Llorar

Lágrimas.

El cocodrilo en el Nilo llora, pero no puede dejar de sonreír.

Es curioso que se pueda llorar de tristeza, de felicidad, de rabia, de impotencia, de emoción o por conmoción. ¿Qué tienen en común esas emociones, sino la lágrima que fluye? Llorar hasta por picar una cebolla para el pico de gallo degollado.

Llorar.

Derramar ríos por los ojos, aguas que forman océanos por donde se escapan los amantes para no volver (ni el estómago).

Llorar como ratón lo que no se defendió como león.

Llorar como león porque el mundo se precipita al carajo.

Llorar como hombre golpeado por la feminazi del fin del milenio.

Llorar porque el macho no entiende de derechos.

Llora cierta “dama” por el hombre que la ama sólo cuando la golpea.

Llorar porque ya no veremos más a la persona que no volverá a pagar impuestos.

Llorar tanto por lo bueno como por lo feo.

Llorar por la rabieta hasta que le rompen a uno la cara.

Lubricación de ojos oportuna mientras se desahoga el alma.

El hombre fuerte con los sentimientos bien dominados no llora sino, como Don Gato, “sólo se quita basuritas de los ojos”.

Pero bueno, al final, ante la desgracia total y absoluta, ya ni llorar es bueno.

boy cry

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