Mal y de malas (desafortunados hoy ¿bienaventurados mañana?)

rachas enronchantes de mala suerte que no se mueren. rueda abollada de la fortuna.
años de desgracias por espejos rotos, por gatos negros que se cruzaron en sus caminos.
corazones en pedazos dispersados por los suelos. trabajos con los mínimos sueldos
lágrimas que corren hasta formar océanos y cocodrilos con los ojos secos.
lluvia de escupitajos caída del cielo. una olla vieja y vacía al final del arcoiris.
el rostro de Dios completamente negado y sin poder ver tampoco la sonrisa del Diablo.
blues citadinos o campiranos de profundo sentimiento. retratando desgracias a ritmo lento.
el alcohol corriendo por sus gargantas, bajando y bajándolos hacia el infierno.
para ellos es el Sermón de la Montaña.
según esto todo estará bien en ese “mañana”.
mientras tanto prisioneros de sus desgracias, condenas de cadena perpetua.
no ven nacer el sol y se pudren en lluviosos mediodías.
no hay melodías que de verdad llenen sus vidas vacías.
por el momento solo es aquí y ahora.
y hay quienes preguntan por qué lloran.
Job no estaba tan jodido, ni Jonás tan perdido.
edificios grises con muchas personas adentro.
soledades hacinadas, multitudes sofocadas, asesinos potenciados.
depresiones presionantes. niños armados.
vejez prematura y primaveras perdidas.
los dados nunca suelen mostrarles números que les favorezcan.
la generosidad es un término abstracto.
todo es izquierdo, todo es negro.
rachas de mala suerte que no acaban.
ya ni rezar es bueno.

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