Esa voz interna…

Niños no jueguen con fuego si les da miedo el ardor. No se vale escribir cosas lindas, poemas y pensamientos, si no acompañan las palabras con acciones. No olviden a los fariseos. Tampoco crean que algo es para siempre, porque siempre y nunca son conceptos que nos sobrepasan. No apuesten contra el tiempo, porque el tiempo siempre gana. No crean que porque se les rompe el corazón ya no pueden vivir, ni crean que una sola persona puede ser el centro del universo. No prolonguen las tristezas más allá del momento de reconstrucción. La tristeza perpetua es un desperdicio de vida. Todo momento es buen momento para recomenzar. No es correcto rogar. Esfuércense hasta los límites que impone la dignidad, ir más allá no es lindo. Nadie que consideren especial les debe resultar nocivo. Y si les bofetean una mejilla, lo mejor es ignorar, tomar las maletas e irse, total… el mundo está lleno de gente.

Despertador

¿Soy para ti una misteriosa figura demasiado alejada de mi propia realidad? Tu concepto de mi persona es pura fantasía, robada una noche del país de las maravillas. Pones en mi boca palabras que jamás pronuncié, aseguras mi existencia y yo ni siquiera estoy seguro de existir. Confundes la gloria con mi deshonor y el paso del tiempo con lo eterno. Soy tan sencillo y me haces tan complejo. Crees que mi desprecio es amor… todo eso me tiene sin cuidado. ¿Por qué mejor no despiertas de tu sueño? Bórrame por completo de tu panorama. Te lo digo porque he pasado ya por ese camino y te garantizo que conduce a la nada. Es mejor que persigas al viento, que intentes atrapar las sombras, que hagas dibujos con el humo y que trates de tatuar las olas. Despierta por tu propia voluntad, pues si dejas esa tarea en mis manos realmente te dolerá más, y lo peor de todo es que a mí también.

¿Apocalipsis? ¿A poco?

Todo sindicalizado, pero los sindicatos ven por los intereses supremos y los de abajo, al carajo. Todo agrupado, todo en conjunto, grupos y organizaciones. Adiós a la independencia real. Uh uhhhhh. Arrodillados ante la tecnología y las efímeras maravillas de marras. Las 70 vacas flacas en el nuevo sueño del faraón, quien trata de mantener su insomnio dopado en pantallas planas. Shirley Temple no fue por siempre niña, y Michael Jackson menos; nadie lo logra, por eso Nunca Jamás se llama así. El último cierra la puerta, pero el problema es cuando se olvida que hay que cerrarla DESPUÉS de salir. Azotes de puertas y 20 latigazos más al pobre chico de la cruz. Apocalipsis ¿a poco? Suficiente tengo con mis propias faltas como para hacerme cargo de lo que tú perdiste. No es el fin, siempre ha habido épocas así… está en los libros. Las ratitas en su laberinto tampoco encuentran la salida. Uno no puede ser lo que no es, no importa que tan bien le ajuste a uno el traje de piel de oveja, y aunque me he forzado a encajar, nunca lo he logrado. El dinero plástico a la alza. Todo es virtual, hasta el amor (aunque creo que éste siempre lo fue). Y vendrán revoluciones, cambios, pero al final todo se repetirá. Ahora somos muchos, demasiados, extremadamente juntos, pero islas al fin y al cabo. La frase que se me tatuó en la memoria: “para sobrevivir: yo no te pelo, tú no me pelas, y ya está”.

Paradojas y verdades relativas

En la extraña prisa que oprime las entrañas de las mayorías se alcanza a percibir la distorsionada podredumbre de quien se toma su tiempo para todo. Miles de opciones que se resumen en una sola es lo único que veo por aquí, dudo que sea lo correcto, aunque todos me digan que está bien. El imbécil que se cree rey sin dejar de ser una insignificante sombra de unos cuantos números. El dinero no lo es todo, pero no puedes hacer mucho sin él, y esa es una condena constante en este mundo. Érase una vez un extraño pollo con complejo de pavo, que terminó siendo el plato fuerte de una poco opulenta cena de Navidad. Extraño pollo sin duda, pues se negaba a cacaraquear. Puedes comprar 507 cursos de superación personal para aprender a ser lo que debes ser o puedes encontrar tú mismo lo que está en el fondo de tu abismo. Después de todo ¿a quién le importa en realidad? Tarde o temprano todos tenemos que morir, entonces de qué nos preocupamos. La res destazada jamás quiso morir de forma tan aparatosa, pero al final ella fue la única que no se enteró de su final. No odio el dinero, sólo me molesta la manera en que lo consigo. Hay que tener cuidado de no llamar hermano a nadie, un franciscano me dijo alguna vez que las palabras son efímeras y que la mayoría de las veces se usan para disfrazar acciones. El sol se pudre día a día, mientras tu vida se diluye en trabajos que apestan a ambiciones frustradas y a explotación sin sentido. ¿Por qué debemos pagar por lo que no queremos y por los pecados ajenos? Ningún gurú tiene la respuesta. Hay bufones cuya idiotez los convierte en menos de lo que eran. La moneda está en el aire y tus frases viajan con ella. No hay ninguna razón cuando se persiguen utopías, el tren va demasiado aprisa como para poder saltar de él. Cobarde, dicen, es el que se suicida, aunque creo que se requiere mucho valor para hacerlo. El mundo está tapizado de paradojas. Muchas religiones de dónde escoger y muchas marcas de mermelada de fresa. Las revoluciones siempre terminan siendo tres veces peor que lo que derrocaron. Sí, paradojas y verdades relativas, extraña supercarretera a la perdición. Todos seremos juzgados por lo que escribimos, lo siento, ahora no puedo escribir otra cosa, sólo espero que la sentencia no sea tan severa.

