Entre un tango y un vals

Entre un tango y un vals dejaron de quererse, cansados de arrancar las hojas del calendario.

Todo había comenzado en el trabajo, pero una vez que se fue el peligro, también dejo de haber emoción.

Él jamás le dijo a ella sobre sus hijos con la primera, ella jamás le confesó sus más íntimos sueños.

Poco a poco él se acostumbro a su femenino cuerpo y ya no tuvo más que enseñarle.

Entre un tango y un vals dejaron de necesitarse.

Súbitamente él sólo se aferró a ella como si fuera una tabla de salvación, hasta que encontró a otra más joven y con menos educación.

A ella se le acabaron los trucos adictivos, la inocencia puede perderse sólo una vez en la vida, luego buscó refugio en romeos urgidos e intentó aportarlo todo. Pero el tiempo le ganó.

Entre un tango y un vals dejaron de mirarse.

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