Fin de la línea y renuncia al circo.

Tiempo de apearse, aprece que ya no hay más estaciones y van a limpiar el tren. El circo seguirá dando funciones, pero sin mí. Ni maldita falta que le hago. No quiero ser ni el domador ni la fiera domada, no quiero ser el payaso ni el amarrado. Renuncio a ser el blanco de dagas y a arrojarlas. No más trapecio ni cuerda floja, que otros se rompan la crisma (en navidad o en pascua) o que lo hagan con una vocación que obviamente yo no tengo (aunque tardé muchísimo en aceptarlo). Culparía a la adivina gitana de la bola del cristal opaco y a sus erroneos presagios, pero no. No se culpe a nadie de mi suerte.

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De amor escuché una triste historia

El orgullo y la dignidad pueden ser cosas tan distintas como la noche y el día, y de todas maneras muchos no sabemos distinguirlos. No importa que uses gafas con cristales de fondo de botella, puede que te resulte difícil decir cuál es cual. Alguien dijo que el matrimonio no es un fin, sino un mero principio, quizás una libertad, mientras otro más me dijo que preferiría ser esclavo de un final eterno a casarse hasta que la muerte lo separe. Hay cosas que se arrastran siempre a lo largo del tiempo, entre ellas están los juramentos y las sombras (¿nada más?). Las verdades pueden llegar más allá de lo que nuestros ojos perciben, y muy poca gente sabe expresar lo que lleva dentro. En muchos ejercicios verbales podría decirte todo, sin que eso signifique algo, a la vez podría no decirte nada y con ello significar el todo. La imaginación muere o se atrofia, si no se ejercita, y nuestro mundo mata a quienes imaginan. La dulce inocente pregunta: ¿qué es en realidad la vida?, pero al responderle no deja de tragar y tragar saliva. El poeta frustrado se llega a hacer la misma pregunta, terminando suicidándose tal y como el que busca el significado de la eternidad. Ahí va la joven que se construye a su príncipe azul, sin notar siquiera que frente a ella estás tú. Miopía y tu utopía. Lo que no debe ser, jamás debiera deber y es una pena que pierdas lo que tenías ayer. El viejo iluso revive artificialmente sus memorias color marrón, puliendo sus medallas de latón viejo. El chino pidió “más aloz”. Sin que lo notara el futuro del viejo ya es su pasado, y tú sigues esperando a tu príncipe adorado. Dulcinea ignora a su quijote, todos se cansan de esperar, cansados ahora sí podemos definir la libertad: es optar por no hacer nada tratando de definir qué hacer. Yo me conformaría con hablar tu mismo idioma y permanecer contigo, pero sé que jamás será lo que no hayas admitido. El Cupido Fracasado seguía brincando y sólo se detenía para limpiar sus gafas de cristales de fondo de botella (¿y a quién le importa en realidad?).

Alguien, una persona y nadie

Era una casa (no como el hogar que siempre he querido, sino como las casas que siempre he tenido) y alguien llamaba a la puerta: “¡puerta!, ¡puerta!, ¿en dónde estás?” Nadie contestaba: “las puertas no pueden contestar, sólo saben abrirse o cerrarse como las piernas de ciertas mujeres con intereses especiales”. Alguien se molestó mucho con nadie por el tono metafórico y misógino que tuvo la respuesta, pero más le molestaba no saber qué contestar. Como suele suceder en este tipo de discusiones, en las que se dicen cosas que tienen como finalidad lastimar a otra persona, alguien se traga el enojo y se queda con la boca cerrada. Nadie dijo: “¡ahí tienes, las puertas pueden permanecer tal y como ahora está tu boca. Lástima que ésta no sea como las puertas que se abren sólo cuando uno lo desea”. Nadie se percató que habló de más y que no había tomado ninguna precaución. Mientras alguien incrementaba mudamente su rencor una persona abrió la puerta y dijo: “lo escuché todo, ¿acaso soy el responsable de las llaves de esta casa que nadie se empeña en convertir en hogar?” Alguien se sintió aliviado, nadie se sintió molesto y una persona tomó asiento. “No entiendo cómo te gustan los sedimentos de té y no lo bebes como todos los demás”, nadie dijo tratando de hacer sentir mal a una persona. “El resto me lo tomo igual que el asiento”, respondió una persona mientas alguien sonreía. Era grato atestiguar que una persona puede lograr lo que a alguien le resulta imposible, y llegar hasta el grado de lastimar a nadie. “No entiendo por qué nos empeñamos a vivir bajo el mismo techo, si ni siquiera nos soportamos”, dijo una persona a las otras dos. Nadie dijo: “esto es más absurdo que permanecer encerrado un domingo soleado de primavera, esperando una llamada que no tiene trazas de que será realizada”, y luego pidió a una persona que abriera la puerta. Lanzando dagas con los ojos (algo realmente difícil de hacer, pues la mayoría no podemos ni siquiera sostener un cuchillo con los párpados) nadie se fue para siempre de allí y una persona se quedó a vivir con alguien. Nadie pudo ser feliz, pero alguien no lo fue una persona; sin embargo la costumbre es más fuerte que alguien o que una persona y probablemente que nadie.

