Dodo (el último trago)

Qué se le va a hacer, no hay otra opción más que la resignación.

Sacar pecho y seguir derecho.

Cuando uno no encaja, nomás no encaja.

¡Carajo!

No puedo tener empatía ni con los inadaptados.

Me siento exiliado. Luzbel sin maldad ni belleza, desterrado de la comunidad total.

Descastado aún entre los que carecen de casta.

Y no es que yo sea subversivo, revolucionario o radical, simplemente lo que digo a nadie importa, aunque tampoco me importa mucho lo que dicen los demás.

Buzo solitario en las abismales aguas oscuras del océano de la incomprensión.

Sí, puedo tener muy ocasionalmente conversaciones interesantes, pero el encanto se rompe y de nuevo me veo en un desierto sin siquiera medio Simón.

¡Está cabrón!

Termino asimilándolo todo, hasta que cometo de nuevo el mismo error de creer que por fin he encontrado a algien especial.

Supongo que siempre caigo en los mismos errores con el mismo tipo de gente, totalmente incompatibles conmigo. Y otra vez al brindis solitario…

Al menos únicamente duele en lo que se derrumba la ilusión, después todo regresa a la normalidad.

dodo

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