Fin de la línea y renuncia al circo.

Tiempo de apearse, aprece que ya no hay más estaciones y van a limpiar el tren. El circo seguirá dando funciones, pero sin mí. Ni maldita falta que le hago. No quiero ser ni el domador ni la fiera domada, no quiero ser el payaso ni el amarrado. Renuncio a ser el blanco de dagas y a arrojarlas. No más trapecio ni cuerda floja, que otros se rompan la crisma (en navidad o en pascua) o que lo hagan con una vocación que obviamente yo no tengo (aunque tardé muchísimo en aceptarlo). Culparía a la adivina gitana de la bola del cristal opaco y a sus erroneos presagios, pero no. No se culpe a nadie de mi suerte.

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6 comentarios en “Fin de la línea y renuncia al circo.

  1. pero el deseo estará acechando
    como ese conejo en el sombrero de copa

    se refugiará tarde o temprano en tu regazo y tu intentaras apartarlo de las orejas…

    el amor es a veces como ese deseo impetuoso listo para ser protagónico aún mutilado por las fauces de el león… empeñado en hacer cualquier malabar y que no lo renunciemos.

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  2. No entiendo.
    ¿Cuál es esa vocación que no tienes y que tardaste mucho tiempo en aceptarlo?
    Lo que sé es que tienes una virtud que muchísimos no tenemos y sería una lástima que en este mundo de privados placeres, de búsqueda ante todo de ganancias monetarias, dejes de compartirnos gratuitamente tus pensamientos y sentimientos, que por lo demás yo no tengo y no encuentro fuera de este blog.
    No seas egoísta, no plantes tu vida para ti mismo en el ostracismo.

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