Dejemos que hable el viento

Dejemos que hable el viento… total, siempre se lleva las palabras.

Dejemos que hable, porque yo no tengo nada que agregar a lo nuestro.

Dejemos que hable el viento porque con tanto vocabulario robado debe tener mucho que decir, y porque de nosotros ya lo he escuchado todo.

Dejemos que hable porque seguramente ha visto bastante, ya que ha estado incluso en los confines del mundo, mientras que nosotros nos hemos encerrado en las cuatro paredes de una rutina.

Así que vivamos un minuto eterno guardando tú y yo silencio, y dejemos que hable el viento.

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