El hambre y la apreciación de la belleza

Allí estaba ella de nuevo, dormida, una bella durmiente de cabello oscuro. Hermosa dormida, como cuando está despierta, hermosa siempre. Sin embargo, el instinto nos supera, y sólo la vemos como una víctima suculenta.

Hemos ensayado la operación, tanto en forma individual como en escuadrón. Es necesaria la buena organización, porque ella se protege.

Antes eran solamente vitaminas B que ella tomaba para repelernos, pero, y aquí viene un misterio, o nos hemos hecho inmunes o las vitaminas son elaboradas cada vez con menos vitamina.

No importa, acercarnos a su suave piel ya no es repelente.

El problema ahora es su herramienta eléctrica que enciende cuando nos presiente. Quisiera no hacer ruido, y alimentarme tranquilamente, pero hay cosas que la evolución no nos ha permitido, por algo será.

Esa herramienta, una raqueta que nos electrocuta, que nos lleva al reino de nuestros antepasados sin que siquiera los sintamos, nos ha obligado a perfeccionar nuestra estrategia.

Siempre hay un riesgo, siempre sufrimos bajas, pero de nuestro escuadrón también hay siempre elementos que logran completar su misión exitosamente.

Yo quisiera contemplarla y quedar satisfecho con su belleza, que cono dije, es deslumbrante tanto cuando está dormida como cuando está despierta.

Sin embargo el instinto manda, y un mosquito no puede ser esteta, tiene que llenar su barriga con sangre de alguien.

A retar pues a la raqueta de nuevo.

mosqcol

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