Gastar energías en vano

Intentar escupir a la faz del sol,
tratar de brillar más que la luna llena,
buscar asirse existencialmente al humo de los recuerdos,
querer comprar a la buena fortuna.
Aspirar a ser el que sabe domar al destino,
ser integrante fervoroso de un fanatismo,
creer que alguien te quiere sólo porque le amas ciegamente,
enclaustrarte en una escuela por veinte años,
eso es gastar energías en vano.
Dar todo esperando recibir lo mismo,
tratar de leer sin conocer las letras,
creer que fertilizas la tierra regándola con tus onanismos,
procurar el cuidado de tu cuerpo, sabiendo que mañana estarás muerto.
Buscar en todo una lógica, o las respuestas correctas,
querer forzar las puertas de la percepción,
tratar de replicar exactamente un momento determinado,
carecer de fe y jurar ser un creyente.
Jurar un amor eterno a alguien en este mundo, sabiendo que en el otro serán simplemente extraños,
todo es como gastar las energías en vano.
Intentar ver a Dios con los ojos,
describir al que carece de esencia,
tratar de inventarse algo totalmente nuevo,
tomar la vida como un asunto cien por ciento serio.
Pasar los días enterrando a tus muertos,
tener fe en aquello que sabes bien que no es cierto.
Correr perpetuamente tras el viento,
tratar de apresar una sombra en tus manos,
todo eso es gastarse las energías en vano.

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Carta a Scarlett (The Scarlett Letter)

Querida Scarlett,
Te pido disculpas por ser una mezcla de Ashley y de Rhett es partes desiguales. Soy como el cuasimodo que camina derecho y no sabe ni siquiera tocar la puerta. Lamento no haber robado peras de un jardín y que no me haya dejado crucificar a los 33. Hice lo que pude, y si no estuvo bien, lo siento, no pude haberlo hecho de otra manera. Las cosas no se pueden cambiar. Tu lema fue “Así será, proteste quien proteste”, pero yo no tengo un reino ni una reina a la cual despreciar, y mucho menos una Iglesia que fundar. Fuiste la directora y estrella de tu propia película, yo sólo fui el extra que apareció de mesero entregándote la cuenta, y tú ni te percataste. Fui un admirador tuyo que en un sueño loco quiso ser admirado. Perdón por no haber podido resucitar el mar muerto por ti, ni cambiarle el color al mar rojo. Fui el octavo enano de tu cabaña; tu apóstol 13, que hizo mutis por la puerta de servicio, sin haber cenado. Del monte no bajé ni las tablas de multiplicar. Lamento no haber sido el cazador nocturno que en una mano tiene tatuada la palabra “amor” y en la otra “odio”, ese que esperabas que te pusiera en tu lugar con la fuerza que tú siempre dijiste rechazar. Disculpa también por no aceptar tu platónica ilusión, soy de carne y hueso, no un sueño encarnado. Al final me entero de que en nuestra historia no pasó ni el viento. Igual y en el futuro me comprendas completamente, por ahí del 2046. Sólo sé que el amor necesita de mucha coordinación. No basta con encontrar a la persona correcta, se requiere también ser el correcto para esa persona; además hay que estar en el momento y en el lugar, oportuno e indicado. Como ves, nada sé. Perdona por el tiempo robado.

Atentamente,
Wilkes Buttler

Reinicios

No es lo que tienes, sino lo que eres.
No es lo que piensas, sino lo que sientes.
Los verdaderos colores no se ven con los ojos, sino con el alma que los usa de ventanas.
No soy una buena persona, sólo que contigo trato de ser mejor. Pero mejor no intento nada más y trataré de ser quien soy.
El tiempo es relativo, y para muchos no existe. A veces fui yo mismo mañana y otras seré el mismo ayer.
Tanto quiero preguntarte, mientras no encuentro las palabras para responderte.
Ojalá no esperaras tanto de mí, para no correr el riesgo de defraudarte.
Por favor recuerda que no soy más que un hombre.
Igual el día en que salde mis cuentas pueda al fin conocer la verdad.
Dejaré de cuestionarte y te trataré con todo respeto, pues es la única manera real para llegar a alguien.
Si me alejo y regreso ojalá me disculpes, es que necesito desesperadamente encontrar la verdad.
Nadie nace sabiendo y echando a perder se aprende. No quiero sabiduría a costa de perjudicarte.
A veces siento que la vida es redonda, y uno comienza de nuevo al llegar al final; sin embargo, el principio nunca suele ser igual.

