En la verde pradera

Una tarde de extrema timidez solar, en la verde pradera, las nubes se divertían imitando caprichosamente diversas formas: caballos, ogros, damas y descarriados caballeros grises, dragones y sueños de quienes jamás quisieron ser gerentes.

Abajo, en la tierra, un gusano jugaba a ser gallina, mientras el zorro dormía en su madriguera y soñaba que esa noche por fin saciaría su hambre, pues en vez de gallinas se proponía comer gusanos.

A la distancia se distinguían los ladridos de varios perros, que se incomodaban con las campanadas de la lejana iglesia de pueblo, eran como hijos olvidados de Pavlov.

Ningún niño retozaba por la pradera, pues todos los niños eran para entonces adultos completamente desarrollados que se habían mudado a la gran ciudad.

Como sabes, ninguna persona que se precie de madura gusta de retozar por las praderas. Por eso en este campo sólo juegan las nubes y los gusanos.

¿Por que la gente deja de jugar? ¿Por qué decide permanecer en la ciudad? Mejor dejemos de preguntarnos cosas absurdas y busquemos una tarde de timidez solar en la verde pradera.

Foto de Rocío Pardos, el uso de la imagen fue gentilmente autorizado por su autora. Visita el estupendo blog de Rocío en http://fotografiarocioph.com/
Foto de Rocío Pardos, el uso de la imagen fue gentilmente autorizado por su autora. Visita el estupendo blog de Rocío en http://fotografiarocioph.com/

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