Mi vecino de cubículo

A veces me siento como los malditos ancianos amargados del balcón en el teatro de los Muppets, esos que hasta lo que no tragan les hace cagar mal. Hoy hablaré de mi vecino de cubículo, en la oficina de empresa moderna donde desempeño mis labores y cuya filosofía laboral parece ser “trabajemos todos como si fueramos niños” (en la que “niños” significa realmente “entes que se comportan como retrasados mentales”).

Mi vecino de cubículo es un pelmazo insufrible y desconsiderado que puede pasarse tres jornadas (de 10 horas laborales cada una) seguidas hablando ininterrumpidamente a voz de grito sin decir nada, por el simple hecho de que parece enamorado de su voz y cree que por eso todos le estamos agradecidos de que grite.

Su voz me suena a mala imitación de cantante romántica femenina de los 1940, con peinado a la Verónica Lake, vestido ajustado con lentejuelas que despiden rayitos de luz a todos lados y cantando mientras algún comediante de la Época de Pirita del cine mexicano hace pendejadas en una mesa del centro nocturno, dizque para hacer reír a la audiencia. Esa cantante cuyo acto precede al de la “escultural y exótica” Tongolele que saldrá a menear su anatomía con desenfrenados ritmos pseudo africaribeños.

Volviendo al vecino… lo que escupe en palabras es redundante hasta el carajo, alarga lo más que puede sus llamadas con los clientes. Pero no solo eso, a veces le da por hablarle a carpinteros, quienes probablemente están arreglando su casa, para explicarles por millonésima vez las cosas que tienen que hacer. A veces creo que por todo lo que le he oído decirles ya podría ser yo capataz de carpinteros, un día le propondré que si de plano sus carpinteros no le entienden me envíe e mí a explicarles lo que el fulano quiere. ¿Será que ellos sí están enamorados de su voz?

Pero eso no es lo peor de mi vecino. Al tipo gusta comer cebollas crudas, y claro, comerlas en su cubículo. ¿Será acaso ese el secreto de su “encantadora voz”? Igual carece de olfato.

Creo que es mexicano, y no sé si por ese motivo encuentra un éxtasis existencial cuando habla en inglés, es un maestro hablando el idioma de Shakespeare usando las frases de moda y los modismos más marcianos dignos de hip hopero rapero reggaettoneano más actual. ¡Ah, pero no habla inglés sólo para deslumbrarnos con su envidiable (según él) dominio!, no señor, lo habla para así evitarse exhibir su vergonzoso español, digno de causar síncopas (con vino o sin vino) y revueltas estomacales y sociales a los representantes de la Real Academia de la Lengua, a la que jamás perteneció Cabeza de Vaca.

En otro tiempo me quejaría de mi vecino, pero creo que ya estoy viejo para eso y de entrada dirán que estoy amargado (y lo dirían con bastante razón) y además, ¿para qué hacer olas, cuando yo sólo voy de paso, como ave de mal agüero en medio del aguacero?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s