Eres la belleza, interna y externa, que ningún artista podría captar en su totalidad.

Eres la inspiración que emana de un misterio y que hace vibrar las cuerdas más musicales del alma.

Eres el rostro que habita en mi mente y corazón.

Con palabras quisiera expresar lo mucho que eres para mí.

Pero una vez más me siento como el niño que saltando del columpio quiere alcanzar la luna.

Y no importa la imposibilidad, con gusto vuelvo a saltar.

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No me gustan las despedidas

No me gustan las despedidas.

Sobre todo no me gustan “esas” despedidas. El adiós de la persona querida que el destino te aleja a muchos kilómetros, esa despedida que ansía el juramento del reencuentro, que rara vez se cumple.

Muchas veces he vivido las despedidas que son el fin de la línea, el “hasta aquí llegamos”, que a su vez se dividen en esas de “que tengas suerte” y en las de “que te vaya bonito, pero no quiero ya saber nada de ti”; la última subdivisión a veces es mero eufemismo cuyo significado real es “vete al carajo”.

El adiós que más duele es precisamente aquel que no se da cuando importa mucho darlo. Ese adiós omitido de las relaciones que quedaron pendientes. La separación de la persona a quien jamás le dijimos “te quiero”, a pesar de llevarla siempre en el corazón, y a quien ya no habrá manera de expresárselo.

Imagino que debe existir la despedida que es cortesía del olvido, la de quienes se fueron, o que a veces ahí siguen, pero que no son nada para nuestras vidas, su presencia es ya en sí una ausencia, presencia que carece de importancia.

Pero insisto: no me gustan las despedidas, de ninguna especie, aunque sean necesarias.

Titanic

Mejora tu vida

“Improve your life” , dice el anuncio del más nuevo “gadget” en la pantalla/aparador de una tienda prestigiosa en este país cuyo idioma oficial es el español, y que en vez de poner “Mejora tu vida”, opta por hacer creer cosmopolitas a los idiotitas. Sin importar el idioma, ese mensaje busca engañar a las masas de incautos que creen que comprando y consumiendo “gadgets” (esto se puede traducir como “mierda tecnológica que brilla cuando nueva y apesta a los 3 meses de comprada”) o cualquier producto pueden rellenar los huecos de sus existencias de gran queso gruyer impostor. Y tan se lo creen como aquél deprimido que se convenció de que su vida sería feliz e indolora tras comprar el champú para bebés que prometía “no más lágrimas”.

A pesar de los anuncios animados y los colores llamativos, de los mensajes simplones en idiomas extranjeros, el siglo XXI no se diferencia mucho del XIV ni del menos VII, y tampoco será muy diferente del felacional-cunnilingüista LXIX, si es que la existencia del mundo llega tan lejos.

A pesar del actual cacareo de liberalismo, apertura mental y buenismo rampante, seguimos viviendo esclavitudes, racismos, desigualdades, diferencias y discriminaciones estampadas groseramente en los rostros de los que más necesitan y menos tienen, de insultos arrojados a las caras de las víctimas favoritas que suelen ser todos aquellos que por una u otra razón salmonean contracorriente.

Por eso, aún demasiados gays (LGTB CBS, NBC, CIA, KGB, BB King, WC Fields) siguen en el armario, de lo contrario los acosarían en sus grupos sociales diurnos; por eso un anciano despierta en domingo sin comida pues la seguridad social es considerada una broma aberrante que el capitalismo caníbal, el neoliberalismo de Friedman y la tecnocracia ignorante intentan eliminar a toda costa; por eso una mujer tiene que hacer lo posible por ignorar o ponerle límites a las peticiones marranas de su jefe, bajo riesgo de perder su empleo; por eso niñas y niños siguen siendo abducidos en parques y calles para convertirlos en atracciones turísticas sexuales o parte de un harem de un jeque árabe o de algún empresario rubio; por eso no falta el imbécil obtuso extremista religioso dispuesto a morir por lo que su supuesto dios ordena o hacer morir inocentes por la misma razón. Nada cambia.

Podrás argumentar que hoy en el mundo hay menos violencia que antes, yo lo dudo. Para mí podrán ser distintos los escenarios y las tecnologías, pero seguimos actuando en la misma tragedia bestial de siempre.

Pero no te preocupes, no pienses y mejor…

“Improve your life”. Tómate la selfi, saca una foto a tu comida, dale me gusta a todo lo que veas (eso que en una fracción de segundo te parezca bonito), lleva a la mierda tu memoria pues todo es googleable, olvídate de que tienes cerebro y criterio (esas chingaderas solo te causarán penas), ten amigos y amigos en tus redes sociales (aunque jamás hayas cruzado ni media palabra con ellos), forma parte de la gran familia, evade a toda costa la difamada y satanizada soledad, para ello tienes a tu disposición películas, canciones y series las 24 horas que te darán de que hablar, siéntete parte de todos, recuerda que la individualidad es peligrosa y fría, la pasión es La Vida y la pasión solo se vive en compañía.