Tarde o temprano

Alguien me dijo alguna vez que no somos más que hojas otoñales a merced de un furioso río, que los tesoros se ocultan de aquellos que afanosamente destruyen su sentido; yo aún espero que haya control y que encuentres el tesoro tarde o temprano, que pase lo que deba pasar, pero que pase pronto lo amargo. Una luz al final del laberinto, palabras de aliento para el que desfallece, futuro seguro para cualquier niño y aniquilación de los líderes dementes. Alguien me confió ayer que los colores sólo existen cuando hay ojos que los perciben, lo mismo sucede con los prejuicios y con las viejas ideas que aún escribes. El nuevo día se acerca poco a poco y, sin que lo hayamos notado, todo nos pasará a nosotros, con seguridad tarde o temprano. También encontré a uno que temía a la soledad absoluta dentro de un palacio construido con indiferencia. Para evitar eso, querido amigo, no hay más remedio que fomentar la paciencia. El cielo gris algún día volverá a su viejo tono azulado. Yo sigo esperando que esto suceda tarde o temprano. La dulce María descubrió que compartía su nombre con multitudes diferentes entre sí. Notó que ella misma no era quien creía ser y que nunca fue realmente feliz. Llegará el día en que la confusión será sólo un recuerdo casi olvidado, pues tengo la seguridad de que eso pasará tarde o temprano.

Vivir

Conozco a personas que se les fue la vida echando humo, quienes murieron tras apagar su último cigarro; y a otros que viven sólo cuando se sienten productivos y se mueren fuera del horario de trabajo. He visto a quienes creen vivir sólo cuando lo hacen en función de otras personas y llaman amor a la obsesión con la que tratan de llenar sus vacíos. Hay quienes viven sometiendo, otros viven rogando, unos se la pasan derramando lágrimas y otros más dando vueltas en enviciados círculos. Unos viven cantando y bailando, pero se mueren cuando no escuchan aplausos. Conozco a gente cuya vida se les va en sueños y otras que se pasan la existencia mirando al suelo. No faltan quienes pasan los años buscando respuestas a preguntas insensatas que no llevan a ningún lugar; mientras otros se la viven únicamente pensando en qué hay después de la muerte. He visto a los que pretenden vivir a través de la televisión y otros que se mueren por exceso de salud. He visto gente cuya vida gira sólo en torno al sexo y que al llegar a cierta edad se declaran formalmente muertos. A mí se me va la vida escribiendo acerca de cómo van las existencias de los demás, total que al final parece que casi nadie sabe vivir.

Por ti hoy y mañana

Mis dotes de domador se me acabaron cuando luché con un león, y sin embargo ahora me retas a domar tu corazón. Perdí mi vocación de mago cuando me enfrenté a una experta bruja. Ahora me pides que saque un conejo de mi chistera. Ya estaba cansado de todos esos trucos y hazañas, pero por ti, querida, lo vuelvo a hacer hoy y mañana. Creí haberme quedado mudo cuando competí con la reina del verbo, a pesar de eso puedo expresarte de 42 maneras lo mucho que te quiero. Suponía que estaba cansado tras correr por todo el mundo en pos de una gacela, pero tú me pides que te siga de noche y de día antes de invitarme a cruzar tu puerta. En verdad yo creí que no volvería a hacer semejantes hazañas, pero por ti querida, lo vuelvo a hacer hoy y mañana. Mis cartas de amor las creí muertas cuando se extinguió el correo. Las promesas que hice me pareció haberlas hecho con la permanencia del viento; pero tú me pides cartas, poemas y promesas en papel y susurradas a tu oído. Sabes que lo haré por lo mucho que quiero que estés conmigo. Yo suponía que ya no tendría que hacer el ritual para conquistar un alma, pero por ti, lo hago con gusto hoy y lo vuelvo a hacer mañana. Pensé que había perdido mi fe y mi confianza en toda la humanidad, pero contigo la luz brilla de nuevo y nada me parece igual. Tengo esperanza en la gente y el mundo ya no es tan malo, al conocerme has traído contigo tu tesoro, el cual espero administrar bien. Yo creí que nunca volvería a amar a ninguna y a nada, pero por ti, querida, lo hago hoy y con gusto lo vuelvo a hacer mañana.