Gajes desgajados del oficio

El mastodóntico amo saca a pasear a su miniatúrico perro, pues no hay mucho lugar en el microscópico departamento del vertiginoso piso 40. Yo los observo tratando de evadirme del momento mientras soy observado ávidamente por un grupo de corruptibles policías. Las cocodrílicas lágrimas brotan de tus precámbricos ojos mientras desclasadamente dices adiós al que indiscriminadamente llamabas amor. Tu ártica sangre fluye por tu raquítico cuerpo, que ahora tiene una primitiva función pero extraordinariamente exclusiva para unas nóveles manos, de alguien que perjuramente jura ser sincronizadamente sincero. Ese alguien que avariciosamente posee tu latídico corazón (y mucho más). Obnubiladamente por la luz incandescente te digo adiós deseándote suerte. Y cuando con parsimonia te alejas los agentes sagaces se acercan sigilosamente a mí para sacarme el dificultoso dinero por haber aparcado puercamente el auto en un lugar estrictamente prohibido. Son gajes desgajados del oficio.

Esos bloqueos y esas renuncias

Es probable que haya llegado el momento de renunciar a plasmar en palabras mis pensamientos. Eso se siente siempre que no se tiene nada que decir. La inspiración llega de sorpresa y antes de que me dicte algo digno, se escapa furtivamente y a lo lejos me lanza carcajadas. Es como un ladrón escapista bromista. Hace poco me vi buscando inspiración en mis escritos viejos, esa acción es una lápida para la creatividad. Como el ser que se alimenta de cadáveres o el ex-presidente que contempla sus irrecuperables glorias; aunque yo cadáveres mejor de lejos y glorias sólo las de oblea. El alcohol y algunas sustancias sólo me inspiran pereza o un idiotismo imposible de plasmar en papel (como no sea en papel higiénico). Traté de buscar respuestas en la historia y sólo descubrí que el presente es siempre la misma confusión. El tiempo es un perpetuo eco de momentos. Es curioso que cuando pensé que podría ser bueno en algo, ese algo se me niega repentinamente para transformarse en otra sombra. Ya no tengo ánimos para descifrar el código, para esclarecer la confusión, retratar la realidad, mofarme del humorismo involuntario, hacer bosquejos de poesía o lograr la permanencia. Por eso pondré el piloto automático y me relajaré por lo que resta del viaje. Supongo que era de esperarse en este mundo de lo finito. Pensar en otra cosa es mera soberbia.

Tiempos modernos

Aparecen de nuevo palabras. Pudiera tratarse de otra carta destinada no ser entregada o bien otro intento de poema que termina en fracaso. Quizá sólo sea la indolencia o un retrato del dolor que me produce tu ausencia. La primavera sólo es una cuestión climática para mí y el amor una utopía quijotesca. Vivo en los tiempos en que las negras de cajas de harina para hot cakes dejaron de usar paliacates y en la cabeza lucen ya modernos peinados, pero la cara sonriente de la esclava eficiente es la misma. Son los tiempos en que no se requiere disimular que el dinero vale más que la vida y a nadie le importa que eso le importe a alguien. Son los tiempos en que da lo mismo que exista un Dios o que éste se haya muerto, pues da lo mismo también que nosotros existamos o no. No es amargura, sólo cansancio en indolencia, los cuales nacen en mí por tu ausencia.

Conceptos sobre la vida

“La vida empieza cada día”, me dijo un viejo de 80 y pico de años, los cuales sin embargo le picaban como si estuviera dentro de un saco donde se celebrase la convención internacional de circos de pulgas, “lástima que eso suele descubrirse a estas alturas”. Es curioso que haya tantos escritos sobre la vida y ninguno de ellos proporcione LA definición exacta que nos sirva a todos. La fórmula universal dada en dos tablas grabadas por algún ser divino. Ni siquiera me estoy metiendo a hablar sobre la pérdida de tiempo que representan los libros que pretenden decirnos cómo vivir la vida. Superación personal que se venden en tirajes de miles. Lo que es muy probable es que cada quien hablará de cómo le fue o cómo quiere que le vaya en la existencia, no hay gran ciencia; no nos hablarán de lo que es en sí misma la vida. “Mi corazón”, dice el enamorado desdichado, “mis latidos eran ella, y ella se llevó todo, como quien se lleva las flores de una mesa de restaurante durante la noche”. El enamorado marcando el paso ya sin ritmo de sus latidos. Eso era la vida… pero para él. “Vivir es amar a los demás”, es la frase de la mujer servicial que llama amor al intercambio de ciertas satisfacciones fisiológicas por dinero. Y cuando me lo dijo noté cierta ironía en su voz. “Vivir es llenar como sea ese espacio, a veces es largo y otras corto, que existe entre el nacimiento y la muerte”, dijo el pesimista realista en su mínima razón maximizada. “Esto no es vida”, dijo aquel que una mañana se descubrió haciendo un trabajo que no le agradaba, viviendo con una esposa que no quería y enfermando por unos hijos que le preocupaban Y sin embargo respiraba. Puede que para alguien la vida sea el arrancar puntualmente hojas al calendario, para otro sea el cumplimiento de las labores para cobrar el salario periódico. Unos creen que es tener hijos y ayudarlos a crecer. Otros consideran que la vida no vale sin la admiración de los demás. Quizás sea la sala de espera para poder ser admitidos en la siguiente sala de espera. Un escritor* dijo que la vida es una comedia para los que piensan y una tragedia para los que sienten. Yo por darme aires de grandeza, que se desinflarían como los globos a la mañana, diría que la vida es una tragicomedia, pero la verdad yo tampoco sé qué es la vida.

*Horace Walpol (que en realidad se refería al mundo y no a la vida)