El amor de los mayores

El amor de los mayores es como la era del hielo. Tranquilo y frío.

La pasión suele quedarse en la primavera, de veras.

La locura de la pasión suele extinguirse con los años, baja el recuento de daños.

La responsabilidad de los vástagos, el pensamiento de que la recta final es una curva en bajada, considerar seriamente de nuevo la existencia de Dios.

En el amor de los mayores las manos ya no sudan, se acaban las travesuras; a veces se comenten, pero es mera costumbre, pilóto automático sin sabor.

Besos de mármol, cariño atado. La necesidad va al ritmo de esa tonada que trata de ser un conjuro contra la soledad del final.

Es amistad, es costumbre, no es fuego ni pérdida de la razón.

El amor de los mayores es tan extraño como el de los jóvenes.

El amor siempre es un misterio.

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3 comentarios en “El amor de los mayores

  1. Yo creo que el amor es el mismo, pero nosotros no, y probablemente el objeto de la misma también cambie con el tiempo.
    La pasión sí que cambia y se termina (ufff, ¡qué horrible suena eso!). Supongo que todos llegaremos a no buscar besos ni caricias y nos conformaremos con la charla y algunas cosas menos intensas (supongo).

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    • El amor no cambia, cambiamos nosotros. Es un equívoco demasiado comprado ese de “vivieron felices para siempre”, aunque por lo bonito lo seguimos creyendo. Lo canijo es mantenerse juntos, compartiendo los nuevos intereses. ¿Entonces el amor deberá ser planeado como los buenos negocios? ¿Será cuestión de suerte? Ni idea, pero bueno, mientras lo averiguamos la vida no es aburrida. Saludos

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      • Claro que el amor debe ser planeado como los buenos negocios (los de antes, no los fraudes de ahora que tienen siempre letras pequeñitas).
        Es decir: los dos tienen algo que el otro quiere. Debe ser un intercambio equitativo, con fecha de renovación (igual no taaaaan esctricto como una fecha), con condiciones que se actualicen y con la posibilidad de término si a alguna de las partes así lo desea.
        El amor eterno desgasta demasiado, es utópico, es una campaña de marketing que lleva muchos siglos tatuada en nuestra mente y funcionó a medias. Ahora creo que es tiempo de re-estructurarla 😉

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