El espantaideas

Oscuras aves marginales acechan los renglones, aún en blanco, del cuaderno barato comprado en situación de emergencia.

Las aves esperan hacer nidos de ideas, cuyo fin es tratar de detener el tiempo y acortar distancias.

Las aves oscuras van poco a poco encontrando lugar, metamorfoseadas en letras, aunque las ideas no siempre son buenas.

Las ideas pueden sonar bien dentro de la cabeza, pero si se debilitan al escribirse puede deberse a que en algún sitio de la hoja está escondido el espantaideas, que tiene como principal objetivo auyentar la inspiración, evitar que en los renglones se plasme algo interesante o apasionado, ¡es un pesado!

Por allí debe estar el espantaideas, suspendido de dos largos maderos, como esclavo romano castigado por robar, por intentar escapar o por incitar una sublevación.

Cuando el espantaideas triunfa, el resultado son letras como estas, algo como una silla vacía que de nada sirve porque no se utiliza. Un tiempo perdido y camino que no llevó a ningún lado.

El espantaideas triunfó de nuevo.

Kafka y espantaideas

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