Hasta que la muerte nos separe

Firmemos el pacto de nuestra unión para siempre, y no nos alejemos nunca jamás.

Demos un paso adelante, más allá del enamoramiento efímero, que suele comenzar en verano, pero que no sobrevive al invierno.

Anestesiémonos en serio con series, películas y deportes, y cuando nuestros ojos se pongan rojos como semáforos en alto, tomémonos mecánicamente de las manos y deambulemos sin sentido ante los aparadores del centro comercial.

Ingiramos todos los días nuestros alimentos rápidos, juntos y en silencio. El verdadero cariño no necesita de palabras. Lo juro.

Vayamos al templo cada semana, para mostrarles a todos lo unidos que estamos y la solidez de nuestra fe verdadera. Así sea.

Aburrámonos juntos, pues el tedio es parte de una relación, sin sacrificio nunca hay amor.

Durmamos todas las noches en la misma cama y acompañémonos a todas las fiestas, hasta que estas sean únicamente funerales.

Construyamos con nuestras 4 manos un sólido futuro, a prueba de toda contingencia, fortalezcamos este engaño hasta tener la certeza de que es posible un mañana así.

Convenzámonos de que la inminente soledad que trae el tiempo es solo un cuento, el Lobo de Pedro, el cielo de Henny Penny, y de que estaremos acompañándonos hasta el final.

Hasta que la muerte nos separe.

Lentamente

Hogueras profanas a la medianoche. Convivencia delirante en el manicomio de los peligrosos, esos cuyo único encierro es el mundo entero.

Recuerdas a tus amigos, esos extraños que en el pasado creíste conocer, de quienes ahora ya no hay nadie, nada queda.

Recuerdas tus soledades acompañadas, y en realidad tu compañera constante ha sido la misma soledad, desde la cuna, y lo será hasta el último suspiro.

Grabados de Posada, se parecen a ti en las fiestas obligatorias, queriendo formar parte, queriendo enredarte en la trama de la gente. Alcohol: el lubricante social.

Así terminaste forzando la situación, un joven viejo que se transformó sin notarlo en un viejo que se creyó joven. Ridícula caricatura de un Jano que ha vivido demasiado.

Beber para evadir la bestia, para matar el tiempo, beber para anestesiar los días y el tedio constante. Beber hasta perderte, desde un cumpleaños hasta el siguiente.

En este rosario de jornadas tan iguales, todas tan dominicales, respiras apostando por la cirrosis, tratando de acelerar las cosas, con desesperación, hasta que llegue el final.

Pero el final no llega, y antes te estás acabando tú, sin lograr acabar con tu vida.

Vil ironía.

cantina posada

Hice lo correcto, pero estaba equivocado

Pensé poco,

hablé demasiado.

Sentí mucho,

pensé poco.

Abrí la jaula de mis ilusiones,

tan escasas hoy en día,

y volaron,

ahora nomás tengo una jaula vacía.

Soñé futuros,

castillos sin cimientos,

creí llegar por fin al hogar,

pero nada…

cuánto lo siento,

aunque me digas que lo sientes más.

Hice lo correcto,

pero estaba equivocado.

jaula vacía

No me esperes a cenar (violencia intrafamilar)

“Jodido e inútil animal, no servirías ni en un maldito circo del carajo…”, me gritaste con tu chirriante voz de patito castrato de hule y tu cara pintarrajeada como infernal payaso triste, ayer me hiciste lo mismo, pero tenías mascarilla de aguacate en tu faz. Y luego me lanzaste a la cabeza el costoso tarro de esa crema humectante que no te funciona en absoluto. Así comenzaste a discutir otra vez.

Nada te agrada, nada te convence, de nada me ha servido que te haya dejado por completo el control de la caja idiota, que tengas en tu poder las únicas copias de todas las llaves de nuestro hogar, que administres todo el dinero que yo produzco sin que me proporciones ni una mísera mesada mensual, en nada ayuda que siempre seas tú la que conduce el coche (de todos modos eliges los destinos de todas nuestras salidas) y que te permita determinar todos los alimentos que me tengo que tragar.

De nada sirve que lo único que escuchamos sean las aberraciones musicales que te gustan, que sólo veamos las películas para subnormales que tanto te agradan, que me vista con las ropas que detalladamente seleccionas para mí, ni que haya condescendido ayer a que apretaras con un agujero más el collar de la correa con la que me sacas a pasear.

