El viejo Bill

El viejo Bill se niega a aceptar que el tiempo gana todas las apuestas.

Siente que no tiene más de veinte, cuando ya pasa de los setenta.

El viejo Bill está en forma, apenas tiene barriga, pero su pellejo cuelga como puentes en aventuras de Sandokan.

El viejo Bill presume que sus poderes amatorios están intactos, aunque jamás aceptará que se ayuda de una pastilla tan azul como los Blues del sur.

Dice que sigue rompiendo corazones, pero en realidad no rompe ni un plato; y nada conseguiría si evitara que le sangraran la billetera.

El viejo Bill jamás creerá que quienes tienen sexo con él lo hacen por dinero o por piedad. Y no hay piedad en este mundo de piedra.

El viejo Bill fue poderoso, pero ahora es menos que un rey que abdicó.

Aún lo invitan a ciertos eventos que en los que participan jóvenes que tienen un tercio de la edad del viejo Bill; y éste las desnuda con la mirada sin perder la esperanza de que compartan su cama.

El viejo Bill no miente. Acepta que es un viejo joven con necesidades amatorias de adolescente.

Nunca abusó de su estatus, ni engañó a nadie.

El viejo Bill es un verde, que vive en su propia realidad.

No lo puedo condenar, yo hice lo mismo que él con chicas veinteañeras, pero en ese entonces yo sólo tenía cuarenta.

Ahora soy muy indolente y en absoluto me interesan los milagros azules.

Espero estar en paz, bajo tierra, mucho antes de cumplir la edad que tiene hoy el viejo Bill.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s