Sombra

Corriendo, con desesperadas zancadas bajo la noche estrellada.

Envuelto en vergüenza, en prevención a la detención.

Escapando de todo, huyendo hacia la nada.

La estrella fugaz no quiso conceder ya más deseos.

Corriendo difícilmente, con la botas puestas, pues hay que tenerlas por si nos sorprende el final.

Pensando en la vida pasada, que no se proyecta como un film noir ante los ojos.

Eso sólo les es concedido a los ahogados, a los congelados y a los pasajeros del Titanic.

Pensando en lo hecho y en lo deshecho, en lo acumulado y lo desperdiciado.

Pensando en la teoría de la relatividad sin ecuaciones matemáticas.

Nadie tiene tanta suerte siempre, la buena fortuna también es redonda y se acaba.

Corriendo, y sin llegar a Roma, se llegará al mismo lugar al que llega quien va a paso lento.

Por muy original que te pienses, nada es diferente.

Sombra
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