Un martes 13

La reina del Blues se fue apagando con la noche, mientras que el poeta perdido ya no tuvo por quién escribir.

Los héroes de antaño se fueron rindiendo, uno a uno, pavimentando el desnivelado camino con sus viejas corazas, bastante oxidadas.

“¿En dónde están los valores?”, preguntó el iluso dormido. “De seguro bien guardados en la fría bóveda de un banco”, fue lo que respondió el exportador cínico, mientras que alguien se lavaba las manos en una pileta a la sombra.

Nada parecía cobrar dimensiones nuevas, todos estaban bien pagados de sí, las letras sólo se notaban en las letras de cambio; todas las mentiras eran verdades y las verdades sólo eran falsedades sinceras.

Lo que estaba arriba, bajó (excepto el oro); lo que estaba debajo se hizo a un lado (allí donde está el coro). La credibilidad se mezcló con la desesperanza, y el pelotón de Magdalenas lloraba por mera costumbre, sin una razón de peso, aunque el occiso era obeso.

La elefantástica amistad de dos adolescentes se desvaneció como vapor cuando se enfrentó a la primera adversidad de la mañana, y un cobarde decidió naufragar en el alcohol.

Los filósofos se fueron vendiendo poco a poco, ya sólo faltaba que el tiempo se dejara de contar, nadie podía detenerlo y a pesar de la incomodidad, nadie lo quería intentar.

“El mundo es de quien sabe vanagloriarse efectivamente de sus bajezas (sin importar que éstas sean ficticias)”, decía la pinta en la gran muralla china (¿dónde más cabría un mensaje tan largo?).

Un rayo cruzó el horizonte partiendo en dos el cielo, como si de un gran pastel azul se tratara o un nuevo Moisés confundiera el mar con el firmamento.

Todos se asustaron de repente, pero al asegurarse que nada pasaba, se encogieron de hombros, nada sanforizados, y retomaron sus actividades habituales.

Sólo era era martes, era 13, y el tiempo no dejó de contar.

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10 comentarios en “Un martes 13

  1. Uffff!!!
    Qué bueno!!!!
    Todo el texto está maravillosamente escrito, pero ese inicio
    “La reina del Blues se fue apagando con la noche, mientras que el poeta perdido ya no tuvo por quién escribir”… es más que poético!!!
    Feliz finde
    Besotess escritor!!!!

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    • Gracias Gizz, muchas gracias por tu visita y tus palabras. Esa Reina del Blues, era experta en sembrar tristezas en corazones enamorados, lo hacía sin querer, era su manera de expresar su libertad. Y esos poetas perdidos, tan perpetuos, que no conocen de GPS ni saben leer mapas, corren el peligro de callar una vez que su pasión se hace hielo. Un buen fin de semana. Y un fuerte abrazo.

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    • El Tiempo siempre cuenta y no es contador, el tiempo siempre cura y no es médico. El tiempo es relativo y, a la vez, un misterio. Y sí, Winnie, hay que aprovecharlo porque es muy feo mirar hacia atrás y pensar: “¡ay! Hubiera…” Un abrazo.

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    • Que no te de yuyu Semilla, y porqué martes 13, hmm el 13 es número de connotaciones medio negativas, quizá sea por el apóstol 13, que nomás cena y desaparece. pero bueno, fueron palabras detonadas por alguien en mi mente. Esa princesa del Blues. Un abrazo

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  2. que fechas tan tontas, ¿verdad? porque influyen en muchas personas sensibls y así pasa lo que pasa en tu relato.

    el principio es perfecto, Mob, me encanta.

    biquiños,

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    • Muchas gracias Aldabra, sí, eso de las fecjhas es medio raro, son números arbitrarios, pero igual que tanta gente crea en ellas produce cierto encantamiento que afecta la suerte, no lo creo, pero igual puede ser. Un abrazo

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