El porqué de ciertas cosas

Un día despiertan en un basurero y se dicen cosas al estilo de: “Los días pasan monótonos, como las gotas de lluvia en el cristal de una ventana”. Después algo les impele a cumplir su destino.
El ritual realmente inicia cuando son desechados por sus dueños, arrojados a algún basurero.
Luego, cierta noche, antes de que sean mil y una en ese lugar, hacen de nuevo lo que hicieron la mayor parte de su vida productiva, pero esta vez sin transportar a nadie más que a su destino. Adelantándose alternando, uno y uno, hasta recorrer las distancias necesarias.
Marchan como lemmings en documental de Disney hasta las orillas de mares y ríos para realizar su acto final. Se arrojan con valentía y llegan hasta el fondo, para yacer en paz.
Pueden pasar los años y no ser molestados, pero ocasionalmente son sacados a la superficie por algún frustrado pescador, quien molesto los arroja de nuevo al agua.
Y si crees que las cosas no suceden así, explícame ¿cómo es que los pescadores suelen atrapar con frecuencia zapatos viejos?

(Basado en una foto que es prueba de lo que digo http://www.flickr.com/photos/mcarmen/2387761415/in/set-72157604389809423/)

 

Anuncios

11 comentarios en “El porqué de ciertas cosas

  1. esa inmagen que propones en el relato me desasosiega, pensar en que los zapatos de alguien vuelven un día a la superficie… es muy triste.

    y tu pregunta me hace pensar en esas imágenes de accidentes de tráfico, los zapatos, sandalias… se quedan en primer plano, martilleando nuestro cerebro, la prueba de que la persona ha desaparecido, tal vez para siempre.

    no tengo muchas respuestas, siempre tengo más preguntas que hacerme y que hacer a los demás.

    la imagen es muy curiosa, ¿sabes dónde es?, no lo he visto en flickr, igual se me pasó, soy muy despistada.

    biquiños,

    p.d.: siempre entro a leer tus respuestas, y he visto lo del jazz de New Orleans y que admiras a Bob Dylan.

    Me gusta

    • Hola Aldabra, es Budapest. En realidad me parece que se trata de un homenaje a prisioneros de los nazis que fueron arrojados al agua, sólo que antes les pidieron que se quitaran los zapatos. Hace muchos años, bajaba por una calle de por mi casa y acababan de atropellar a alguien, estaba un zapato, lejos de la persona, y se me quedó la imagen grabada. Cuando alguien se va (físicamente), las cosas que deja atrás son recordatorios (muchas veces dolorosos) de la ausencia o de la distancia, como bien dices “martilleando nuestro cerebro, la prueba de que la persona ha desaparecido, tal vez para siempre”. A veces me gustaría que cuando alguien se va o fallece, sus cosas se evaporaran con esa persona. En fin. Soy un gran admirador de Bob Dylan, procuro no hablar de él, porque siento que pudiera no ser objetivo, aunque trato serlo. Y el jazz de Nueva Orleans,, bueno soy bastante nuevo en eso del Jazz, pero el de Nueva Orleans, siempre me ha gustado. Esos ecos de las bandas en los sepelios, ese tipo de jazz, sí.

      un abrazo

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s