Esa “parte de Dios”

Soy la parte de Dios que contrapesa el universo, la que hizo lo que quizo con los 10 mandamientos, soy la parte del ojo por ojo que busca golpear tus dos mejillas, exigiéndote humildad y paciencia. La que utiliza el amor como un bella escupidera.

Soy la mayoría de los “ismos” que pueden concebirse, soy la mentira autoproclamada como verdad, soy tu aturdimiento y tu pereza por pensar. Soy el líder que promete conducirte a una tierra prometida, tierra que al final resulta ser sólo una manzana podrida. Soy la ambición que justifica cualquier acción baja, la inventora de la puñalada por la espalda, soy una supuesta igualdad que incrementa las diferencias, soy la que convierte la palabra de los Maestros en Iglesias.

Soy la parte de Dios que te sorprende con trucos de barata hechura, soy la que te reconforta artificialmente y maquilla tus defectos, sin dejar de condenarlos, la que te entretiene y la que alimenta tus amarguras. Soy publicidad y propaganda, soy la promesa barata. Soy McDonalds y Nestlé, soy lo que crees que te hace bien. Soy quien conviertió el sexo en producto de estantería. Soy quien te educa inculcándote ignorancia para convertirte en un “ser de bien”, soy la que te dice que no pienses en estupideces.

Soy la parte de Dios necesaria para el equilibrio, la que baila charlestón en uno de los platos de la gran balanza, soy la inspiración susurrada a Hitler y a la derecha de Israel, a los Bush y a la ONU también. Soy la instauradora del infierno en la Tierra, la inspiración de Friedman y Marx, de JP Morgan, Rothschild y de la madre de Pierre Rivière. Soy el gran hermano que todo lo ve.

Soy 120 canales, soy música las 24 horas del día, soy quien dice que debes servirte de los pobres y de los animales, soy el veneno en tu mente y en tus alimentos. Soy la que te dice que eres importante y te trato como si fueras nada, la confusión que te exalta y te enferma, que te “cura” con grandes intoxicaciones que alivian tus síntomas, pero que evitan que realmente sanes. Soy todas tus necesidades creadas, esas que no necesitas en absoluto. Soy la guerra constante, el shock difundido, el bombardeo de civiles inocentes y el yugo seguro de las masas no rebeladas.

Soy la parte de Dios en la que centras tu fe, soy la herida necesaria para Tomás. Soy el dinero y el poder, soy tu Gólem divinizado. Soy la “parte de Dios” más adorada, más repudiada, más odiada y a la vez más recurrida.

Así es la vida.

dollar

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