Carta que no se entregó

Esperar, quizá sea una palabra clave para todos, pero casi nadie lo sabe.
Tarde o temprano tenemos que recurrir a la paciencia.
“Despacio, que voy deprisa”, dicen que Napoleón decía cuando le criticaban su tortuosa lentitud tortugosa.
Yo te observo y, a veces, confieso, que me impaciento un poco.
Quisiera ayudarte a encontrar ese lugar al que quieres y debes llegar;
pero precisamente en esas cosas, antes de dar el segundo paso,
por más bien intencionada que sea la ayuda, termina sirviendo de muy poco.
Tu meta actual es del tipo de lugares al que cada quien debe llegar por sí solo,
para después quizá seguir el camino con alguna compañía.
Recuerda por favor que si en algo puedo servirte, por insignificante que sea,
es muy sencillo encontrarme.
Te dije que el amor es lo que da sentido a la vida,
creo que quien deja de creer en eso termina perdiendo la razón.
Pero quien cree en ello también está loco de amor.
Junto con la muerte, el bien y el mal, el amor es una de las cosas que no puedo quitar de mi mente (si te fijas, todos esos temas están muy ligados entre sí).
Desde que tengo uso de razón mis ideas han rondado esos asuntos.
Respecto al amor sé, sin lugar a dudas, que se encuentra dentro de mí (como dentro de
cualquier persona), esto es seguro;
pero por desgracia el amor personal nunca parece ser suficiente.
El amor no puede ni debe permanecer interno, oculto, sepultado… es como la luz.
Dices que sabes que tienes mucho amor en ti, sin embargo en más de una ocasión has expresado que la
gente te es indiferente, eso en apariencia es una contradicción… pero esperemos a llegar a ese punto.
Una vez que se sabe que el amor debe liberarse, hay que darle una salida, alguna manera de mostrarlo, de
compartirlo y hacerlo crecer, de hacerlo útil.
Mi primer intento para ello fue la religión.
Mucho tiempo permanecí en las Iglesias buscando, pasé de los mormones a los católicos, busqué en los vedas y en el corán, pero me di cuenta de que las religiones organizadas (las instituciones) no son la manera de demostrar el amor
(¿por qué existen entonces las Guerras ‘Santas’?). Es más, me fue difícil encontrar a Dios en ellas.
Las religiones, como tales, sólo son ritos y dogmas para que la gente no se sienta sola y crea encontrar un
sentido a la vida.
Son lugares en donde se le dice a las masas qué hacer y así no tener que enfrentarse a su libertad.
Una vez fuera de allí, traté de liberar mi amor en una mujer, en una pareja.
Allí lo que descubrí es que la mayoría de las mujeres (al igual que la mayoría de los hombres) no quieren ni recibir ni dar amor como prioridad en una relación (por favor, recuerda que cuando digo amor, no me refiero al ‘sexo’, el cual considero una manifestación de amor, importante, sí, pero no lo más importante).
La gente suele buscar compañía en las relaciones. Alguien que les distraiga y que les evite enfrentarse a sí mismos; alguien a quien puedan tomar del brazo para pasear por las calles e ir a fiestas y así poder decir al mundo “Hey, miren, no estoy solo”.
Es por eso que he pasado tanto tiempo buscando a alguien para quien el amor sea una realidad, una prioridad; quien no lo ve así, no es alguien que me interese mucho (la unión de dos soledades es una doble soledad, simples matemáticas, y
esa fórmula explica un poco el vacío del mundo actual).
Luego intenté amar a la humanidad, pero descubrí que mis brazos son muy cortos como para abrazar a todos los seres humanos, y también vi que al mismo tiempo necesito ser abrazado y eso ni Dios, ni toda la humanidad pueden hacerlo. Necesito una retribución palpable, sensible, de mi afecto, por eso creo que lo necesario es aquello que el mismo Adán
pidió a Dios (una compañera, y no menos horas de trabajo).
Bien, espero que esto te pueda servir de algo. Quizás puedas compararlo con tu propia experiencia y sacar nuevas conclusiones.
Quizás sólo sea una pérdida de tiempo.
Quisiera platicarte muchas cosas más, como el sueño que tuve anoche y preguntarte muchas cosas acerca de ti, pero ya no tengo tiempo para ello.
Como dijo Scarlett: “Mañana será otro día” y la verdad, estoy esperando a que pase el efecto del enamoramiento para ver las cosas con claridad objetiva.
No sé a ciencia cierta qué pase después de eso, lo que sí sé es que pase lo que pase te seguiré frecuentando o por lo menos hablando por el resto de mis días (lo que vi desde el primer momento en tu mirada me lo asegura).

Dios te bendiga

M

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