Buenas intenciones

Mobtomas

Silueta de deseo, yo espero, hoy no estamos ni en el sitio ni en el momento.

Primero quiero conocerte, saber cómo es tu alma, descubrir tu pensamiento, quiero quererte más allá del mañana.

Mujer que despiertas pasiones, yo no tengo prisa, no me importa el tiempo.

Quiero que estés segura de mí y de lo que por ti siento.

Eres mejor que un sueño, pues eres realmente real.

Eres mejor que una ilusión, pues para verte sólo necesito despertar.

Ojalá creas lo que te digo, mis palabras son sinceras.

Sólo pido que consideres mi petición si ser amada es lo que deseas.

 

wolf

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Ella

Mobtomas

Ella es muy hermosa, lo es totalmente.

Si compitiera en un certamen universal de belleza ganaría el primer premio; para eso no necesita de jueces, con mi opinión basta.

Su mirada es capaz de hechizar, de revivir corazones, de convertir el agua en piedra y de ablandar las viejas pirámides.

Es una mujer linda, sin edad. Su rostro sigue siendo interesante, a pesar del paso de los días y de las noches.

Ella es un enigma y una claridad sencilla a la vez.

Su voz enternece, es una melodía que ningún genio más que Dios pudo componer.

Sus palabras, profundas como el mar o ligeras como el viento, pueden cautivar la atención por mucho tiempo.

Ella es ajena a cualquiera, inasible, no la puedes atar.

Es también una mezcla de madurez e inocencia, una mujer completa.

Pero no es perfecta, el miedo es su talón de Aquiles.

Sin embargo la quiero.

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No me culpes

Que te rompí el corazón, me reclamas con la tristeza de un día gris. Te aseguro que fue sin querer.

Puede que sea una manera, inconsciente, jamás premeditada, de mantener el equilibrio universal, de hacer que sigan en el trapecio el yin y el yang sin caer al piso, pues no tienen red.

A lo mejor fue porque le quitaste la envoltura protectora a tu caja de latidos, y si no hubiera sido yo, igual te la hubiese roto cualquiera. Quizás fue porque me pusiste en un altar y terminaste pagando por tu idolatría. El punto es que no fue mi intención hacerte esto, debes creerlo.

Yo sé lo que sientes, también me ha pasado algunas veces. Es probable que yo haya pagado por adelantado el pecado que dices que cometí contigo. Pero ánimo, de desamor nadie se muere, y no me condenes, porque en una de esas tú se lo romperás a alguien en el futuro, y podrías ser entonces víctima de tu propia condena.

Aprende de la experiencia y sigue adelante, no hay más por hacer, que no iré al templo de rodillas a flagelarme, por lo que dices que te dañé. No te robé, no te estafé, ni siquiera te mentí, tampoco le di vitaminas a las aves de tu ilusión. Sólo fue, sólo ocurrió. ¿Qué culpa tengo yo que todos los encantos y enamoramientos tengan fecha de caducidad? ¿Qué culpa tengo yo de que lo nuestro haya tenido tan poca cuerda para andar?

No lo tomes a mal. Seguro ahora serás más fuerte y tendrás experiencia para elegir mejor la próxima vez.

Voy por cigarros

Mobtomas

“Voy por cigarros”, dijo y cerró la puerta. Jamás volvió.

Lo buscaron en el lugar de la abuela que vuela, donde lo rancio y pasado sólo por ser viejo es considerado ‘clásico’. Un clásico idiota.

Lo buscaron en un puerto sin mar y en el tugurio del mal augurio; en el edificio sin tiempo y en la ciudad del estrés, cualquier ciudad que se precie de serlo desborda estrés, a la una, a las dos y a todas horas.

Lo buscaron en la montaña artificial de aventuras dosificadas, empaquetadas, y en los lentos rápidos de agua clorada.

Lo buscaron en los brazos vacíos de sus viejas amantes y en la mirada descarada de la Maleva de San Telmo. Lo dieron por muerto.

“Voy por cigarros”, dijo el mismo día que pensó que su vida no era realmente suya, que la curiosidad murió cuando cambió sus tiendas de campaña por una…

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El mensaje (tuve primero que beber el contenido de la botella)

Para poder enviarte el mensaje, tuve primero que beber el contenido de la botella. Ya sabes, armarme de valor en mi desarmada timidez. Sentir que podía hacerlo, encontrar mejores palabras que aquellas dictadas sólo por tu inspiración.

Tuve que beber el contenido hasta el fondo, para hacerlo bien, a conciencia, perdiendo sin saberlo la inocencia y de paso la decencia. Y las cosas me parecieron realmente más ligeras, posibles sin ningún obstáculo, capaz de arrojarme a cualquier foso y salvar cualquier distancia. Supermán sin kriptonita en un viaje de iniciación, la progenitora de Tarzán en la convención de la selva.

Bebí la botella, hasta dejarla seca como el Sáhara, listo el envase para proteger el importante mensaje a través de los siete mares, desafiando las tormentas y las fronteras, e ignorando al servicio postal. Pero estaba mareado, sé que escribí algo, con cierto trabajo, quizá garrapateado, y no recuerdo más. ¿Dije servicio postal?

Dicen que me fui sin despedirme, que salí caminando como marioneta en manos de un maraquero, quizá de un severo enfermo de Parkinson. Dicen que me fui, y que no se echó de menos al bufón, pues sus gracias ya eran más pesadas que el plomo de Plutón.

