“Esta es mi película”

“Luces, cámara e inacción…”

La película era completamente suya: idea, dirección y producción.

Cinta del género experimental porque carecía de guión y se iba creando sobre la marcha. Esas cosas raras de los 1960 revividas 40 años después.

“Esta es mi película, así que harás lo que yo diga”, dijo tiránicamente, autoritaria, sin esperar otra respuesta que la sumisa obediencia

Su resto del mundo éramos sus personajes secundarios y toda geografía mundana e inmunda era la locación.

Monigotes entraban y salían, escenarios extravagantes, viajes desperdiciados y diálogos en su mayoría malos.

La improvisación dependía del humor que ella tuviera en la jornada. A veces era un drama, otras una comedia, las más de las veces era nada, un vil sinsentido, y todo pareció ser una montaña rusa sin diversión y que provocaba náuseas.

“Corte, se repite”.

Va de nuevo, la escena que no salía, y que cada vez que se repetía resultaba peor que el intento anterior.

A veces, se hacían breves ensayos, sobre la marcha.

Los extras desfilaban y los protagónicos perdían fuerza, algunos se quedaban nomás por ese amor al arte, ya mentado, pero el cansancio fue alimentándoles el desamor.

Los personajes se confundían, la personalidad de la víctima se mezclaba con la del verdugo y la verdura era más roca que fruta. “¡Aghhhh!”, era el cotidiano grito de su frustración.

No hubo reemplazos de intérpretes mientras estuvo vigente el tácito contrato que nadie firmó. Todo había sido por amor.

Ningún estudio hollybodriense ni independiente quiso dar su apoyo tras oler el inminente fracaso asegurado y el abismo sin fondo en que se metió el último patrocinador que se ambaucó en el proyecto. “Corte y queda”, era la frase que menos se escuchaba durante la filmación.

Todos envejecieron y abandonaron el sueño.

El resultado fueron kilómetros y kilómetros de pietaje enlatado en alguna bodega perdida que no visitaría ni el Indiana Jones más desesperado. No hubo estreno ni alfombra roja, mucho menos osos en Berlín, palmas en Cannes ni Oscars en Hollywood.

El orgullo se perdió.

Pero bueno, fue su película.

film

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