Noche en vela

A nadie se le desea pasar la noche en vela, esperando una llamada o que le contesten las que hace. Nada, vil silencio. La imaginación va y se pierde en los lóbregos recovecos del laberinto de los celos. La razón brinca y asegura que no hay de qué preocuparse; si nada malo pasa todo está bien, si algo malo sucede, pues simplemente define otro camino. La confianza perdida rara vez se recupera. El que por su gusto es buey… Sí, muchas palabras. caminos de aquí para allá en la oscuridad. ¿Le habrá pasado algo? (En realidad si eso hubiera sucedido ya se habría comunicado) ¿Está haciéndome pagar la última que le hice sin darme cuenta? (O quizás la que le apliqué con toda intención). ¿Es su manera de echarme en cara de manera violenta ‘que ella es libre de hacer lo que quiera’? No sé, igual planeado no le saldría tan bien. O a lo mejor anda con otro que me ha deplazado, despedazado, y al final porque yo me dejé. A nadie se le desea una noche en vela.

3 comentarios en “Noche en vela

  1. Que horribles los insomnios provocados por ese incierto pensamiento y la pérdida de confianza, que en realidad nada tiene que hacer esperando recibir noticias. Ahí la confianza está en otro lado, probablemente en el desvío que no tomamos o en la parada que no vimos que nos hacía falta.

    Es probable que sea venganza o ni siquiera eso. Así de improbable es el amor maniático no correspondido.

    Nada mejor que escribir en una noche en vela.

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