Poca cosa

Un tabique en la Gran Muralla China, otra pisada en la Meca durante la magna peregrinación, la hoja que cae del frondoso árbol en otoño o la decisión sin sentido en el tren expreso. Un pelo en la piel del gato arrabalero, el ánima bendita manchada llegano al purgatorio, un burócrata sin empleo en plena era del libre mercado, efímera ola en el océano. Soy sólo un mal instante en tu vida, del que no quedará ningún registro; soy sólo un grano de arena, en el vasto desierto de tu olvido.

space

si tuviera un revólver

si tuviera un revólver

sería certero y definitivo

no jugaría a la Lupe Velez

con pastillas y con un día festivo

si tuviera un revólver

lo usaría con la persona indicada

no una tercera, se entiende

sino con la primera en la conjugación

si tuviera un revólver

no llegaría a mí la siguente temporada

no ligaría a nadie, ni virtualmente ni en la realidad

y ahora diría mi última palabra

si tuviera un revólver

me bastaría una bala

y al final resultaría que

a pesar de lo que dije

jamás dije nada

rev

 

No creas

No creas en el hombre tierno y dulce, que no mata moscas. Es un dragón vestido de abeja sin aguijón, que tiene miedo de perderte y que cobrará a precio de lujo sus humildades.
No creas en cadáver que conduce tu auto, no es un chofer, es Adán a los pies de la cruz, más perdido que Hansel y Gretel en el bosque sin pan; sólo te conducirá al lugar al que no quieres ir ahora.
No creas en la princesa de virginal apariencia, a mayor dulzura y aparente inocencia, mayores suelen ser sus dotes histrionicas; ojalá la escucharas hablar con Jaegger encima.
No creas en el amigo que alaba, que sabe prometer y convencer, que parece tan bueno que te hace creer, en la amistad y en que el mundo es un arcoiris con todo y depósito de oro al final.
No creas en el líder que con dulce música te encanta y te lleva con tu familia y amigos a un lugar apartado para que dejes de molestar.
No creas en las sociedades humanitaias cuyo fin es estar debajo de un reflector y pedirte dinero, para dizque hacer el bien.
No creas en los que juran, prometen y tampoco en los que no envejecen.
No creas en tus sueños y mucho menos en los ajenos.
No creas en lo que tienes, porque así, de repente, todo puede desaparecer.
No creas en la profecías de periódico a colores, ni en las canciones que se usan para anunciar condones.
No creas en las religiones, no creas en la política, ni creas en los entrenadores.
No creas en los seguros, ni en las garantías existenciales.
No creas que ya cumpliste cuando llegaste a la cima, porque ahora enfrentarás lo más dífícil.
No creas que le interesas a alguien cuando nadie te importa.
No creas en los colores de tu pantalla, en las frases apantalladoras, ni en los peces atrapados en las redes.
No creas que el Mundo se acaba nomás por la capicúa de los números o porque tres imbéciles lo dicen.
No creas entonces en nada de lo que recién dije. No creas, simplemente déjate ir.

Para los que nacen una vez que han muerto

Existen bebés que nacen una vez que han muerto, y no se preguntan nada.
Hay jugadores que apuestan y a tiempo se retiran de la mesa.
Puedes creer que Dios es un anciano bonachón con aspecto humano
o que es alguien que se divierte con nosotros, como nosotros lo hacemos con un criadero de hormigas.
Quizá todo sea el sueño de una mariposa drogada que se mareó con una luz.
El amor es una bella historia y la felicidad una estrella fugaz, que tiene demasiada prisa como para detenerse más de una hora.
La vejez está diseñada para hacernos humildes a todos, a causa de la impotencia absoluta.
Las mentiras son verdades opacas.
Mis despedidas no son muchas, sólo es una, pero prolongada.
Espero impaciente en la estación, para llegar al final de la línea. Aunque lo que me temo es que eso sea un nuevo comienzo.
Cada cabeza es un mundo, cada mundo tiene su versión; así jamás estaremos de acuerdo en nada.
No existe la religión verdadera.
Igual y existe un Dios.
Pero creo que hay bebés que nacen una vez que han muerto.

Vida en sociedad

Alrededor de un año, con aparentes gestos inteligentes de razón profunda, cuando no hay en esa cabeza ni lógica elemental, sin embargo es la época en que la mente absorbe todo con avidez de monje medieval en hambruna canterburesca.

Alrededor de los 5 años, es el imperio del sentido común, la razón pura, lógica que poco a poco se irá quebrando con la convivencia, las costumbres y la educación. La malicia ya está allí, hay pureza e inocencia, ¡Bendito sea Dios!, pero la mala leche del Diablo ya se nota en una crueldad extraña, a veces no tan incipiente, con los seres que se perciben más débiles y eso incluye a veces a los mismos padres.

