El sabor de la soledad

Pasa, como las ciruelas que se arrugan, que sin aventuras la vida pierde su encanto, se estanca, varada como el barco sin tripulación que encalló en las arenas del tiempo que no perdona. Las palabras que no se dicen forman herrumbre y son el combustible que se echa a perder por falta de chispa, como la eterna novia amarilla, al final ya no hay nada que decir. No se ejercita el habla y se termina enmudecido, enmohecido. El abandono es un fardo que realmente no es fácil de soltar una vez que ha sido el compañero más constante. Si tienes la fortuna de tener con quién platicar, no lo dejes, aprovecha, pues no sabes cuándo se presentará la siguiente oportunidad. Sucede, como al sauce que llora, que nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido, y después del niño ahogado ya para qué tapar el pozo. Recomiendan que no es bueno guardar el mejor vino en cueros viejos, y no es bueno tampoco que los ancianos se encueren aunque estén demasiado envinados. Aquí me tienes, escribiendo a falta de oyentes y de hablantes, sacando lo poco que me queda, eso que tanto se parece a la nada. Haciendo caso omiso a la naturaleza, sin sumisión, salí en dirección equivocada, de alguna manera tengo que reencontrar el camino, la contramano o el sentido contrario y no el que es dado por sentado. Parado. Acontece, como al acólito alcoholizado, que todo pierde sentido y se eclipsa a Dios. Hasta luego o hasta nunca. El vacío es asomarse a la oscuridad infinita, sin estrellas, sin cariño, sólo aire enrarecido y las imágenes de recuerdos que se van deslavando como las telas al sol. Lo malo se olvida y lo bueno se magnifica. Se pierde el sentido a ser objetivo. Las fantasías se van empobreciendo y los cuatro muros se estrechan. Asfixia. El gris se va convirtiendo en el color reinante. Sólo queda esperar, quién sabe qué o a quién, pero esperar. A esto sabe la soledad.

13 comentarios en “El sabor de la soledad

  1. El peor de los sabores que se prueban unas veces por caer sin querer en ella, otras, por buscar respuestas… un sabor que te deja varado entre recuerdos como bien dices y que sabiendo a nada, llena en la mayoría de veces de angustia el alma.

  2. No me gusta la soledad obligada, si mis momentos de soledad escogidos, pero odiaría la soledad sin remedio….¡no es bueno estar sólo! ni necesario, siempre tenemos a alguien aunque no podamos o queramos verlo…nadie está eternamente solo no me lo creo….muchas soledades son buscadas y luego se imponen….cada uno es fruto de sus actos y si uno está sólo …….¡siempre hay alguien!

    • Así es Semilla, realme te hay que diferenciar la soledad (la cual incluso es buena) del abandono, ésta es la soledad obligada, la que no queremos y la que duele. Esperemos que sólo tengamos soledades positivas, y siempre alguien con quien estar para no llegar al abandono. Saludos.

  3. No te creas, querido, que muchas veces buscamos estabilidad, lo de las aventuras cansan… aunque si no hay nada de nada, la rutina es una losa (ay chico, que rarica soy…)

    Besicos

  4. El abandono y la soledad nada tienen que ver ni se sienten igual. Hay imágenes todos los días que nos hablan de abandonos, no de soledades, la soledad no se muestra, el abandono duele verlo.
    Me ha gustado mucho tu texto. Hace reflexionar.

    Un abrazo

  5. Es cierto que le abandono hace sentir todo eso que también expresas MOB, pero a veces, es más terrible el abandono psíquico que le físico. Uno puede estar físicamente acompañado y sin embargo sentirse más abandonado que cuando físicamente se está solo. A veces desde la distancia físca puedes sentir más cerca a alguien y más acompañado que con alguien que se sienta a tu lado y ni te ve.

    La soledad, puede ser lo más hermoso del mundo o una losa infinita, pero uno si está a gusto consigo mismo jamás puede sentirse solo…debe ser que yo hablo tanto ( platico jajaja como decís vosotros) que a veces ni necesito interlocutor ¡¡ni te imaginas las conversaciones que tengo conmigo misma!!

    Pásate por mi blog, quizá lo que veas allí te anime…pero debes verlo hasta el final por favor:-)

    Un beso muy grande, tú ¡¡jamás estarás solo!! sólo que no te das cuenta de la compañía tan genial que eres… lo que pasa es que extrañas a alguien, pero eso nos ocurre a casi todos MOB

    Muaaaaaaaaakss

    • Sí María, se puede estar solo en la multitud. “Estar contigo es estar solo dos veces, es la soledad al cuadrado”, dicen Sabina y paez en una canción, y es una frase triste.
      Pasaré por tu esácio, cuenta con ello, y dejaré escrito lo que se me ocurra. Gracias por el honor de tu visita. Un abrazo afectouso y muchos agradecimiemto por tis lindas palabras.

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