De aquí a la eternidad

Nadie sale vivo de aquí
Nadie sale vivo de aquí

Me estoy muriendo desde que nací. En algún lugar me creí la idea de que igual este es un lugar pasajero, o la sala de espera a la eternidad, o la prueba que decide para dónde va uno a parar después del supuesto final. El punto es que siempre me he sentido fuera de lugar. Ahora que ha pasado tanto tiempo, que llevo 11 años más allá de lo que pensé que sería mi límite, he tenido ocio suficiente para seguir pensando, lo que antes era impensable: ¿Y si después de esto, tampoco me hallo en lo que sea el más allá? Ojalá todo terminara cuando sale de este mundo por la puerta que sea (mutis por la derecha, salida de emergencia, trampa para la ropa sucia, o agujero de ratón), pero parece que no. Mientras unos dicen que si te portas bien puedes llegar a la eternidad para contemplar la Gracia del Señor (me cuesta pensar que un chiste pueda durar tanto tiempo) otros se empeñan en decir que es un constante volver a empezar (en niveles diversós, según tus acciones, o sea que en mi próxima vida puedo ser un perro de millonaria excéntrica, o un gusano en un cultivo de mezcal). Ninguna de esas opciones me atrae, ni siquiera un poco. Quisiera el Nirvana, la nada, la fuga completa y la desaparición total. No más YO en ningún plano. Pero por definición, si ese estado es un premio, por lo logrado en esta vida, seguro ya no me lo gané. Quisiera poder enfocarme al estar aquí y ahora, sacando lo más provechoso del asunto, pero me resulta tan difícil. Si vivir es fácil, a mis 44 no le he encontrado muy bien el modo. Ni modo. Vivir es el relleno con el que tenemos que embutir ese hueco que hay entre el nacimiento y el estreno de nuestra tumba. Seguiré buscando si hay algo más.

9 comentarios en “De aquí a la eternidad

  1. Vivir no es sencillo, pero hay que intentar exprimir el día a día, que convertir el presente en el mejor de los tiempos, a veces es complicado, pero hay que centrarse en esas pequeñas cosas que nos hacen felices.
    Besines

  2. Vivir es muy difícil y a veces casi imposible. Pero como somos superhéroes vivimos cuando van bien las cosas y sobrevivimos cuando no van tan bien. El caso es que aquí estamos. Transitando. Cosechando lo bueno y lo malo.
    Al final, no hay nada más, estoy convencida. Nos morirmos, nos incineran [es mi deseo] y colorín colorado sanseacabó el cuento.

    Así que a aprovechar todo lo que podamos.

    biquiños,

  3. quizá sea una osadía por mi parte, pero en este comentario hablaré y escribiré sobre mí; me gusta este poema:

    “Siempre es conmovedor el ocaso
    por indigente o charro que sea,
    pero más conmovedor todavía
    es aquel brillo desesperado y final
    que herrumbra la llanura
    cuando el sol último se ha hundido”.

    será que todos/as sabemos cual es nuestro final y nos resistimos a pensar en él, centrándonos en cualquier otro asunto por nimio, insignificante y trivial que sea antes que pensar en el ocaso. Ésto será vivir, entretenerse en otros temas sin importancia…

    me gustó tu lectura.
    estoy muy cerca de entrar en la 4ª década y quiero seguir teniendo cierta ilusión… será que soy ilusa.

    saludos

    • Creo que la ilusión es necesaria para sobrevivir, por algo deben decir que la ilusión muere al último, ya que sin ilusión está difícil concebir la vida. Y mientras estamos aquí, pues a vivir. Saludos.

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