuto. ¡No espere más! ¡Llame ahora!).

De amores y visiones

“Creo en el amor a primera vista”, confesó el miope sentimental, más por costumbre que por experiencia. La reina de corazones usa binoculares, bifocales y microscopio para evitar los errores del miope (de todas maneras ella prefiere los oídos a los ojos, y los odios a los rojos). “El destino es misterioso”, dijo aquel que no supo leer los signos de los tiempos y que prestó oídos a las jazzísticas trompetas de los querubines que atestiguaban la apertura del séptimo sello, ese que se abre antes de la octava entrada y al final del tercer tercio. “Hay maneras menos originales de perderse”, expresó el hombre que se había fundido con su sillón frente a la televisión mientras veía un documental sobre un zorrillo que caminaba con su cabeza metida en una lata de jugo de zarzamora. Y esto fue un documental, que me muera si no es verdad (espero que me visites antes de que esté en mi tumba).

Volver a soñar

La noche susurra secretos que a nadie interesan y que todos comparten. Es insensato arrojar piedras en la lluvia pétrea que cae sobre el desfile de culpables en el que todos participamos. Ahora nadie carga cruces porque las cruces se desgastaron en la historia, cada quien reza a su dios personal. Esquivar impuestos, adquirir lo más que se pueda, necesitar lo que por naturaleza no es necesario y llorar sólo en las películas. Autoproclamarse dueños de la razón y por la razón sentirse superiores a los animales; cometer actos bestiales que ninguna otra especie haría, actos que a su vez carecen de razón. Persiguiendo sombras, atesorando polvo, creando recuerdos que en el fondo sabemos que tarde o temprano vamos a olvidar. Se oyen lamentos de ilusiones perdidas y aún así todos optamos por volver a soñar.

Bocetos

En la calle una anciana discute sola en voz alta a las 8 de la mañana, afuera de una tienda departamental que abrirá sus puertas hasta las 11. Los que se dirigen a sus trabajos la ignoran como si la escandalosa vieja fuera parte del acostumbrado decorado. Ella es sólo un boceto para mí. Cerca de allí alguien permanece encerrado en una oficina, y como la anciana, discute solo, pero en silencio, se pregunta qué le deparará el futuro, pues su vida no ha sido lo que él esperaba. La anciana en su locura es más cuerda que el oficinista desesperado. Ella aceptó su situación hace muchísimo tiempo y ahora sólo flota en la vida. Comentándose a sí misma sus recuerdos fabricados y sin pensar en el día de mañana, ni en un mejor porvenir. Ambos son sólo un boceto para mí. La joven mediocre consiguió un trabajo en la lavandería, donde pasa 10 horas diarias ante un televisor a todo volumen, que todos los días muestra lo mismo, pero con distintas imágenes. Ella también es sólo un boceto. La tienda abre sus puertas, la anciana sigue discutiendo y entra, el oficinista sigue frustrado y la joven mira TV. Yo entro a comprar comida. Yo soy sólo un boceto también.

Libre albedrío

Si tu deseo es perderte en el intrincado laberinto del corazón, o adorar las palabras sagradas de un grueso libro, hágase entonces tu voluntad, que al fin y al cabo si existe Dios terminarás haciendo lo que Él haya decidido. Si quieres pasar la vida viviendo vidas ajenas en televisión, o ahogarte en ambiciones que harán que te preocupes más de capitales que de tus semejantes, hágase entonces tu voluntad, que al fin y al cabo si existe Dios terminarás haciendo lo que Él haya decidido. Si detrás de toda esta confusión de religiones logras descifrar la voluntad divina, entonces quizá sepas ya decirme quién fue primero: el huevo o la gallina. Si quieres estar toda la vida jodiendo a los que te rodean, o si prefieres someter tu persona para que todos te jodan. Si quieres sacrificar a tu hijo en nombre de la causa que te convence, o prefieres convencer para que el hijo inmolado sea el de otra persona, hágase entonces tu voluntad, que al fin y al cabo si existe Dios terminarás haciendo lo que Él haya decidido.

