La respuesta de la margarita

Una margarita nos puede revelar qué tanto nos quiere aquella persona que tanto queremos, pero pocos saben que las margaritas son mágicas y además tienen desde siempre la respuesta verdadera, cualidades especiales de estas flores que mueren hasta que se les arranca su último pétalo.

Había una vez una margarita, creciendo en un lindo parque en el que salían a pasear los enamorados; ella daba gracias al cielo por los amaneceres, por la luna y por las estrellas; agradecía también por el sol y por la lluvia y porque sabía que, aunque difícil de encontrar, en este mundo existe el amor.
Una tarde de primavera la margarita pensaba sobre la validez de una frase que le había escuchado a un hombre excéntrico que acudía al parque a leer y a conversar con los incautos que se dejaban, el hombre había dicho: “bien valen la pena muchos momentos de sufrimiento por un solo instante de amor”, y en eso pensaba cuando de repente fue arrancada a mitad de su tallo.
La margarita había sido arrancada por un joven pálido con un rostro que mostraba la gran pena e incertidumbre de su alma; la flor no se sintió mal, pues dicen que ellas consideran un honor ser arrancadas para que las consulten sobre cuestiones amorosas, y esa era precisamente la intención del pálido individuo.
“Me quiere mucho”, dijo él cuando tiró del primer pétalo de la flor, “me quiere poquito”, dijo al arrancar el segundo, “no me quiere nada”, expresó cuando arrancó el tercero y para el cuarto volvió a comenzar con “me quiere mucho…”
La margarita, al conocer la verdad como todas las de su especie, sabía que la mujer en cuestión no sentía ni siquiera un afecto superficial y diplomático por este muchacho.
Recuerda que las margaritas son mágicas, pues no importa con qué frase empieces a deshojarlas, ellas siempre se las arreglan para decirte lo que creen que te conviene, aunque siempre saben la verdad. Esta margarita era tan sentimental que mientras el joven le arrancaba el penúltimo pétalo diciendo “me quiere poquito”, hizo nacer un pétalo más en ella, sin que nadie en este mundo pudiera darse cuenta del truco, pensando: “vale más que conserve la ilusión de su amor y no que se le rompa el corazón al pobre”.
El joven arrancó el pétalo mágico, el último de la flor, y jubiloso gritó: “¡me quiere mucho!”, y mientras el color y la esperanza volvían a su rostro, la margarita expiraba feliz por la alegría que había aportado con su blanca mentira.
No se puede culpar a la margarita por su buena intención, pero si el joven hubiese sabido entonces la verdad, se hubiera ahorrado muchos tiempos de desdicha, pues pasaron varios meses antes de que su amada se armara de valor y lo rechazara sin rodeos, con una frialdad aterradora.
No todas las margaritas saben que es mejor saber la verdad antes que el globo de la ilusión sin sentido nos eleve demasiado.

Anuncios

2 comentarios en “La respuesta de la margarita

  1. Bueno, eso del romanticismo supongo que va implicito en una flor… aunque si lo pensamos con detenimiento, los amores románticos siempre terminaban en tragedia… tal vez eso es lo que la margarita en cuestión no sabía…

    Lindo texto (como ya es costumbre… pero de las buenas 🙂

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s