Espera

Algo se escuchó detrás de la puerta. Sobresalto. Haber creído, por un relampagueante microsegundo suspirado, que pudiera ser la persona que con ansias esperaba. Nada. Ni un sonido más. La presencia imaginada, o real, súbitamente desaparecida. Quizá su espera era muy extraña, pues la mayoría de las personas se desvelan o miran con impaciencia la luz que se filtra por debajo de las puertas deseando que por allí se note la llegada de alguien. Pero esta persona que aquí espera la tiene más difícil, pues no sabe qué esperar, aunque sabe a quién. La vida suele ser una cadena de costumbres, y pocas cosas son tan difíciles de romper como los lazos de un hábito bien arraigado. Nos da miedo largarnos de un mal empleo, pues aparte de no querer enfrentar un desempleo en la angustiante situación económica, un mal trabajo suele ser una mala costumbre. Muchos temen cortar de tajo las cadenas que los atan a un cruel amante, sólo porque, a pesar del feo escenario, con ese amante tienen la seguridad de la rutina. Tener alguien al lado. Prefieren la soledad acompañada que la soledad a secas, ignorando que la primera es más árida que la segunda. Si es difícil romper con las costumbres negativas, lo es muchísimo más hacerlo con las positivas. Quien espera, en este caso, vivió muchos años intensos y felices con alguien que le brindaba ese sentimiento de que era su alma gemela. Sólo que un día, que comenzó como cualquier otro, la unión corporal se rompió para siempre. Morir en un accidente automovilístico no tiene advertencias, ni preparaciones; nadie se enfrenta a esa situación con la mentalidad adecuada; también suele carecer de despedidas. Pero… ¿acaso las almas gemelas no están unidas ‘para siempre’?, ‘para siempre’ a pesar de que les falte un elemento de tan corta vida como lo es el cuerpo. Efímero como un flash en la negrura de la eternidad. Por ello su espera es difícil, ¿cómo se espera cuando se tiene la certeza de la unión, pero se está en distintas dimensiones? Espera un alma, espera a su alma gemela. Quiere seguir creyendo, pero tras la decepción de un engañoso ruido no puede evitar pensar que quizá todo sea una ilusión.

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