Desde lejos

El deseo arde como leña bien seca en una chimenea, pero la acogedora casa de postal donde está el fuego se encuentra a gran distancia.

Tú, enclavada en donde está mi hogar, mi pertenencia, y yo ajeno en el extranjero. Exiliado por tus absurdos y por el poco seso mío de suponerlos cuerdos.

Aquí se respira destrucción bajo el orden obligado, sólo por hacer dinero me desterré, sólo para que respiraras y te normalizaras me piré al exilio. Y todo para nada. Sigues igual de alterada y yo lejos de casa.

Me enuentro en el país donde los muertos son como raíces podridas, pero bien afianzadas, y el fruto que proporciona su árbol es el oro a crédito y todo lo que se puede comprar con él. Lo demás es lo de menos.

El país de la pureza presumida, que en realidad es una mezcla de mentira maquillada, aquí la princesa dormida no despierta con un simple beso sin antes mostrarle tu cartera o lo que el banco te dejaría adquirir a plazos.

En la doble moral, con rostro de Jano, se presume la igualdad mientras se mata a negros o a ajenos.

El tiempo se hace odioso, pasa lento en apariencia, pero deja su carga de decadencia en mi cuerpo. Enfermo con salud, así me siento. Vacío en la abundancia. Que triste lamento.

Lo perdido no podrá recuperarse, el destino seguro nos tiene guardado un final macabro y sigo pensando que de habérnoslo propuesto lo pudimos cambiar, aunque lo mejor sería que en unos 7 años me lo vuelva a preguntar.

Los caminos llegaron todos no a Roma, sino a un callejón sin salida. La próxima parada puede que sea otro infierno.

fly

Si yo fuera tú, probablemente también optaría por el malabarista de números, ese que tiene los pies bien plantados en la tierra y sabe lo que quiere porque es lo que le dicen que debe querer.

Si tú fueras yo, quizás tampoco lo entenderías.

Si yo fuera tú probablemente aprovecharía la gracia natural para tener un futuro seguro. Si tú fueras yo quizás ignorarías todo esto.

Mi chistera ya no tiene trucos para entretenerte y no me gusta ser lo que complementa a las personas que eliges.

Tú me sigues encantando como la primera vez, sólo que el juego que quieres no me gusta jugarlo entre 3.

Si yo fuera tú, probablemente vería que la vida es una angustia constante y también querría escaparme.

Si tú fueras yo quizás notarías que nada tiene sentido.

Si yo fuera tú igual habría perdido la fe en el amor, si tú fueras yo quizás dirías que en esto sí coincidimos.

Y mientras tú me entiendes menos yo ya no te quiero más.

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