Qué más quisiera yo

Qué más quisiera yo.
Que las lágrimas dejaran de correr por tus mejillas y que en tus lindos ojos sólo se asomara la felicidad.
Que en tu rostro estuviera siempre tu sonrisa, pues brilla mucho más que el sol.
Qué más quisiera yo.
Que conocieras la grandeza de tu alma, que cada latido de tu corazón fuera de alegría o de pasión.
Que todos supieran el tesoro que tienes por decir y que me permitieras conocer tu cuerpo hasta el último rincón.
Qué más quisiera yo.
Derretirme con el calor de tus labios y regalarte un vestido de besos. Hacerte sentir mejor con mil caricias y despertar continuamente tu deseo. Enredar mis dedos en la suavidad de tu cabello.
Qué más quisiera yo.
Que los días grises quedaran muy atrás en tu vida. Que apreciaras como lo hacen todos tu presencia divina. Que nunca te faltara el valor.
Qué más quisiera yo.

Para que no creas que sólo soy negativo

Para que no digas que sólo pienso en cosas negativas:
Me gustan los besos y los abrazos, me gusta el color azul, me gustan muchas canciones y me gusta ir por carretera.
Me gusta charlar con algunas personas, me gusta la cerveza y me gusta el mar, de vez en cuando me gusta fumar.
Me gusta viajar y caminar, me gusta leer.
Me gusta jalar de mi cabello y ver mi sombra cuando lo tengo largo y alborotado.
Me gustan las pizzas y también el jugo de zanahoria.
Me gusta dormir, y hacerlo en lugares distintos.
Me gusta soñar, tanto que muchas veces lo hago despierto.
Me gusta acariciar, algunas veces hasta más que ser acariciado.
Me gusta no pensar y a veces me gusta pensar demasiado.
Me gusta ir al cine, me gusta ir a conciertos. Me gusta el desierto y callar durante mucho tiempo.
Me gusta la lluvia, me gusta VanGogh.
Me gustan las buenas historias y muchos libros infantiles.
Me gusta el aroma de ciertas mujeres, pero más me gusta el de una en especial, y ese es natural.
Al final me gusta ser quien soy, no es resignación, lo digo en serio. Para que no pienses que sólo pienso cosas negativas.

Flotando… con gravedad

Perdido en la lluvia de cuervos, dejando de lado los dados cargados y los encargos dados.
Perdido en mis ilusiones de falsedad, que preferí a lo real de las cosas, tratando de ganarme la amistad del ratón blanco para poder salir de ésta.
Soñando que no era ella en quien soñaba, pensando que el error se cometió a pesar de la claridad, intentando recordar cómo se olvida, para no recordarla; así es como están las cosas flotando con gravedad.
No me creo lo que dicen que dijeron las cartas, ni me creo lo que con luz tartamuda me dicen las estrellas fijas, no me creo las verdades que me digo, mucho menos creo ya en mis mentiras.
Llorando como el niño pequeño, sin ganas y por mero compromiso; tratando de entender qué fue lo que no salió bien desde el inicio de los tiempos; haciendo como si la historia no hubiese sido un histeria, tratando de no compararme con ese ni con aquél.
Queriendo recordar cómo se supone que era yo, imaginando el personaje que quise siempre ser; evitando demandarme a mí mismo por impostura; obviando las cosas que me enseñaron en la escuela.
No me creo que la culpa haya sido sólo mía; ni me creo que ella deba cargar una cruz. Espero volver a toparme con el sentido de la libertad; mientras tanto así es como están las cosas flotando con gravedad.