Sigue tu camino

“Sigue tu camino”, le dijo al mal ladrón el Inocente Cordero que limpiaba las almas mejor que la divina lavandería de la eternidad, “y no peques más, aunque sé que mañana votarás en mi contra para que me ajusticien injustamente”.

“Sigue tu camino”, le dijeron al vaquero forastero que en un descuido había perdido todo su ganado, “pues en este pueblo no nos gustan los extraños, y mucho menos aquellos que no tienen dinero para gastar”.

“Sigue tu camino”, les dijeron a los inmigrantes indigentes que venían de un país en caos climático y político, “que en esta gran nación estamos muy desarrollados y no queremos obstáculos en nuestro camino hacia el sol”.

“Sigue tu camino”, me dijo una chica con quien quise detenerme, quizá más de lo debido, quizás para el resto de mi existencia, “que en este mundo viaja más ligera quien viaja sola y de todas formas no me gusta la compañía”.

“Sigue tu camino”, le dice la muerte todos los días a la vida, quien se toma todo o muy serio o muy a la risa, “que ya te diré hasta dónde llegarás”.

Y así es que estamos todos caminando, rodando por el mundo que gira sin detenerse, hasta que a cada uno de nosostros se le acabe la cuerda, pues lo único constante es el cambio.

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