Anticredo

Me siento de otra generación, de una época lejana, perdida y olvidada. Ahora sólo pido el olvido, divino. No entiendo la conexión umbilical con el cable y con los aparatos descableados, no entiendo el reportar a cada momento cada insignificante acontecimiento. No me va el ir perdiendo la memoria, entregando lo poco que sé a un aparato enredado con miles de aparatos más. No me convencen las declaraciones de amor en pixeles ni en alta definición, me parece tan bajo, tan poco humano. Hay cosas buenas en el presente, como las ha habido siempre. Pero ahora somos tan dependientes de nuestras propias creaciones. Adoramos al monstruo de Frankenstein que algún día, no muy lejano, nos hará arrodillarnos, humillándonos por los tornillos que hoy nos faltan. No creo en el sexo virtual, en el tener a la mano la oficina. No creo en el estrés como pan nuestro de cada día. A nadie sorprenda que una mañana desaparezca. Y de mi sombra nadie pueda dar razón.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s