La adolescencia es creer en ideales, convencerse que sólo falta voluntad para cambiarlo todo, para desfacer entuertos, o bien cuando empieza la indolencia que carcome como cáncer. Todo esto para decirle al mundo “hey, yo soy yo, no soy una extensión de nadie ni de nada”. La educación se afina más y la sociedad impone sus reglas, al fin es sólo una fase.

Luego empezar a cumplir con el guión correspondiente, seguir al pie de la letra el juego de castas occidentales, empezar a creer que la sociedad es más importante que uno (quizá no conscientemente), terminar la carrera, casarse, trabajar, y buscar el lugar seguro para el futuro. El engrane entra en su sitio, no siempre el adecuado, pero de algo hay que comer. Época de las vanas esperanzas que se irán rompiendo poco a poco al paso del tiempo.

Tanto golpe contra los muros de la realidad hacen que se impongan el temor o el cinismo, de tantos golpes o se forma un caparazón o se tiene miedo a todo. Sin embargo, en medio de tanta estupidez adquirida y vivido, digerida y asumida, se pretende que el mundo crea que los años nos hacen más sabios. ¡Patrañas viles!

Enfermedades y pérdidas, frío hasta en el más cálido verano, y si se tiene suerte, de repente la revelación, todo debió ser como al año y cuando mucho a los 5. Sencillo, decir no a la mierda impuesta, al control que jode, a la explotación que devora, pero ya es tarde, muy tarde. Todo es claro, entonces el corazón deja de latir.

Lo que se nota sin trabajo

El judío errante se beneficia con las millas acumuladas en la línea aérea, mientras ésta sigue calentando el planeta de manera veloz con sus aves de metal. Pronto todo será igual, un desierto, y para Juan Espera en Dios ya no tendrán ningún sentido los viajes.

Cuando se inventó la luz, ocurrió que la relación entre la oscuridad y la mentira se convirtió en otra mentira más.

Los poemas más románticos, sublimes y bellos de un poeta tienen como finalidad principal ganar los favores carnales de la musa que los inspira. Palabras artísticas en busca de un sórdido intercambio de fluidos.

La TV no tiene la culpa, las masas siempre han sido idiotas desde antes de que la histeria del pasado se conociera como historia.

Si he vivido muchas vidas las he olvidado todas, incluso la presente.

Por más que trato dejar de escribir no logro evitar las ganas de seguir construyendo frases.

Los cuartos de hotel son templos de la melancolía para quien se hospeda solo.

En la salida de un viaje nos llama la aventura, en el regreso nos llama la obligación o la rutina, y entonces las cadenas se ajustan de nuevo a los tobillos.

La civilización de mis días está en decadencia desde antes de que yo naciera y no terminará de caer sino seis generaciones después de mi propia caída en la lona del cuadrilátero de la vida.

La edad te impide distinguir a los nuevos genios debido al caparazón de indiferencia que te creas al acumular años.

La culpa suele ser la hija de la unión entre lo establecido y nuestros más fuertes deseos.

La mala suerte se inventó para disimilar nuestra ineptitud, aunque algunos tienen la buena suerte de no tener que mencionarla.

Yo sólo quiero dormir bien esta noche.

Wandering_jew

 

¿Qué he hecho?

¿qué he hecho?

destrocé tu corazón

dejé que destrozaras el mío

no sé qué mal acomodo universal provoqué

pero me sigo arrodillando ante tu belleza

y doblemente ante tu inteligencia

pido perdón por no estar a la altura

requerida a los pigmeos ante los zulus

enano ante Blancanieves

pido perdón por no estar a la altura

de la sobriedad noctámbula

de la seriedad marital

de la existencia respiratoria

pero debo decir que te amé desde que hablé contigo

después de que te conocí

pero igual cuando te vi

no soy Chaplin con LoLita

pero me encantaste en el primer o segundo encuentro

qué más puedo decir

¿Praga? ¿Tus amigos? ¿Tú sobre hielo?

mejor callo, discretamente

y que la gente cante

lo que yo no puedo escribir

 

 

Sometimiento

La vida llega a ser en algún punto como un cuarto menguante que nunca fue entero. Sofocada respiración en el abandono, terror a la soledad y fobia a la compañía. La ternura y la belleza son dos armas letales, trampas de las que no es fácil escapar. El sexo débil es más fuerte que el hombre, fíjate bien, la razón no es exclusiva del varón. No se puede comprar amor, como tampoco se puede prolongar demasiado la expectativa. El control excesivo, la satisfacción negada, a la larga provocan rebeldía. Manipular el deseo ajeno, y convertirlo en necesidad, es jugar con fuego. La niña de bellos ojos con el fósforo encendido cerca del polvorín. Puedes jalar a un pelele con una delgada cadena de oro, la lindura es capaz de arrastrar más que dos docenas de bueyes o que siete tractores. Pero ten cuidado, eso no dura demasiado, la paciencia no es una virtud generalizada. Cuando te pasas del límite al alimentar el hambre sólo despertarás la furia o serás res´pnsable de una muerte por inanición. No hay mal que dure cien años aunque haya personas que lo soporten. El día de la independencia sólo es un festivo de calendario, todos somos esclavos de algo o de alguien, en cualquier momento. El amor es un trago amargo cuando no es correspondido, con tintes dulces cuando es de doble sentido. El amor no es un juego, no es ajedrez, el inocente tiende a perder. Los cuentos de hadas distorsionan la visión, pero en el fondo son ciertos, tan ciertos como la filosofía popular o ambiguos como ciertos libros considerados sagrados. Seguro debe haber algo, sino ya nos hubiéramos extinguido. ¿Serías capaz de lanzarte de cabeza al pozo para comprobarlo? Quien no se arriesga no gana, no hay garantías y hay demasiada gente resentida. A pesar de todo es mejor haber amado y haber perdido que nunca haber siquiera sentido.

