¿Qué caso tiene?

Te cuadraste ante el despertador todas las mañanas, a la misma hora y con el mismo disgusto, excepto en los festivos y fines de semana.
Desde pequeño memorizaste la versión de los vencedores y ridiculizaste la de los vencidos. Lanzaste piedras a las personas que los demás apedreaban, sin enterarte de los motivos, y también fuiste una voz más en ese gran coro que suena tan feo.
Después de la escuela conseguiste un trabajo haciendo “horas nalga”, checando entradas y salidas en tu tarjeta, con el fin de asegurarte el pan de cada jornada. Al agotar tu etapa “productiva” recibiste un reloj de latón dorado y una buena patada en el trasero.
Como debe ser cada día, año tras año, hasta llegar al último y jamás ser el primero.
¿Qué caso tiene todo eso?, ¿por qué importó tanto?
Mis respuestas te sonarían a un delirio de fiebre, por ello sólo pregúntate: ¿qué caso tiene?

Hiciste muchas amistades para hablar de deportes, del clima y las noticias.
Tuviste romances para burlar la “horrorosa soledad”.
Ensayaste en vano el arte de las separaciones y ni siquiera aprendiste a sobrellevar las resignaciones, pero sí dominaste el mal truco de estar solo en compañía.
Odiaste siempre la muerte estando en realidad muerto antes de tiempo, te acostumbraste a creer que tu farsa se podía llamar vida.
Añoraste a toda persona ausente y a ti nadie te echaba en falta.
Ahorraste frenéticamente para tener algo en el invierno de tu descontento.
Contrataste seguros de las prestigiadas compañías de ladrones, fingiendo ignorar que el desastre aparece cuando menos te lo esperas.
Ejerciste religiosamente tus vacaciones viajando con enjambres de turistas.
Fotografiaste 85 de los 100 lugares que “debes visitar antes de morir”, según las encuestas y libros de muchas ventas, sin conocer jamás otros pensamientos. Todo fue una inútil acumulación de fotos y millas.

Hoy tus restos se encuentran en el lote de un cementerio, que con mucha anticipación y esfuerzo pagaste. Creíste que así adquirías un pedazo de paz para la eternidad, pero en menos de tres años sobre ti habrá un centro comercial.
Antes de poder ser algo fuiste nada, y nada seguiste siendo cada momento en que respiraste. Hoy has vuelto a la nada absoluta y silenciosa que nada ve y que nada siente
Y yo me sigo preguntando ¿qué caso tiene?

dandyposada2

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