El aprendiz de poeta

Perdiéndose en palabras que hace mucho tenían sentido, y que hoy casi ningún diccionario muestra, estaba el falso aprendiz de poeta, quien entre sinrazones y absurdos pretendía abrirse camino en el mundo de las ideas plasmadas en papel. Dios, con la paciencia infinita que según dicen le caracteriza, sonreía ante los vanos esfuerzos de aquellos que se empeñan en tomar los caminos que no les corresponden. No hay teléfonos en el desierto, es cierto, pues allí no hay nadie esperando llamadas. Todos estamos muy cerca y sin embargo, casi completamente aislados. Sentada sobre su arrugada blusa, una rusa espera con desamor el tren de las dos, que no arribará sino hasta las diez. Ella pensará, durante toda su espera, en el Creador. El muro de los lamentables libros que nadie leía fue por fin derrumbado. Nadie sabía por qué tantos se esforzaban en escribir, cuando ya nadie leía. El antiguo malabarista de oportunidades era ahora un tragaespaldas y había otros muchos tantos parecidos a ti. Muchas palabras desconocidas y un infeliz aprendiz de poeta que jamás logró despegar de la Tierra los pies de su alma.

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La Madonna vieja

Rojo. Una madonna vieja en un auto nuevo. Yo en el otoño que se despide del puerto existencial sin fiesta ni jolgorio. Invierno a la vuelta de la esquina. Margaritas deshojadas y el piso no está cubierto de pétalos, más parecen cascarones rotos. El homelette (los huevos que rompió Hamlet en lo que decidía ser) cobró víctimas. Cruces que parecieron buenas en su momento terminaron siendo inservibles. El que no vive para servir no sirve para vivir (quizás es el lema profesional de los meseros, pero ni ellos le hacen caso). La madonna vieja lleva prisa. No me burlo, ella puede pensar de mí que soy un Juan Bautista con la cabeza puesta sin sentido y sin batuta. A estas alturas no sé si son la indiferencia y la indolencia las que hacen que no duelan tanto las caídas. Sólo se tienen dos mejillas y dejar que te las abofeteen después de las siete veces setenta y siete ya es demasiado. La vida no debe ser un cuadrilátero de box. La madonna vieja rebasa mi auto y yo despierto ante la desaparición de la luz roja que me impedía avanzar.

La soledad es la constante

Aullidos o sirenas, da lo mismo la cera que se consume o la electricidad que se gasta. Por lo general sucede de noche. Tinta y papel o dedos golpeando teclas que reflejan pensamientos en un monitor. Quizás medias puestas, no en el rostro, bandidos tratando de robarle la eternidad al tiempo mientras retan también al espacio. La soledad es la constante. No importa si pretenden inmortalizar su amor, evocarlo o sólo representarlo; quizás sean sus ideales. Un reto a la muerte, una burla al Diablo o tratar de escribir lo que Dios olvidó decir. Representar los recovecos de la mente, contar una historia dorada o lodosa, tratar de indicar a la gente el camino a seguir o buscar compañía en el camino a la perdición. La soledad es la constante. Pensando en quien no está, en lo que pudiera ser, en lo que sólo será en su mente o en lo que fue. Quizás espera al final la entrega de la persona amada, un reencuentro, el reconocimiento de las masas o de algunos cuantos, la admiración de los desconocidos o incluso el de los aún no nacidos. Quizás aspirar a la eternidad olvidando que todo, tarde o temprano, cae en el olvido. La soledad es la constante. Al final todo será igual que un mensaje dentro de una botella flotando a la deriva.

Se acabó el carnaval

Sambódromo vacío, sin ruido. Shhhh, dijo el Sha, desde el más ashá (con importado acento porteño). Se acabó el carnaval. El sueño se acabó, lo dijo Lennon y seguro lo dijo Lennin en alguna noche de insomnio. Yo entre el sueño, las risas y demás, me topo con miércoles de ceniza. Telón caído y escenario calvo. Fuego extinguido. No hay ave fénix (se conformó con estamparse en letreros de farmacias). Despedida número 12323-6767-bis. Y nos empeñamos por tratar de tirar a patadas aquella construcción sólida. No se cae pero empieza a resentirse, aunque los huesos de nuestras piernas estén más pulverizados que el talco para bebés. Quedaron muchas poesías en las libretas, en las computadoras y salieron algunas en mis espacios virtuales. Al final totalmente desconocidos, antes de la llegada del Alzheimer. El amor dura más poquito de lo que dicen los cuentos, pero más de lo que decía la experiencia. Hice lo que pude, lo juro.

