Rebote

Es extraño este mundo donde la bondad y la inocencia son condenadas a la hoguera o a la cruz, y el robo es celebrado.

El robo y el engaño generan riqueza y la mediocridad de la estabilidad es recompensada con dinero suficiente y es practicada por la mayoría.

Esa mayoría que vende barato su intelecto, junto con su creatividad y sus energías, enviando al carajo con boleto sólo de ida todo idealismo.

Ese idealismo que se pierde tan pronto es descubierto.

Descubrimiento que conduce a aceptar la ley de la mayoría.

Esa ley que persigue al idealista que tiene creatividad y energía, y que se niega a vender barato su intelecto, renunciando a la estabilidad mediocre que impera en este mundo extraño, donde la bondad y la inocencia son condenadas a la hoguera.

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Disculpas

Sólo estaba tirando piedras a la multitud y arrojando dardos al azar. No imaginé que pudiera darle a alguien, no sospeché que te pudieran alcanzar.

Mis palabras sólo buscaban ser agradables, no tenían intención verdadera; lo siento si las escuchaste detenidamente y creíste que eran sinceras.

Yo también fui lastimado en el pasado, por eso ahora sólo me divierto.

Te aseguro que no fue mi intención confundirte, ni que tomaras el asunto en serio. Quizás los besos fueron para darte confianza, pero yo la verdad en ellos no sentí nada.

Confieso que los abrazos fueron para levantarte el ánimo, pero te aseguro que jamás me interesó tu alma.

Las cartas que te di fueron igual entregadas a otras personas, si no ¿cómo creerías que pudieran ocurrírseme tantas cosas?

Lamento que de tu parte no fuera también un juego, yo ignoré siempre la honestidad de tu sentimiento.

¿Cómo es que has sido la única persona que me ha tomado en serio? Lamento decirte que yo contigo jamás podré hacerlo.

Las señales son tan parecidas y los resultados tan diferentes; pero no te desanimes, pues en este mundo hay mucha gente.

El árbol

¿Cómo lograr escribir acerca de una planta o un árbol, sin cometer el herror (con hache) de hacerlo parecer humanoide y social?
Su rugosa corteza envolvía descortés su fortaleza. Plantado como los demás, en línea recta a lo largo del sediento camellón en el enorme desierto de asfalto.
Estático, a su alrededor todo parece ir demasiado aprisa, excepto los domingos y las madrugadas.
Recibe por igual al calor y al frío, a la lluvia y al sol. Allí está, verde y dando la apariencia de tener buena salud.
Ha estado ahí desde que la calle fue pavimentada por primera vez, de esto hace más de 40 años. Mi edad.
Lo plantó un hombre viejo que ahora probablemente sólo sea un conjunto de huesos a dos metros bajo tierra.
Es probable que esos árboles puedan vivir más de 100 años, en soledad o en compañía.
Pero esto no es un bosque, es una gran ciudad, sobrepoblada e histérica, contaminada y contaminadora.
No importa que algunos enamorados hayan grabado sus nombres en su corteza, no importa que sus ramas hayan albergado nidos para muchas generaciones de pajarillos, de esos que andando en saltitos enternecen a las niñas, no importa que varias veces haya sido el receptáculo de la territorial señal urinaria de muchos perros, nada de eso importa.
Es necesario ensanchar la calle y por ello se debe derribar este árbol.
No hay noche triste que valga.
Para la mayoría es tan solo un verde menos en esta, cada vez más gris, ciudad.

 

Lejos (desde un lugar del “primer mundo”)

El deseo arde como la leña en el fuego, pero la fogata está a gran distancia. Te encuentras en donde está mi hogar, mi pertenencia, y yo ajeno en el extranjero.

Aquí se respira destrucción bajo el orden obligado, sólo por hacer dinero me desterré. Los muertos son como raíces podridas y el fruto aquí es el oro a crédito y todo lo que se puede comprar con él, lo demás es lo de menos.

La pureza presumida es una mezcla engañada, la princesa dormida no despierta con un simple beso.

El tiempo se hace odioso, pasa lento en apariencia, pero deja su carga de decadencia en mi cuerpo. Enfermo con salud, así me siento.

Vacío en la abundancia. Que triste lamento.

Lo perdido no podrá recuperarse, el destino seguro nos tiene guardado un final macabro y sigo pensando que de habérnoslo propuesto lo pudimos cambiar.

Los caminos llegaron todos no a Roma, sino a un callejón sin salida.

La próxima parada puede que sea otro infierno.

Ídolo caído

Estoy leyendo tus palabras, recordando que quise ser tú, o al menos seguir tu camino. Si no estuvieran escritas, hoy para mí serías parte del olvido.

Si no fuera por esos registros que dejaste en el papel ni siquiera te recordaría.

Aspiré tanto a ser tú que terminé siendo nadie.

Hoy trato de buscarte en otras personas, trato de recordar cómo era tu mirada y el tono de tus ideas cuando salían de tu boca.

Hoy sólo me quedan las letras de lo que alguna vez fuiste, y no coincido del todo contigo, únicamente lamento que ya no sea lo mismo.

Te perdí, quizás para siempre, es posible que ya no vuelva a verte. Yo, no soy ni una sombra. Y de nada me sirve ahora todo eso que dejaste grabado en papel.

idol