Jul’08

tame

Intentando olvidar

Era un camello en forma de flama, o una llama en forma de camello, lo cual puede no ser igual en lo absoluto, pero probablemente lo sea en lo relativo. Relatividad no es lo mismo que relativismo, en lo primero tiene que ver Einstein, lo segundo fue una confusión de los fabulosos 20. Pero, retomando la trama de mis ideas primigenias, que nada tienen de originales, estoy seguro que no era una yema en forma de flama, ni una flema en forma de camello.

El medio día era caluroso, lo recuerdo bien, pues trataba de olvidar la cara, la figura y el corazón de alguien. La publicidad se apoderaba de las bardas y los muros que el grafiti había perdonado. Los policías que comían lentamente su paupérrima comida rápida devoraban con los ojos a las elegantes oficinistas que pasaban por allí. Jala más un buen escote o un buen movimiento de caderas que una trecena de tractores espartanos conducidos por espantapájaros desparpajados.

Yo sólo quería olvidar y escapar de los horarios establecidos y del recuerdo de alguien. El pentagrama de alto voltaje cambiaba sus notas de aves perezosas, mientras cruzaba por la calle la licenciada Pérez Sosa, presuntuosa, mostrando a su amiga Érica Karina Lorca Calderón (doble escatología oficial en su acta de nacimiento) un collar de perlas de ostras destrozadas en forma de avestruz. Los restos de una paleta de caramelo habían sido abandonados sin ceremonia ni funeral en la dura acera que nunca es de metal.

Como de costumbre, ni en los diarios ni en la TV se anunciaba que una reina de belleza hubiera perdido su encanto a causa de la acumulación de años (no es noticia, porque eso sucede todos los días). Lo único que yo había podido olvidar para entonces era la hora. Ahora ya no sabía si tenía que retomar los horarios fijos o empezar a  buscar en las vacantes de los clasificados, para ver si encontraba un nuevo trabajo en el que fuera adecuado.

Si yo fuera un gato nada de esto me preocuparía, me la pasaría todo el día tumbado y quizás de vez en cuando levantaría un auto para cambiarle los neumáticos. Tengo que aceptar que no recuerdo cómo olvidar. Ante mi infructuosa labor sin fruta seca, tengo que hacerme a la idea de mi retorno. Reiniciar mi labor y aceptar que sigo enamorado.

Junio 2002

paleta

El monje de negro

Sentado a la orilla del camino, esperando anonadado ni a la nada ni a nadie en especial, ensayando mis imitaciones de bufón popular, que por entonces estaba muy de moda en la descortés corte del corte inglés. Yo me esforzaba por tratar de dominar los bobos chascarrillos fáciles que tantas carcajadas producían en los cazadores sin carcaj, en los príncipes de hueco cráneo de globo terráqueo y en las princesas de portada de revista del corazón y de la moda agobiante y gobernante. Entonces, por el camino, apareció un monje negro con un perro viejo, que tampoco era blanco, ni de tono di de burlas. Los relatos de costumbres acostumbran indicarnos que personajes como ese monje obscuro son seres sabios y serios que pagan sus peajes con dinero de bolsillos ajenos. En realidad ignoro si eso es verdad, y tampoco pude notar su supuesta sabiduría, pues al verme, el monje negro se detuvo frente a mí, mientras su perro trataba de lamer el cielo. Me dijo: “En Pakistán murieron 22 personas en una boda, todo porque acostumbran hacer disparos al aire para festejar. Uno de los invitados, con un obús mortero, no supo manejar bien el arma y en vez de tirar al cielo, tiró al novio, a los 14 niños del coro (ahora celestial) y a otros tantos invitados, hiriendo de menos a 20 más, incluyendo a la novia, quien quedó viuda el mismo día de su boda. ¿No crees que la gente es realmente estúpida?” Yo, sorprendido por la historia, me quedé boquiabierto porque supe que eso había sucedido temprano en un verano en la Tierra de nuevo calentamiento global crítico artificial. El monje llamó a su perro y se alejaron, perdiéndose en el horizonte rinoceronte de dura piel de hiel. Yo retomé mis intentos de ser tan gracioso como buen bufón popular y olvidé el asunto con la siguiente noticia de intrascendencia que pasó por el camino.

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