Blandura

La decadencia de los seres humanos es blanda. Puedes constatarlo en el abdomen y en la cintura. Blanda como el colchón del éxito y de la estabilidad, cuando ya no hay gusto por correr, sino por atesorar.

El miedo al frío y a la soledad hace que la gente acepte casi cualquier cosa, provoca que votes por la indiferencia sobre la que solemos edificar nuestra paz privada, y muy personal. Así es como los antiguos revolucionarios se hacen burócratas, los poetas terminan trabajando en publicaciones comerciales de tercera y los soñadores se rinden para poder untar de mantequilla sus panes.

Con la decadencia el tiempo empieza a regirse de acuerdo a las fechas en que se pagan los salarios y en que se sale de vacaciones. Las voces se alzan sólo para hacerse notar en el mercado o para acusar a alguien de una competencia desleal. Tener, más que ser, y darle la vuelta a cualquier otro dilema existencial.

Consumir cultura prefabricada, escuchar música como se gastan pañuelos desechables. Ni cuenta te das cuando esta blandura te llega hasta el cuello y eres la sombra esféricamente caricaturesca de lo que fuiste. Igual y terminas siendo de los que hacen ejercicio, simplemente para canalizar tu consumo, y hacerte creer que haces por ti mismo algo que te hace sentirte competitivo para con los demás.

Lo que parecería la solución sencilla a esta blandura es botar todo y recuperar la libertad, pero es muy fácil decirlo y casi imposible realizarlo. La blandura conquista, la pereza seduce, la tranquilidad adormece y la estabilidad aturde. Todos queremos un camino fácil. El tiempo tampoco ayuda mucho y poco a poco tus huesos se niegan a alejarse del calor del hogar. Al final parecerá que todo fue una ilusión dentro de un círculo vicioso.

Quienes son fieles a sus sueños y se empeñan en no venderse, son glorificados por los blandos, pero siempre después de que son crucificados; suelen morir ‘jóvenes’.

Dudo que todo esto sea un fenómeno exclusivo de nuestros días.

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15 comentarios en “Blandura

  1. Ayyyy, de blandura, no tiene ni un poquito, esta verdad!!!
    Pero ni modo!!! así es el mundo y sus habitantes!
    Te dejo un beso, con mi café, antes de correr al gimnasio, a luchar contra la blandura que atesora en las mujeres, la menopausia jajajaja
    Ni modo!!
    Linda semana escritor!!!!!!

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    • Hola Milu, bueno esa frase me la pirateé, debo confesarlo, de un libro de Erich Fromm, que obviamente me dejo marcado de por vida (no sólo en la mejilla sobre la que me recosté en él). Un abrazo fuerte.

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  2. creo que lo que me impide que caiga en esa blandura sin remedio es la literatura y mis ganas de inventar y escribirlo… si no fuera por eso, sería una aborregada más dentro de la mas informe que no persigue sueños, sino dinero, fama, poder… gente a quien no le importa extorsionar, defraudar, malversar, con tal de llegar a una meta que a mí me parece patética.

    biquiños,

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    • Patética también me parece a mí esa situación Aldabra, lo curioso es que es la moda, lo que ansían las masas, que mientras proclaman el derecho tratan de realizar lo ilegal. El absurdo de la condición humana. Pues bien, que les aproveche si así son felices, en tanto no lo salpiquen a uno. Fuerte abrazo. M

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  3. Completamente de acuerdo con esta reflexión, no me cabe añadir nada más, excepto subrayar lo que has dicho, concretamente la última frase, la que los soñadores son glorificados por los blandos, pero sólo después de ser crucificados primero.
    El post me parece de una lucidez increíble

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