Memoria

Diana Dados sentada en el nido supremo veía pasar lo que no hizo en su vida. Diana Dados tiene recuerdos artificiales y añoranzas reales. José Pluma escribe sin sentido, sólo para escapar algunos segundos. José Pluma puede estar escribiendo para que Diana Dados añore sus fantasías o para que crea vivir ilusiones ajenas. “Puedo  morir en cualquier momento y entonces ¿cuál fue el sentido de mi existencia?”, se preguntó Diana ignorando que esa es una duda que en algún momento todos tenemos. Un cantante de tango decidió cambiar el tono de su música y empezó a interpretar música disco de los 70s. El velorio de Diana Dados fue igual a muchos otros, y 10 años después nadie la recordaba. Nadie recordó tampoco a José Pluma 10 años después de su muerte. La música disco de los 70s tuvo varios regresos, pero nadie recordó al cantante de tango. Y yo medio recuerdo tu nombre, pero olvidé por completo tus facciones.

Sueño H2O

Me gustaría ser el agua que limpia tus culpas, verdaderas o ficticias, el agua que por la mañana recorre tu cuerpo, como quiero recorrerlo con besos y caricias. Me gustaría ser el agua que a veces te hace soñar despierta y que en ti hace todo lo que no hace tu pareja. Me gustaría ser el sueño que te hace suspirar cuando guardas tu mano entre tus piernas; el sueño delicado que, como serpiente, deja ligeras huellas en tu arena. El sueño que aún roto, una vez que abres los ojos, perdura durante días iluminando con su recuerdo tu rostro. Me gustaría ser la brisa que penetra por tu ventana, que al refrescarte te reconoce y te llena de esperanzas. Ser quien te conoce mejor que nadie, como nadie nunca lo ha hecho, pero sólo soy un hombre que dista mucho de ser perfecto.

Cupido y la Dulce figura

“Ningún día es soleado aunque no haya ninguna nube en el cielo”, pensando en esta frase ambigua danzaba el Gordo Cupido Fracasado cuidando de que no se le cayeran sus gafas de grueso armazón. Iba desnudo por el parque y saltando sobre un solo pie gritaba: “¡Albricias!, ¡albricias!” Yo pensaba en quitarme ese maldito blanco de mi mente para poder decirte algo. Un individuo, tan negro como la mayoría de las consciencias, y tan estúpido como la mayoría, intentaba correr con sus pantalones bajados a la altura de sus tobillos. Un beso flotaba en el aire, pero no encontraba labios en dónde posarse y se pasó de largo. “Un recuerdo poderoso es lo único que se requiere para amedrentar tu presente”, ese es el dogma de la Eterna Novia Amarilla. En una banca estaba sentado el Anciano Prematuro aterrorizado por la idea de envejecer y hacia él se aproximaba el Muerto cuya obsesión es la muerte. Yo intentaba decirte cualquier cosa, por simple que ésta fuera, pero no se me ocurría nada. El Mendigo De Afecto seguía solicitando limosnas de amor, ahora estaba enamorado de un perro que había lamido su saco. Más de una persona se identificaba con el Mendigo. La Dulce Figura que conquistaba corazones sin esfuerzo intentó decirme algo al oído. ¿Sería algo importante? Jamás lo sabré, yo continuaba preso en la habitación mental en donde creía que estaban las palabras que te tenía que decir. El Gordo Cupido Fracasado comenzaba a darse cuenta que no es bueno del todo (y quizá en absoluto, como pensaría más tarde) mezclar los negocios con lo más profundo de tu persona. Tras este descubrimiento cambió de pie para sus saltos y comenzó a gritar: “¡Maldición!, ¡maldición!” Aquí puedes encontrar el perdón de Dios, de tus padres, hermanos, hermanas, amigos, enemigos, vecinos, jefes, empleados, seres despechados, amantes suegras, cuñadas, carceleros, reyes, envenenados, jueces, acusados y parientes, pero jamás encontrarás el perdón del tiempo. Cuando por fin se me ocurrió algo qué decirte noté que tú, con todo y tu Dulce Figura, te habías ya ido.