Todo esto lo he permitido para vivir contigo en paz, pero nunca te es suficiente; cuando creo que ya deberías estar satisfecha vas y exiges algo más, y todo te exaspera.

Cada uno de nuestros intercambios de palabras se convierte en una vociferación de tu gaznate, tu boca escupiendo tonos elevados e insultos bajos, ya no lo soporto. No creo que esto sea sano, aunque nos sea cotidiano.

Empiezo a sospechar que lo nuestro no es amor, que mienten los que dicen que el amor es dolor y sacrificio, y que todo debe ser soportado en aras de seguir juntos hasta que la muerte nos separe.

Por eso me desvanezco, saldré a comprar unos cigarros, a pesar de que no fumo. No me esperes a cenar, no esta noche, ni nunca jamás.

correa

Cinismo sincero

Tenía puerto seguro, pero perdí el rumbo. Lo sé.

Las disculpas salen sobrando, mi falta no tiene excusa.

El pecado de dar todo por hecho, de cambiar lo valioso por lo novedoso.

No hay justificación. Pero se cuenta que hubo una vez un Marqués que sólo sirvió faisán exquisito a un Cardenal (su platillo favorito según su paladar) durante una semana para ejemplificar que hasta lo mejor aburre.

¿Será el Cielo el mismo caso?

Luzbel tuvo que caer para valorar lo perdido, y sin embargo después de su gracia ya no le resultó gracioso a nadie.

Alcanzar, habituarse, aburrirse, explorar, arrepentirse y resignarse, los actos de una tragedia que parece repetirse hasta la saciedad, entre tú y yo, entre los demás, y en una de esas se repite en el más allá.

En el aquí y ahora, con sinceridad te pido perdón, no una oportunidad sino otro intento, pero con la misma sinceridad, que te parecerá cinismo, no puedo jurar que lo que pasó no vuelva a pasar.

Quizá aprendí la lección, quizá haga todo lo posible por enmendarme, pero uno nunca sabe lo que el mañana traerá en su canasta, ni quien espera al doblar la próxima esquina.

¿Por que mejor no vivir el momento en vez de jurar por esa eternidad que nos queda tan grande?

Me pongo en tu lugar, y la verdad es que yo hubiera reaccionado peor que tú. No falla, cuando el culpable es también ofendido siempre resulta ser un juez más severo.

Dejo pues el veredicto en tus manos, con mi mayor honestidad, por vivir el aquí y ahora, que sea lo que tenga que ser.

látigo

El (auténtico) nido abandonado

Costó trabajo construirlo, pero lo logramos.

El amor no dio las fuerzas necesarias, y hasta nos sobraron.

Todo eran entonces  ilusiones y fantasías.

Cuando estas comenzaron a escasear, llegaron los hijos.

Los pequeños nos mantuvieron juntos un poco más.

Pero el tiempo pasa y ellos emprendieron su vuelo.

¿Y luego?

Intentamos crear nuevas ilusiones y fantasías, pero todo fue en vano.

La magia estaba agotada.

Ya nos conocíamos demasiado.

Tiempo de emigrar, cada quien por su lado

y de dejar el nido, completamente abandonado.

Nido abandonado

¿Por qué?

Quisiera saber por qué se nos obliga a asesinar a nuestro niño interno en nombre de la madurez y la productividad.

Por qué se admira a la gente que dice ser como niños, y en realidad actúan como inconscientes idiotas.

Quisiera que alguien me dijera por qué la tecnología avanza tan rápido mientras seguimos siendo las mismas bestias de siempre, sin importar que a lo largo de la historia se hayan expuesto muchas buenas ideas.

Explíqueme alguien por favor por qué hay amores que fueron brillantes como soles y que terminan siendo tan oscuros como la maldad.

Díganme por qué la gente exige verdades diciendo mentiras, y se ofenden cuando se les dice la verdad.

Por qué la sabiduría está tan anudada con el dolor.

Por qué nos dicen que Dios es amor y a golpes nos intentan convencer de ello. Dime por qué mucha gente termina enganchada a lo que le hace daño.

Por qué es tan difícil rechazar el papel en la gran farsa.

Tengo más preguntas, pero éstas son personales y mejor se las hago a la gente involucrada.