No soportarse

Hay veces en que uno le resulta insoportable a uno mismo. Tanto que quisiera separar el cuerpo del alma, o alejar los hemisferios de la cabeza para que formen continentes sin conexión. Pero no es posible, ni en sueños se escapa uno de uno mismo.

Solía agradarme mi propia compañía, pero circunstancias ajenas y propias me han hecho ir perdiendo la paciencia. Igual es desgaste por el tiempo, manera natural para irse despidiendo.

Percibir que uno hace lo que solía criticar tanto en otros, ver que las soluciones a problemas ya no salen fácilmente de las mangas, o descubrirse que a ciertas alturas del partido uno ya viste chaleco.

No serían suficientes el opio ni la heroína para alejarse uno de su misma persona, tarde o temprano ese uno regresa y esas falsas salidas suelen desembocar en culpas o en purgas.

Ni modo, tal parece que no quede de otra que poner cada cosa en su lugar y aguantar, ya sea en el estóico portal, en la redundancia de la esfera o en la desesperación del que espera. Aguantar, apechugar y bancarse al lado de la cancha, o en la estación, esperando el último tren.

Así es la vida.

Odiarse a sí mismo
Odiarse a sí mismo
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s