Determinación

Mobtomas

Pudiera ser la dieta, los hábitos (malos como el demonio), pudiera ser la genética o simplemente cosa de suerte. Tras varios meses (que sumados daban como resultado bastantes años) el gordo por fin se decidió hacer caso de las advertencias y empezar a cambiar su estilo de vida. Primero con ejercicio.
Un martes, temprano, apenas saliendo el sol, el gordo se levantó de la cama y se puso la ropa deportiva comprada hacía unos lustros para un fin que apenas hoy veía su realización. Recordó que la ropa en el momento de la compra le quedaba holgada, hoy él apenas cabía en ella. Por una extraña asociación de ideas, vino también a  su memoria esa vieja prostituta que vio en su juventud a la cual apodó “salchicha venusina”, por el vestido entallado de brillante tela plateada de esa mujer, digno ejemplo galáctico del logo de Michelín, en esa lejana noche…

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