Ilusiones y posibles reencuentros

El auto de luz que trazabas en tus sueños lo dibujaste junto a una presidencia nacional o un palacio real sin ventanas, mezclados en tu mente con viejas escenas de Casablanca. Eso era tu vida aún cuando no dormías: películas e ilusiones de neón. Príncipes sin rostro y rostros de padres potenciales, esos eran tus ideales que ninguna escalera al cielo podría alcanzar. Confundida entres las adúlteras sin amor con abrigos de curiosidad, tuviste suerte de nacer aquí, esto te salvó de ser blanco de piedras arrojadas por manos morenas. No puedo decir si esto está bien o está mal, eso puede que lo descubramos ambos si es que existe el más allá. Transmites en la calle, en grandes pantallas, los interiores del templo de la esperanza para que cualquier vagabundo sueñe con él. No hay de dónde agarrarse, ni de dónde sostenerse; si hasta Greta Garbo se desgarbó por la vejez ¿qué podemos esperar nosotros? El ruedo está vacío y ya no quedan toros, sólo bailarines de flamenco que te emulan. La vela se apaga y la pluma se queda sin palabras. Es tiempo de que nuestro camino se bifurque sin que sepamos si nos volveremos a encontrar, eso lo sabemos los dos.

Junio 2002

neon

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