Nadie sabe cómo llegué a mi destino, cómo atravesé en mi desastroso estado la peligrosa avenida transitada; ni yo sé cómo desperté completamente vestido, tal como la noche anterior, con mi ropa arrugada, deshidratado, con una extraña compartiendo mi cama, y que me dijo que le dije que la amaba.

Para poder enviarte el mensaje, tuve primero que beber el contenido de la botella. Al final no sé dónde quedaron mis palabras, mis ilusiones, mis propuestas ni mis poemas. Al final no supe si lo dije todo mal, o siquiera si lo dije en absoluto.

La próxima vez trataré de enviar mis mensajes en un sobre o quizá en una canasta de mimbre tejido. Las botellas no son de fiar.

alcohol

Desacuerdos

Mobtomas

Hay quien confunde el cariño con la terquedad, y hay quien cree que la terquedad es perseverancia; hay quienes confunden la perseverancia con la adicción y otros creen que la adicción es cariño.

Hay quienes confunden la riqueza con el dinero, otros creen que el dinero es el éxito, hay quien confunde el éxito con el fracaso y quienes creen que el fracaso es una riqueza.

Hay quienes creen que el amor es puro sexo, otros creen que el sexo es poder; hay quien confunde el poder con la sumisión y hay quien dice que la sumisión es amor.

Hay quien cree que la felicidad es un aburrimiento, unos dicen que el aburrimiento es la rutina, unos piensan que la rutina es el orden y no falta quien dice que el orden es la felicidad.

¿Así cuándo nos vamos a poner de acuerdo?

madhouse

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Tírate un pedazo

Mobtomas

El Principito dijo: “Tírate un pedazo”, pero por allí no había afortunadamente ni pilotos desestufados, ni culebras, ni corderos, y nosotros no podemos sino especular a quién iba dirigida la frase. Pudo haber sido dicha a Juan el autodescuartizador pidiéndole que se arrancara uno de los tres dedos que aún le quedaban. A lo mejor, o lo peor, se lo dijo a Romualdo el gaseoso, quien se alimentaba de pura comida almidonada y leguminosas, sin mencionar que presumía de ejecutar completa la Quinta sinfonía de Beethoven con puras flatulencias, aunque cuando se sentía romántico, el eólico señor prefería interpretar el Claro de luna. Quizá el Principito se lo dijo a Pedro Porras, un violento boxeador de un planeta iracundo y rojo, que se divertía aplicando el KO a beodos que medían más de 1.90 de circunferencia. Pero sospecho que se lo dijo a Gabriela Corona, famosa en todos los planetas…

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Malena

Malena es una belleza, es tersa, es la promesa que nunca se cumple; te puede hacer dar vueltas en un desierto por 40 años sin otorgarte por ello ninguna recompensa, salvo el extravío y mucho tiempo perdido. Un anzuelo irresistible es Malena, poderosa maestra vudú del sentimiento, manipulación con disfraz de afecto; siempre ofreciendo una manzana roja y prohibida, haciéndote creer que tomarla es lo correcto.

Felina en su vestido largo, Malena te hace perder la cabeza; con su minifalda nunca llega tarde aunque siempre está retrasada. Sus ojos tan verdes resaltan en su piel morena, te hipnotizan y no te das cuenta de que entre más atenciones le tengas, ella te hará menos caso. A Malena, como empresa de importancia, no la debes llamar, ella se comunica contigo.

Escultura candente, con voz que anuncia paraísos, susurros que enloquecen y desplantes que arponean. Malena no miente, te advierte, siempre dice la verdad cuando susurra con ternura que de ella no debes enamorarte. A Malena cuando dices que la quieres, te responde simplemente “lo sé”, como mercenario de Star Wars.

Te acostumbras con Malena a tener las manos vacías y los labios fríos, de vez en cuando te acaricia para conservarte en su órbita y te revive con un beso ocasional. Malena es sirena, de cuyo canto no hay cera que te proteja; es presente, pasado y futuro. Mientras te va desgastando la espera, Malena no tiene edad.

Reina y señora, emperadora de tus pensamientos y tus horas, Malena siempre está en lo cierto, no importa que tan obvio sea su error; le encanta que le digan que es la Atila del corazón.

Con Malena, tu mente terminará creyendo que el dolor es parte del amor.

Engraving by Dimitris Galanis
Engraving by Dimitris Galanis

San Valentín

Mobtomas

San Valentín, y lo digo sin cobardía, no es en lo absoluto mi día. Demasiados globos, regalos y comidas, demasiados corazones y el mío ya no sirve muy bien. No es amargura, es que siempre me ha sabido a farsa y me disgusta el reproche indirecto que le hacen a quien vive en soledad. No soy bueno en el juego, y tampoco en el amor, por eso no apuesto y por eso me invento historias para cuando estoy solo. Demasiado comercio, pero no lo digo por ardor, que más me arden las victorias que por no saber conservar perdí. En fin, de mí esperan originalidad y al final que sea como cualquiera, como los demás. Demasiadas flores y ositos de peluche, demasiados dulces e infiernos para diabéticos. Ay que dramático suena esto, pero el 14 de febrero no me gusta desde antes que fuera consciente de lo que significa querer…

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