Extravío

Cansado de apostar por la resurrección, perdido como el niño que caza mariposas en un bosque ardiente, sin rumbo fijo, estás ahora buscando cualquier puerta.

La religión te mintió como te mintió la economía, llantos sin lágrimas… ni siquiera de cocodrilo. De mil profetas uno dice media verdad, los demás mienten con o sin dientes. Me gustaría decirte que existe un camino, pero estoy más extraviado que tú, aunque todos conduzcan a Roma.

Los dados en el aire y César habla de la suerte mientras embarra su pan con jalea echado en un rincón. Busquemos mejor arañas en el techo hasta que nos sorprenda la muerte con una caja envuelta en papel azul.

El abandono es frío como un beso al mármol. El rito desgastado ya no tiene nada que ofrecernos, los centros comerciales han sustituido a las catedrales y ¿sabes qué? Framcamente querida, me vale madres.

Cada vez más juntos, más apretados, pero por dentro más alejados. Las sonrisas no dejaron huellas en tu cara ¿viviste con amargura o encontraste un buen cirujano plástico?

Una guitarra vuela en mil pedazos mientras las mentiras sonríen, y tú las crees sólo por la blancura de su dentadura. ¡Qué impostura!

Yo me despido como cuando le decía adiós a papá. Todos terminaremos en el olvido. Te veo abordar el tren de tu decisión y yo me quedaré limpiando la estación.

El desfile de los seres grises carece de música, pero te atrae aun contra tu voluntad. De cabeza en el precipicio de la duda te preguntas: ¿dónde está ahora lo que ayer fue certeza?

Quizás mañana el cuarto se ilumine, quizás también tenga yo algo que decir. El alcohol saca a flote muchas tonterías y verdades, el alcohol es un lubriante para las sociedades. El dolor cuando es muy intenso empieza a dejar de sentirse.

Quemas tus diarios y borras tus recuerdos. Francamente querida, me importa un bledo. En el fondo ¿a quién pretendes engañar? La hoguera de las vanidades arde sin dar calor. Ya es tarde para creer en el amor.

Está lista tu ropa blanca para la fiesta de lodo. Los dados vuelan y César habla otra vez de suerte, ahora sé que podré olvidarte hasta que me sorprenda la muerte.

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