Besos

Besos por dinero, besos por piedad, besos de mentiras y de libertad. Besos de amargura, besos de traición, besos de ternura y por tradición. Un beso puede valer 30 monedas y puede convertir las sombras en hombres. Hay besos que roban corduras y si te descuidas te roban hasta el alma. Un beso puede abrir la puerta a las esperanzas y al futuro brillante, o ser la caída del adiós, el primer paso al olvido. Principio y fin, con un delicioso intermedio. Hay besos bien dados que crean adicción, que no son cuadrados y hay besos al viento. Besos devotos, besos de consuelo, besos ansiosos y más clases de besos que estrellas en el cielo; y sé de algunos por los que daría lo que tengo. Hay más clases de besos que tipos de amores, pero en tu boca despiertan fervores. ¿Habrá en este mundo alguien que no distinga bien, lo que significan los besos en la sien? Todo beso sale de los labios, por eso hay besos tontos como hay besos sabios. Besos de juguete, besos al postor, besos al mármol, besos sin amor.

Insentastez absoluta

Exigiéndole a Cordelia cantidades medibles de amor. Insensatez absoluta. La libertad no se puede encadenar, aunque todos tratamos de atarla (o matarla, dependiendo de la gravedad del ocaso). Hay un réquiem flotando en cada cosa viva, desde el día en que ésta nace, y un viento que esparcirá las cenizas de lo que fue, e incluso de lo que nunca llegó a ser del todo. Exigir garantías al fabricante de la existencia. Insensatez absoluta. Sólo una cosa es segura, y ya fue mencionada. Temida porque es cambio o porque es la cesasión de todo. Eterno descanso, que ojalá sea un sueño. ¿Pero si ésto que llamamos vida es en realidad un sueño? Arriba es abajo, y no hay lados, no es recomendable tomar partido, pero tampoco se puede ir siempre contra toda corriente. Tan bien que estaba yo creyendo todo el Eclesiastés. Pero mientras respiras, no hay nada definitivo, y sólo una cosa segura. Insensatez absoluta.

Encontrarse o irse

En los cambios de persona siempre hay engaños, en el fondo siempre serás lo mismo. Aunque la mona se vista, aunque la mona se desnude, el nudo del corazón, el cobre del alma, siguen allí. A veces puedes no estar, aunque aparentemente estés; otras veces puedes estar presente y permanecer, pero no serás nada mientras no te hayas encontrado a ti. Podrás flotar, pero la deriva deja de ser divertida después de cierto tiempo. Sólo queda regresar a algún lugar o despedirse como Sputnik en alguna órbita olvidada e ir a dar con tu chatarra en el vacío espacial, diseñado para los que no tienen nada de especiales. En el extravío perpetuo, el libro de la muerte de los faraones termina siendo una entretenida ficción.

De grillos y grilletes

El grillo estaba preso, sujeto por grilletes insolentes, su único pecado fue cantar, y éste no tenía espinas. Canciones inocentes que hablaban de amor verdadero y de libertad, de otras cosas que mañana aceptará sin problemas la moral. El grillo es un soñador, como tal nació antes de tiempo; cuando ellos mueren (y por lo general mueren asesinados) pasan los años hasta que alguien dice: “Estaba en lo cierto”, entonces les erigen monumentos. Sale el sol y vuelve a ocultarse, para después volver a salir de nuevo. En todo ese tiempo siempre hay grillos presos, sujetos por insolentes grilletes.

Absurdo

Es curioso cómo una niña natural puede convertirse en un intento de cruel vampiresa (o digamos en adicta al juego del flirteo). ¿Cómo es que un soñador se transforma en un insomne desilusionado y cómo es que un amargado puede convertirse en un tipo que vive cada día como si fuese el último de su tía? Son misterios cuya respuesta está muy lejana a mi poco entendimiento, y por ello seguirán siendo tan incomprensibles para mí como la música digitalizada o las ondas de televisión. Por eso no debe sorprenderte que me enamore de la persona equivocada o si soy el ideal equivocado de una enamorada. ¿La primera me querría si yo no le hiciera caso? ¿La segunda me dejaría de querer en el momento en que yo la quisiera? No lo sé, el caso es que la situación no es así. Y aquí estoy, tratando de plasmar confusiones en un papel. Alguien piensa que soy el padre de la teoría de la negatividad, pero hay más negativos que yo en este mundo. Yo sólo apunto al absurdo, no me quejo, ya no tengo ánimos para ello, pero tampoco tengo la indiferencia suficiente para cruzarme de brazos y no sentir ni mirar nada. Ahora sólo existo cartesianamente en base a mis dudas. Sólo observo mientras voy perdiendo mi capacidad de narrar. Yo es otro, y ya no encuentro al que fui. ¿Soy un desenfocado reflejo de mi ayer? No sé por qué sigo diciendo cosas igual y sin sentido, o quizá más coherentes que antes. A lo mejor (o a lo peor) mi sueño ya tiene horarios y soy como la mayoría. Igual y ya me perdí y no existe el semejante que me cure. Si alguna vez brillé, me eclipsó una luz mucho mayor, o de plano me tragó la oscuridad. No lo sé. Estoy como para tocar el Blues de la vaca enfaldada, pero nunca dominé la guitarra. Después de todo esto ¿en dónde quedé yo?