El poder está en tus manos, la democracia te otorga la elección para dirigir tu destino, así que vota por cualquiera de los pendejos que los de arriba ya eligieron para ti; la moda te hace original, escucha el último éxito alternativo que todos aplauden. Eres único, eres valiosa, pero no seas tan diferente, recuerda que lo importante es pertenecer a esta gran manada que te necesita y a la vez te protege.

Sí, en el mundo hay problemas, hay injusticias, pero mientras tengas qué tragar, no te preocupes, la gente en la cima está trabajando en ello. No preguntes, solamente no preguntes.

Te lo dije

Quisiera haberte dicho lo mucho que significas para mí.

Haberte dicho que te amo, pero que supieras que te lo digo porque lo siento, y no porque es lo que se espera que uno diga.

Haberte dicho que contigo siempre me siento una mejor persona, o me esfuerzo en serlo.

Decirte que tu belleza me hechiza positivamente, y que aunque me digas que no eres tan bella, para mí eres la más hermosa.

Decirte que veía en ti una cómplice existencial, alguien que aporta mucho a la vida, con quien mejor me entiendo, nos entendemos.

Me hubiera gustado decirte que simbolizas el hogar al cual el corazón siente pertenecer, el faro firme que indica el camino que se percibe correcto.

Decirte que aunque te conozco, no dejas de ser un misterio, el acertijo que aún intriga y del que quiero saber más.

Decirte que contaba yo siempre contigo y de alguna manera en el fondo me pregunto qué viste en mí.

Hubiera querido decirte eso y mucho más, y de hecho te lo dije, pero al parecer no coincidieron del todo nuestras visiones.

Bueno, si lees esto… aquí no he dicho nada que no te haya dicho antes.

Caso de la vida real

Oigo que alguien llama, tocando con golpecitos en el buzón de mi casa.

Salgo a asomarme.

Hay un tipo desconocido, con cara de Muppet salvaje, barbas de 27 días sin recortar, lentes de espejo y casco como de bacinica nazi, urgando sus dientes con un palillo o quizá con una varita pequeña, trepado en una motocicleta destartalada.

El grotesco individuo no dice nada.

Le digo “buenos días”.

Él responde “buenos días”, cómo si yo hubiera salido nomás a saludarlo.

Regresa al silencio y prosigue urgándose los dientes con el palillo.

Dejo pasar unos segundos a ver si reacciona y me explica para qué llamó, qué rayos quiere.

Sigue entretenido con sus dientes.

Le pregunto “¿sí?”.

Él, como saliendo de una ensoñación me dice, “ah, no, es acá”, y señala hacia la casa de mi vecino inmediato.

“Ah”, digo yo cerrando la puerta y regresando al interior de mi casa.

Acaba de ocurrir esta escena.

Quien diga que el surrealismo es exclusivo de los sueños, se equivoca. Vaya que se equivoca.

casco nazi

Mirando ángeles

Se dice que los niños pequeños son capaces de reconocer a sus madres por el olfato y por la voz de ellas, pero pocas veces se dice que también tienen la capacidad de ver a esos ángeles etéreos que deambulan entre nosotros, que están en este Mundo por curiosidad o por encargo divino.

Hay ángeles buenos y los hay malos, como los hay bellos y también tan feos que serían capaces de hacer llorar de miedo al campeón mundial de los pesos pesados; pero solo los niños pequeños pueden ver a los ángeles etéreos.

A los niños pequeños no los subyuga la belleza de los ángeles hermosos, ya sean estos del Cielo o del Infierno (en donde por cierto hay muchos ángeles bellos); a los niños pequeños tampoco les asusta la fealdad de los ángeles horrendos (de los cuáles hay muchos en el Cielo), pues para los niños pequeños la apreciación estética es una habilidad que se les enseña, algo no natural.

Cuando descubras a un niño pequeño mirando fijamente hacia un sitio en apariencia vacío, es que en realidad está viendo a un ángel, bueno o malo, bello o feo, no importa, el crío lo mira como se mira a una silla, a un cacahuate o a un elefante.

Todos los niños pequeños pierden la habilidad de ver ángeles cuando adquieren la capacidad de comunicarse efectivamente con los bichos de su misma especie; y la falta de práctica desemboca irremediablemente en el olvido de que alguna vez fueron capaces de ver a los ángeles etéreos.

Ya de mayores, a los únicos ángeles que podemos ver, son a los encarnados.

Me consta.

marruecos