Cupido y la Dulce figura

“Ningún día es soleado aunque no haya ninguna nube en el cielo”, pensando en esta frase ambigua danzaba el Gordo Cupido Fracasado cuidando de que no se le cayeran sus gafas de grueso armazón. Iba desnudo por el parque y saltando sobre un solo pie gritaba: “¡Albricias!, ¡albricias!” Yo pensaba en quitarme ese maldito blanco de mi mente para poder decirte algo. Un individuo, tan negro como la mayoría de las consciencias, y tan estúpido como la mayoría, intentaba correr con sus pantalones bajados a la altura de sus tobillos. Un beso flotaba en el aire, pero no encontraba labios en dónde posarse y se pasó de largo. “Un recuerdo poderoso es lo único que se requiere para amedrentar tu presente”, ese es el dogma de la Eterna Novia Amarilla. En una banca estaba sentado el Anciano Prematuro aterrorizado por la idea de envejecer y hacia él se aproximaba el Muerto cuya obsesión es la muerte. Yo intentaba decirte cualquier cosa, por simple que ésta fuera, pero no se me ocurría nada. El Mendigo De Afecto seguía solicitando limosnas de amor, ahora estaba enamorado de un perro que había lamido su saco. Más de una persona se identificaba con el Mendigo. La Dulce Figura que conquistaba corazones sin esfuerzo intentó decirme algo al oído. ¿Sería algo importante? Jamás lo sabré, yo continuaba preso en la habitación mental en donde creía que estaban las palabras que te tenía que decir. El Gordo Cupido Fracasado comenzaba a darse cuenta que no es bueno del todo (y quizá en absoluto, como pensaría más tarde) mezclar los negocios con lo más profundo de tu persona. Tras este descubrimiento cambió de pie para sus saltos y comenzó a gritar: “¡Maldición!, ¡maldición!” Aquí puedes encontrar el perdón de Dios, de tus padres, hermanos, hermanas, amigos, enemigos, vecinos, jefes, empleados, seres despechados, amantes suegras, cuñadas, carceleros, reyes, envenenados, jueces, acusados y parientes, pero jamás encontrarás el perdón del tiempo. Cuando por fin se me ocurrió algo qué decirte noté que tú, con todo y tu Dulce Figura, te habías ya ido.

4 comentarios en “Cupido y la Dulce figura

  1. yo tampoco me hubiera perdonado perder un segundo en mi vida sin leer tus escritos. No hay mejor tiempo invertido!
    Es obvio que contigo estamos Ante Alguien Especial a todo lo conocido y aunque haya mucho por conocer y nada sea nuevo bajo el sol, Vos Sos Diferente. Y por suerte Siempre Estás!
    Que profunda emoción me deja tu lectura!

  2. Que triste, un beso flotando en el aire, que no encuentra donde posarse.
    Maldición, maldición!!!!
    Hoy quisiera ser yo la que lo grite en un parque.
    Pero para qué? Igual a nadie interesa los gritos mudos.
    Lindo fin de semana
    Gizz

  3. Amigo tienes algo especial para escribir, no deje de leer tu relato, es como si te atrapara.” Jamás encontrarás el perdón del tiempo”. muy buena frase, abrazos.

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